Europa 2010
Escribe: sol_accorroni
Verano 2010 en el viejo continente
Una rapida recorrida, durante 3 semanas, por Italia, Francia, Inglaterra, Belgica, Holanda y Suiza
Acompañantes: Mis viejos y mis dos hermanas
Sorrento, hermosa ciudad del sur italiano
Sorrento, Italia — miércoles, 19 de enero de 2011
Nuestro tercer día de viaje comenzó un poco accidentado. Para recorrer el resto de Europa habíamos decidido alquilar un auto. Al llegar a Termini, en Roma, debimos esperar más de 2 horas para que el mismo sea entregado. Irritados por la espera y por haber perdido horas de ruta, comenzamos nuestro camino hacia el Sur de Italia, con destino Sorrento, en la Provincia de Campania.
Ese día jugaba Argentina-Alemania, por los cuartos de final, y nuestra idea era hacer un stop en el camino para almorzar y ver el partido en Nápoles. Lo cierto es que la espera por el auto en Roma, más una perdida al ingresar a Nápoles hicieron que llegáramos con el tiempo muy contado, y con el partido apenas empezado. Después de recorrer la zona del puerto de Nápoles, zona que definitivamente no nos gustó por la pobreza y suciedad que vimos, entramos en el primer bodegón que encontramos abierto y con TV. Cuando nos sentamos a la mesa, Alemania nos metía el primero de los 4 goles que sufriríamos en ese olvidable partido. Para colmo, la comida no era buena y los precios así lo hubiesen requerido. Lo bueno de toda esta travesía fue que encontramos argentinos allí, que estaban tan o más amargados que nosotros.
Con la descalificación del mundial a hombros, y la irritación que traíamos a esa altura, seguimos camino hacia Sorrento. El viaje en autopista fue relativamente rápido, pero el último tramo, por ruta de montaña fue bastante lento aunque con hermosos paisajes, pasando por hermosas y pequeñas ciudades tan turísticas en esa época como Sorrento, que en pleno verano está repleto de turistas jóvenes y familias, y donde el tránsito es bastante caótico por la cantidad de motos que circulan con muy poca precaución.
Al llegar fuimos directamente a nuestro hotel, a dejar el equipaje y conocer las inmediaciones. El Hotel del Mare es un pequeño hotel 3 estrellas ubicado apenas a 50 metros de la playa de Marina Grande, y a unos 10 o 15 minutos de caminata (cuesta arriba en su mayor parte) del centro comercial y gastronómico de Sorrento. En la playa del hotel hay pequeños barquitos de pescadores y algunos bares y restaurantes donde comer pastas y pescados frescos. Allí, una vez que dejamos nuestro equipaje, disfrutamos de un maravilloso atardecer y de unas cervezas disfrutando del hermoso paisaje de la bahía de Marina Grande.
Más tarde, fuimos en bus hasta el centro de Sorrento, sobre Corso Italia, donde comimos en un lugar hermoso, al aire libre y rodeados de un jardín excelentemente iluminado. Caffé Latino ofrece una muy buena carta de pastas y frutos de mar, postres y tragos para todos los gustos. Teniendo en cuenta la calidad de la comida, no podemos decir que sea un lugar costoso. Luego paseamos y miramos algunos negocios, para retornar al hotel cerca de la medianoche. Allí, antes de dormir, me conecté un rato con el mundo que habíamos dejado en Argentina, mientras disfrutaba de un pucho y el aire fresco del mar desde el balcón de nuestra habitación.
El 2º día en Sorrento nos deparaba relax y descanso en la playa. Salimos temprano, después de un buen desayuno, y subiendo y bajando por los caminos que bordean la playa llegamos finalmente a Peter’s Beach, donde disfrutaríamos de un día de sol y mar. En Sorrento las playas no tienen extensión de arena, sino que los paradores están encallados en las piedras. El agua es verdosa, transparente, y bastante fria. De lo que recorrimos nosotros, todos los paradores son privados, y el costo para pasar el día con reposeras y sombrillas oscilaba entre 8 y 12 euros por cabeza. Desde estos paradores se tiene una hermosa vista de la barranca, con las construcciones antiguas y algunos hoteles lujosos, y por supuesto de la extensión del Mar Mediterráneo/Tirreno, con los veleros, yates y cruceros que lo recorren.
Al mediodía comimos en el bar del parador mismo, algo livianito como para poder seguir al sol, ensaladas, mariscos, y combinaciones de jamón serrano con queso de Buffala, mientras nos deleitamos con la vista del mar. Aquí fue bastante complicado entendernos con la camarera, que no cazaba ni una palabra de español o inglés. Luego seguimos disfrutando del sol, que hizo añicos en mi piel y termine completamente flechada! Durante la tarde tuvimos también la oportunidad de escuchar una muy buena discusión entre tanos, que en ese maravilloso idioma, y con el característico énfasis que le ponen a las conversaciones, discutieron toda la tarde por una sombrilla que a unos les daba sombra y a otros no…
Al atardecer caminamos por el centro de Sorrento y aprovechamos a tomar un rico Gelatto italiano, por apenas 2.50 euros.
Cerca de las 21 hs, habiendo descansado un rato mas en el Hotel, partimos nuevamente al centro de Sorrento, colmado de turistas en sus calles, y después de hacer algunas compras cenamos en un delicado restaurante, La Lanterna. El menú: Risotto a la Pescatore (con mariscos super frescos), Ravioli al Fruti di Mare, Linguini con mariscos, una auténtica pizza italiana (de 4 gustos diferentes) y la vieja y querida Milanga con Fritas para mi hermana!
