Hoy he despertado con ganas de caminar por la naturaleza, y así lo he hecho. He cogido mi agua, cámara de fotos y un par de naranjas con rumbo al otro extremo del volcán de la isla. La isla es plana excepto a sus dos extremos, en uno está el famoso QUILL y, en el otro, unas montañas.
Primero caminas cuesta arriba una montaña, después la bajas y te encuentras con una gigante aldea que termina en el mar, no hay nadie, sólo naturaleza: Miles de mariposas, telas de arañas increíbles, restos de alguna iguana con problemas gastrointestinales,... Recuerda a uno de esos paisajes que se ven en películas como PARQUE JURÁSICO.
Una vez llegas a la aldea empieza lo duro, la subida hasta esa montaña. Estaba emocionado porque sabía que iba a obtener la mejor vista de St Eustatius. Es difícil llegar porque hay que escalar por rocas deslizantes, después caminar por espesas hierbas que alcanzan mi cintura y no dejan ver qué estoy pisando, cientos de arañas de todos los tipos y colores, pájaros,...
A medida que vas subiendo las dos horas y media de camino que me esperan, van mirando atrás y, a pesar del vértigo, se ve el océano y sus fuertes olas. Continúas un poco y a tus espaldas vas viendo la punta del volcán que está al otro lado de la isla.
Cuando alcanzo la cima necesito 10 minutos para sentarme y tomar aire, no puedo más, exhausto. Me tomo una naranja y comienzo con mis fotos.
El atardecer comenzará y no quiero quedarme allí... Voy bajando...