Diarios de viaje > Senegal, Africa
Senegal, por amor
Escribe: ZUMZUM
Y si es tan hermoso, ¿por qué quieren irse? Tal vez porque estén hartos de mojarse con los charcos de la lluvia y de no poder tropezarse en alguna alcantarilla. Tal vez porque teman la...
Senegal, por amor
Senegal — lunes, 29 de octubre de 2007
Tal vez porque las discotecas sólo abren si hay turistas; por esos "blanquitos" que bajan del autobús blanco con calcetines y zapatillas blancas, seguidos por medio pueblo que quiere venderles algo. Tal vez por los niños que claman por un "cadeaux", los chavales que envidian una camisa de verdad, no una vieja camiseta de fútbol. Tal vez por los maridos que no pueden regalar a sus mujeres más que hijos y, con suerte, arroz. Por los adolescentes que anhelan unos vaqueros o un piercing, o el pelo lacio.
Por las mujeres que desconocen qué se siente teniendo una lavadora, o un bolso de mano. Por las abuelas que añoran a sus hijos, mientras cuidan de sus nietos, esos que juegan al fútbol descalzos; que acarrean leña para la cocina, que esperan el amanecer en silencio, velando el sueño de los bebés. O por los barcos que vuelven con la escasa pesca; por las tormentas que agitan las barcas hasta volcar; por los vientos que arrancan las chapas del tejado. O por los niños que mueren de paludismo, o los que son atropellados por cualquier vehículo.
Tal vez quieran irse porque no soportan el Ramadán, ni llamada a la oración, ni los niños que mendigan con una lata un poco de arroz, unas monedas, cacahuetes... Tal vez se vayan porque dicen no tener nada que perder, aunque amen la vida y se atrevan a derrocharla. Tal vez sólo se vayan porque no soportan más los carteles que sólo prohíben fumar y desearían añadir: ¿y por qué no prohibido morir de hambre o en patera?. Y si es tal horror, ¿por qué se quieren quedar? Quizá porque aman la vida y conocen el mar, porque vivieron junto a él y lo respetan. Y prefieren mantenerse en tierra por si, de pronto, el cielo ennegrece y vierte todas sus lágrimas.
Quizá porque aman el verde de los manglares después de la lluvia, o los reflejos del sol en los arrozales. Quizá porque alguna vez se fueron y descubrieron que sólo allí los ojos de los niños bastan para ayudarte a todo: a descubrir la belleza, la alegría o el más profundo dolor. Porque además, allí las mujeres son diosas, engalanadas para moler el mijo, cocer el arroz o dar de mamar. Y los hombres son bastiones de fuerza, de coraje y músculos, brillantes a la luz de la luna, hermanos del ritmo del bombolong. Quizá se queden para demostrar, cuando los demás vayan a verlos, que éste sigue siendo el país de la teranga, el de la hospitalidad y la sonrisa. El país donde, por fin, acabó la guerra y a la Casamance se llega por carreteras recién asfaltadas.
El país donde se come pescado fresco y arroz con mil salsas; donde quizá algún día haya hospitales y, mientras no sea así, hay que luchar por ello. Quizá se queden par ver a las libélulas volar al atardecer, escuchar los grillos o las ranas; para dejarse mecer por el sonido de las olas, brillantes a la luz de la luna. Quizá es que quieran seguir viendo cómo vuelven cada año las aves, cómo el cielo se llena de cormoranes, garzas y garcetas; como anidan los pájaros en las palmeras o como se eterniza el baobab.
Quizá se queden porque esperan que todo cambie, que sus paisanos despierten y exijan algo más, como compartir la riqueza que ven florecer a su alrededor. Quizá lo hagan para preservar la memoria de la traición: la de la raza humana, esa que vendió y esclavizó a millones de hombres, esa que los arrancó de sus hogares y sus familias, que los encerró y que, si no murieron en la espera, los desterró al otro lado del mar, solos, para siempre. Quizá se quedan porque no esperan más que preservar su vida, su apacible vida, esa que cada día termina con la puesta de sol, esa que cada día vuelve a comenzar al amanecer, con el canto de los gallos o el llanto de un bebé reclamando la atención.
Quizá, en fin, de Senegal unos se van y otros se quedan, tan sólo, por amor.
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Últimos comentarios
Goyoi dice:
Si bien no tiene el formato clásico de diario de viaje...es de lo mejor que he leído en la web...felictaciones. Voy a seguir con tus otros textos. Saludos.
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larry6417 dice:
hola , me encanta visitar africa aun no he tenido esa oportunidad,, estoy al otro lado del continente,, pero sueno con ese viaje para conocer sus culturas y modo de vida,, saludos amiga
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SofiaRJaca dice:
Luz, me ha conmovido este diario, da lastima como un lugar tan especial tiene que ser abandonado por sus habitantes, por un gobierno que los tiene sumidos en la miseria. Se me exprime el corazon de solo pensar que esta gente cruza el desierto!, para luego tomar una patera y lanzarse al mar en busqueda de una mejor calidad de vida. Para colmo ser objeto de humillaciones y abusos por parte de grupos 'skin head', que ahora pueden gozar de buena vida que en cambio de hace 30 años atras sus parientes supieron lo que es vivir en pais inestable y con carencias. Como digo, hay que ser agradecidos con lo que tenemos y abrir el corazon con estas poblaciones.
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Erina dice:
Hola Luz! Ya te he leído y, como siempre, tus viajes son más que eso y tus diarios se infiltran en el alma. Besos
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un viajero dice:
los vemos llegar, pero no los vemos irse, cada patera-cayuco que llega a canaria es noticia, pero cada avion con deportado no es noticia, gracias por haber estado alli, por invitarnos en cierto modo a viajar a Senegal, espero poder viajar algun dia por esas tierras, tan cercanas y a la vez tan lejanas
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dice:
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ZUMZUM dice:
Gracias a todos vosotros por permitirme creer que esto sirve para algo.
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un viajero dice:
Claro que sirve ¡¡¡, pero además es que es una delicia leerte, es precioso.
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estelasenlamar dice:
Escribes muy lindo, haces mas facil ver algo que es de por si, es inmensamente amargo...
Sirve, y no solo sirve...es indispensable:
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ZUMZUM dice:
Gracias de nuevo
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FREEMIND dice:
Precio diario, sinceramente los seres humanos hemos aprendido a darle valor a cosas que no las tienen, un pedazo de metal o un fierro electrónico, tantas y tantas necesidades inventadas que nos hacen olvidarnos de lo verdaderamente importante, inclusive de la vida misma.
Un abrazote desde México.
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damelo1980 dice:
Muy buena crónica, de acuerdo con lo que dices. Distinto a un diario de viaje, pero mucho más emotivo tu relato. Saludos desde Colombia.
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