Al regresar al hotel, disfrutamos en las mesitas de la entrada de unas Cervezas italiana y el infaltable Fernet Branca con Coca.
Al día siguiente, después de encontrarnos con una Argentina amiga de la familia y compartir un rato de charla con ellos en nuestro hotel, tomamos nuevamente la ruta para volver al norte de Italia. Esta vez nuestro destino sería muy diferente: la bella Florencia.
Ese día jugaba Argentina-Alemania, por los cuartos de final, y nuestra idea era hacer un stop en el camino para almorzar y ver el partido en Nápoles. Lo cierto es que la espera por el auto en Roma, más una perdida al ingresar a Nápoles hicieron que llegáramos con el tiempo muy contado, y con el partido apenas empezado. Después de recorrer la zona del puerto de Nápoles, zona que definitivamente no nos gustó por la pobreza y suciedad que vimos, entramos en el primer bodegón que encontramos abierto y con TV. Cuando nos sentamos a la mesa, Alemania nos metía el primero de los 4 goles que sufriríamos en ese olvidable partido. Para colmo, la comida no era buena y los precios así lo hubiesen requerido. Lo bueno de toda esta travesía fue que encontramos argentinos allí, que estaban tan o más amargados que nosotros.
Con la descalificación del mundial a hombros, y la irritación que traíamos a esa altura, seguimos camino hacia Sorrento. El viaje en autopista fue relativamente rápido, pero el último tramo, por ruta de montaña fue bastante lento aunque con hermosos paisajes, pasando por hermosas y pequeñas ciudades tan turísticas en esa época como Sorrento, que en pleno verano está repleto de turistas jóvenes y familias, y donde el tránsito es bastante caótico por la cantidad de motos que circulan con muy poca precaución.
Al llegar fuimos directamente a nuestro hotel, a dejar el equipaje y conocer las inmediaciones. El Hotel del Mare es un pequeño hotel 3 estrellas ubicado apenas a 50 metros de la playa de Marina Grande, y a unos 10 o 15 minutos de caminata (cuesta arriba en su mayor parte) del centro comercial y gastronómico de Sorrento. En la playa del hotel hay pequeños barquitos de pescadores y algunos bares y restaurantes donde comer pastas y pescados frescos. Allí, una vez que dejamos nuestro equipaje, disfrutamos de un maravilloso atardecer y de unas cervezas disfrutando del hermoso paisaje de la bahía de Marina Grande.
Más tarde, fuimos en bus hasta el centro de Sorrento, sobre Corso Italia, donde comimos en un lugar hermoso, al aire libre y rodeados de un jardín excelentemente iluminado. Caffé Latino ofrece una muy buena carta de pastas y frutos de mar, postres y tragos para todos los gustos. Teniendo en cuenta la calidad de la comida, no podemos decir que sea un lugar costoso. Luego paseamos y miramos algunos negocios, para retornar al hotel cerca de la medianoche. Allí, antes de dormir, me conecté un rato con el mundo que habíamos dejado en Argentina, mientras disfrutaba de un pucho y el aire fresco del mar desde el balcón de nuestra habitación.
El 2º día en Sorrento nos deparaba relax y descanso en la playa. Salimos temprano, después de un buen desayuno, y subiendo y bajando por los caminos que bordean la playa llegamos finalmente a Peter’s Beach, donde disfrutaríamos de un día de sol y mar. En Sorrento las playas no tienen extensión de arena, sino que los paradores están encallados en las piedras. El agua es verdosa, transparente, y bastante fria. De lo que recorrimos nosotros, todos los paradores son privados, y el costo para pasar el día con reposeras y sombrillas oscilaba entre 8 y 12 euros por cabeza. Desde estos paradores se tiene una hermosa vista de la barranca, con las construcciones antiguas y algunos hoteles lujosos, y por supuesto de la extensión del Mar Mediterráneo/Tirreno, con los veleros, yates y cruceros que lo recorren.
Al mediodía comimos en el bar del parador mismo, algo livianito como para poder seguir al sol, ensaladas, mariscos, y combinaciones de jamón serrano con queso de Buffala, mientras nos deleitamos con la vista del mar. Aquí fue bastante complicado entendernos con la camarera, que no cazaba ni una palabra de español o inglés. Luego seguimos disfrutando del sol, que hizo añicos en mi piel y termine completamente flechada! Durante la tarde tuvimos también la oportunidad de escuchar una muy buena discusión entre tanos, que en ese maravilloso idioma, y con el característico énfasis que le ponen a las conversaciones, discutieron toda la tarde por una sombrilla que a unos les daba sombra y a otros no…
Al atardecer caminamos por el centro de Sorrento y aprovechamos a tomar un rico Gelatto italiano, por apenas 2.50 euros.
Cerca de las 21 hs, habiendo descansado un rato mas en el Hotel, partimos nuevamente al centro de Sorrento, colmado de turistas en sus calles, y después de hacer algunas compras cenamos en un delicado restaurante, La Lanterna. El menú: Risotto a la Pescatore (con mariscos super frescos), Ravioli al Fruti di Mare, Linguini con mariscos, una auténtica pizza italiana (de 4 gustos diferentes) y la vieja y querida Milanga con Fritas para mi hermana!
Al regresar al hotel, disfrutamos en las mesitas de la entrada de unas Cervezas italiana y el infaltable Fernet Branca con Coca.
Al día siguiente, después de encontrarnos con una Argentina amiga de la familia y compartir un rato de charla con ellos en nuestro hotel, tomamos nuevamente la ruta para volver al norte de Italia. Esta vez nuestro destino sería muy diferente: la bella Florencia.
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