Mi segundo dia en el Vall de Camprodón fue con dirección al pueblo de Vilallonga de Ter. Aquí se celebraba el mercado de la Trumfa, una fiesta que coincide con el puente de la Purísima. La esencia de un pasado milenario es lo que el visitante percibe cuando recorres sus calles. Hay que destacar la Iglesia Parroquial de Sant Martí, de estilo románico del siglo XII. Mi siguente parada era Setcases. Este pueblo se encuentra en el sector sur del término, a la derecha del Ter, en la confluencia con el torrente de Vall-llobre. La restauración de casas antiguas como segunda residencia y la construcción de nuevas casas, con un buen número de establecimientos (hoteles, hostales, restaurantes), de cara al turismo atraído por los deportes de invierno y el senderismo durante la temporada de verano, ha dado un nuevo carácter a la población, conservando el aire rural y tradicional. Setcases está presidida por la iglesia parroquial de Sant Miquel que, a pesar de tener su origen en el siglo XII, no conserva ahora ningún elemento anterior al siglo XV, cuando fue reconstruida; posteriormente volvió a ser reformada, en 1729, después de un incendio que obligó a reparar las arcadas y el tejado.
Y por último Tregurà que se compone por el núcleo de Tregurà de Dalt que es el pueblo más frío de la comarca, donde está la iglesia de estilo románico dedicada a San Julián y la masía de Can Subirana, y el de Tregurà de Baix, más a poniente ya unos 75 m más abajo, entre ambos hay algunas casas, llamadas el Vecindario del Mig. También pudes disfrutar de una buenas vistas panorámicas.