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1.300 millones y yo

Escribe: Syd
Ecos de la China

 

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Shanghai

Shanghai, China — viernes, 21 de octubre de 2011

Shanghai de hai. Hai de Shanghai.
     Es "la ciudad". Ciudad de ciudades, una de esas grandes ciudades del mundo. Todas las ciudades chinas son muy grandes, pero a Shanghai hay que añadirle la modernidad. Esto es otro mundo. Un lugar diferente con pie y medio en Occidente. Quitas los rasgos orientales a la gente y podrías sin lugar a dudas sentirte como en Europa, pero en una metrópoli. Más aún, una metrópoli grande, moderna y adinerada. Todo es grande y proporcionado, y el desarrollo y la modernidad brotan a borbotones del corazón de esta inmensa ciudad.

No faltan los colores, los neones, las tiendecitas y los puestos de comida callejera de la China más "auténtica" y "purista", pero estos se reservan a pequeños capilares, escondidos en toda esa maraña de arterias y venas de la modernidad más pretenciosa, que todo lo engloban, inundan y embriagan. Y de todo ese embrollo brota el mejor cogollo, la torre de TV de la Perla de Oriente, la joya de la corona shanghailesa, a orillas del río Huangpu, entre el gran lujo del business, cuya belleza toda la vista acapara. Enfrente, el Bond, un lujo pasear por ahí, el objetivo número uno.

     En España no tenemos idea de hasta qué punto es importante esta ciudad. Yo personalmente lo ignoraba. Sabía que era una de las ciudades más importantes de Asia, o del mundo, pero al pasear por el Bond y mirar esos edificios sientes la cantidad de dinero que se mueve por aquí. Mucho dinero, muchos negocios, muchos empresarios, muchos directivos, muchos trajes, muchos móviles, muchos zapatos brillantes y mucha ambición. Un dragón que aplasta a cada paso. Una nueva Nueva York donde el día empieza antes. Hay que despertarse.

     Hay muchísimas tiendas de moda y de accesorios, a la gente le gusta vestir bien. Nada de ropas feas y desentonadas, aquí hasta los chicos llevan toda su ropa de las tiendas de moda y cuidan todo detalle, por no hablar de las chicas.

     También hay que hablar de las calles. Los vehículos. Esto sí me parece muy importante. Vehículos eléctricos. China tiene vehículos eléctricos. He visto autobuses y centenares de motocicletas y moto-bicis eléctricos. Sin complejos, sin ninguna carencia. Aquí ya funcionan así. Por qué en España no? O mejor, por qué c*** en España no? A ver quién no quiere que haya.

     Cambiando de tema, mis sensaciones personales en esta ciudad se decantan por los paseos nocturnos por los entramados de neón y por las visitas a los parques (sensacionales) entre otras muchas cosas, de las que destaco los templos.

     No quiero dejar de mencionar el hostel Mingtown Etour, con unas zonas comunes sensacionales, cómodas y relajantes, buenas y nutritivas comidas y bebidas y un personal excelente y simpático. Se mueve buena  gente por allí. Yo hice migas con las guitarras que había y con la Tsingtao. Tsingtao hen hao!

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