En nuestro último día regresamos al centro para ver algunas de las atracciones que no habíamos visto el viernes.
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Empezamos por el Mercado Municipal, donde están docenas de quioscos de frutas y variedades de alimentos. En el mercado se come la famosa empanadilla de bacalao y el sándwich de mortadela, clásicos de la cultura paulistana.
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Bastante cerca del Mercado está el
Catavento Cultural, un edificio antiguo de arquitectura predominantemente florentina que tuvo diversas funciones a lo largo de su existencia y hoy abriga un museo de ciencia interactivo espectacular. Otro programa que considero muy adecuado a los que están con los niños.
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Por fin nuestra tercera y última parada fue el
Theatro Municipal, donde teníamos una visita guiada citada para las 14h. Allí no pudimos ver ningún concierto porque nuestra estancia no coincidió con la programación del Theatro. Así como la Sala São Paulo, este es otro sitio donde merece la pena no sólo hacer la visita guiada sino apreciar también un espectáculo por la noche, sea la música clásica o una presentación de danza.
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Por la mañana encontramos el centro lleno en sus áreas comerciales, pero a la hora de la comida se notaban las calles vacías y no tan vigiladas como el viernes. A lo mejor es por ello que se llama la atención del turista en cuanto a la seguridad del local. Una vez más hago hincapié que el centro de Rio de Janeiro merece los mismos cuidados, bien como todas las áreas de las dos ciudades que son lejanas de los puntos turísticos y quedan desiertas al atardecer.
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Y así cerramos con llave de oro esos 4 maravillosos días de buceo cultural en São Paulo, donde esperamos regresar brevemente para ver muchas otras atracciones que están pendientes de una visita.