Diarios de viaje > España, Europa

España 2010

Escribe: NataliaB
Mi primer viaje a Europa por la puerta de entrada más deliciosa: España. En dos semanas recorrí Madrid, Andalucía y Barcelona. ¿Qué me gustó más? Imposible responderlo. Repetiría el viaje centímetro a centímetro.

 

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Un día en Sevilla

Sevilla, España — viernes, 7 de mayo de 2010

Nancy no resistió dos “madrugones” seguidos, así que el viernes fue una cita con Manuel exclusivamente.  Después de desayunar nos fuimos a la estación, para tomarnos el tren de las 9.26 rumbo a Sevilla.
 
Tardamos un hora y monedas para llegar a Sevilla-San Bernardo, desde donde nos tomamos un taxi hasta la Puerta de Jeréz.
 
Caminamos por la calle principal, con una vista a las cúpulas de la Catedral, que fuimos buscando hasta alcanzarla.  Entramos a la Catedral que, por supuesto, es magnífica.  En el siglo XII se construyó una mezquita que, cincuenta años después se consagró como la Catedral.  En el siglo XV comenzaron las obras de la Catedral gótica, que resultó ser la catedral gótica más extensa del mundo.  Sí, muy a lo Ken Follet y Los Pilares de la Tierra.
 
A lo gótico, le siguieron elementos renacentistas en el XVI, y luego barrocos.
 
Al entrar, antes de acceder a las naves, se pueden ver obras de artistas sevillanos, destacándose Murillo.  Luego, al ingresar a las naves, guau, sí que a uno se le cae la mandíbula al piso.
 
Los retablos, la roseta y los vitrales, el coro, las columnas y las bóvedas, todo es impresionante.  Está el mausoleo de Colón y recorrimos la sacristía mayor, el tesoro y otras pruebas de una forma de concebir la religión más ligada a la ostentación y al poder que a la solidaridad y el altruismo.  Como dijo Manuel, todo oro y plata traídos de Perú.
 
Por eso, quizás, lo que más me gustó fue lo más simple: el patio de los naranjos, que tiene una vista preciosa de la torre con la Giralda en la punta (ahora sé de dónde viene el nombre de mi cafetín de Buenos Aires preferido).
 
Salimos con vista al Palacio Arzobispal y la Plaza Virgen de los reyes y nos dirigimos a los Reales Alcázares.  Parece que la diferencia con otras ciudades era que el alcázar estaba fuera de la muralla en lugar de dentro.
 
Además de esa fusión rara entre mordisco y español con azulejo sevillano, fue interesante ver esa suerte de aduana que era el Alcazar, En un salón hay una pintura “para el buen aire de los navegantes”, sobre la que no pude sonreír ante el nombre.
 
Luego, los jardines.  Amplios, como para perderse.  Vimos una pareja de recién casados tomándose fotos.  Después veríamos varias más.  Lindo escenario para el álbum de bodas.
 
Deambulamos por el barrio Santa Cruz por un lugar para almorzar.  Callejuelas para peatones, muchas fachadas en blanco y albelo, más balconcitos y geranios.  Nos sentamos en una mesita en la vereda/calle, lo de Carmelo.  Pedimos unas cervezas con boquerones fritos, puntillitas, adobitos y rabas.  Todo riquísimo.  A los turistas que pasaban por nuestro lado se le escapaban los ojos.
 
Desandamos nuestros pasos y agarramos la Avenida de la Constitución, encarando para el río.  Así pasamos delante de un hotel/restaurante: la Taberna del Alabardero.  Parece que hace unos años, un cura generó un emprendimiento para encauzar a jóvenes descarriados.  Una suerte de escuela de cocina, que fue creciendo hasta transformar “el proyecto del padre Lezama” en el “Grupo Lezama”, con varias sucursales en el país. Tomamos un café y compartimos una porción de torta que era, en palabras del maitre, una explosión de sabores (mousse de limón, crema de menta y esencia de algas, qué tal).
 
Seguimos hasta llegar al río.  Del otro lado, Triana.  Triana respeta la manía de las casas pegadas, con veredas más que calles.  Manuel me dijo que se debe a la tradición marroquí y está hecho para paliar las altas temperaturas en verano, ya que impide el sol directo.
 
La rambla es muy bonita, con el río Guadalquivir y pintorescos puentes.  Pasamos la Plaza de Toros y llegamos a la Torre de Oro, una construcción octogonal que actuaba como depósito de mercancías.
 
Anduvimos hasta, nuevamente, la Puerta de Jeréz, donde nos tomamos un taxi hasta la estación de tren.  Ambos nos dormimos en el viaje.
 
De vuelta a la casa, decidimos ir a Puerto Sherry a ver el atardecer.  El Puerto, separado de la marina, se conforma de unas casitas pintorescas muy coloridas.  Nos tomamos un gin tonic con bruschettas con jamón.  El sol no terminó de ponerse hasta que no terminamos de comer.

Opiniones:

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Catedral de Sevilla y Giralda

Actividades: Iglesia/Templo en Sevilla, España

Imperdible. Desde el piso hasta la giralda, desde la nave hasta el patio de los naranjos.

Ideal para: Parejas, Familia con hijos, Con amigos, Solos y solas, Grupos

Mi calificación promedio:
  •  
Calificación general    

Real Alcázar de Sevilla

Actividades: Lugar de Interés en Sevilla, España

Me parece que un paseo por Sevilla no estaría completo sin visitarlo. No es grandilocuente, no es Granada, pero es bonito.

Ideal para: Parejas, Familia con hijos, Con amigos, Solos y solas, Grupos


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