Desde el principio de su independencia, Bulgaria tiene tres ciudades con pretensión metropolitana: Sofía, por su importancia administrativa, Veliko Tárnovo, por su estatuto de antigua capital (desde 1186 y durante todo el Segundo Reino Búlgaro hasta 1396) y Plóvdiv, uno de los centros culturales y económicos de mayor relieve en estas tierras ya desde el siglo IV a. C.
Actualmente Sofía es la ciudad principal de Bulgaria. Tiene un bonito casco antiguo de aires centroeuropeos en colores pastel, en fuerte contraste con los muchos barrios-dormitorio de edificios parecidos, grises y desagradables a la vista, herencia de los setenta. En aquella época el flujo de personas de las zonas agrarias a la capital provocó la rápida construcción de gran número de viviendas baratas y de baja calidad arquitectónica -un fenómeno que se puede observar en todas las ciudades búlgaras-.
De todas formas, en la parte céntrica de Sofía están concentradas algunas joyas urbanas de diferentes estilos y periodos como el Teatro Nacional Iván Vázov; el Baño Turco Central; el mercado cubierto Jálite; la enorme Sinagoga y, en sus inmediaciones, el mercado de las Mujeres, Zhénskiat Pazar; la catedral Alexandar Nevski con sus cúpulas de oro, una rica colección de iconos e impresionantes coros y el mercadillo de las antigüedades y de la artesanía frente a ella; las iglesias Svetá Nedelia, Svetá Sofia, Svetá Petka, Svetí Sedmochíslenitsi y la rotonda San Jorge; la particularísima iglesia rusa Ópera; la calle de los teatros Rakovski que termina en la plaza Slavéikov y el mercadillo más nutrido de libros en toda la ciudad; la calle de las tiendas y de los bares Vítosha, que llega al Palacio Nacional de la Cultura con sus decenas de salas, muestras, conferencias y proyecciones; el lindo Palacio de los Reyes (actualmente Pinacoteca Nacional) a cien metros de la gigantesca y amenazadora Casa del Partido Comunista y de la antigua mezquita Byuyuk Bashí, transformada en Museo Arqueológico, todos en medio de la ciudad; el Museo de Arte Internacional; la Universidad estatal Svetí Kliment Ójridski, fundada en 1888 gracias a la donación de los hermanos Hristo y Evlogui Gueorguíevi; los Jardines del Rey Borís y mucho más.
A pesar de sus calles llenas de tráfico y la contaminación, Sofía es una ciudad hermosa, bastante verde y muy llena de diversidad, vida cultural y buenos restaurantes.
En los alrededores de Sofía hay cinco montañas: Vítosha, Plana, Verila, Lozen y Lyulin. En Vítosha se hallan la Iglesia de Boyana (del siglo XIII, una de las muestras de pintura medieval mejor conservadas de Europa del Este), patrimonio cultural de UNESCO, y el monasterio de Dragalevtsi (del siglo XIV, también famoso por su pintura). Otros tres monasterios muy interesantes están a poca distancia de la capital: los de Kremíkovtsi, Kurilo y Kokaliane. A sólo 22 kilómetros de Sofía se encuentra Bankia, uno de los sanatorios de agua termal más importantes en el país, donde se tratan enfermedades cardiovasculares y pulmonares.