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La Ruta de las Estrellas

Escribe: seeker
La Ruta de las Estrellas. . . Hay supuestamente, tres grandes rutas de peregrinación cristiana: Jerusalén, Roma y Santiago de Compostela; y digo supuestamente, porque una de ellas, y sobre...

 

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Capítulo 1
 

La Ruta de las Estrellas

Santiago de Compostela, España — domingo, 26 de marzo de 2006

La Ruta de las Estrellas. . .

Hay supuestamente, tres grandes rutas de peregrinación cristiana: Jerusalén, Roma y Santiago de Compostela; y digo supuestamente, porque una de ellas, y sobre la que me propongo a contaros mi experiencia, la de Santiago, ya era recorrida mucho antes de la aparición del ídolo cristiano por multitud de tribus durante sus migraciones. Esta ruta, también conocida como de las Estrellas, se la llama así, por recorrer bajo sus pies el mismo camino que recorre la Vía Láctea en los cielos… La versión religiosa habla de que hubo una lluvia de estrellas sobre la tumba del apóstol por el que oficialmente se realiza la peregrinación, aunque se sabe que jamás pisó suelo español, pero esa es otra historia y no me corresponde a mí contarla.

La primera vez que tomé contacto con la Ruta de las Estrellas fue en una ocasión en la que decididos a cambiar de vida, un compañero de viaje y yo, nos propusimos utilizarla para llegar andando hasta Alemania… Quizás me decida a escribiros sobre esto más adelante, pero adelantaré que esta toma de contacto me sirvió para adentrarme en el mágico mundo del Camino de Santiago y llegar a vislumbrar partes de él, que conocería profundamente un año después cuando la vida me llevó de nuevo al “Camino” –cómo me referiré a él en adelante.

La travesía hasta Santiago de Compostela, que se puede hacer tanto andando como en bicicleta, (también en caballo, pero yo no logré ver a ningún peregrino en caballo) tiene infraestructuras desde muchos lugares del mundo. Miles de personas cruzan cada año buena parte de España para llegar a Santiago desde los más remotos lugares. Junto a mi, caminaron Japoneses, Israelíes, Brasileños, Argentinos… un largo etc que también tenía otro punto en común… La variedad de países se ve reflejada por la variedad en el destino escogido para comenzar el viaje… Encontré gente que venía desde París, y por lo tanto llevaban más de dos meses caminando cuando yo empezaba, desde Ámsterdam, Berlín, Dresden… también un largo etc…

Yo decidí comenzar mi “Camino” en Roncesvalles, casi a 800 kilómetros de distancia de Santiago; un lugar enclavado en las montañas, a pocos kilómetros de la frontera con Francia. Desde el instante en que el autobús detuvo sus ruedas, pude respirar un aire distinto; la ciudad quedaba muy muy lejos, sus dudas, sus temores, sus recuerdos, dejaban paso a un camino incierto que se abriría por treinta días en que tardaría en recorrerlo, y todos los días, desde entonces, en que quedé marcado por su huella…

Contar los treinta mágicos días que pasé en la Ruta de las Estrellas sería excesivo, y aun más no es el propósito; mi propósito mas de contar en sí la experiencia es dejar constancia de lo que significa para mi este “Camino”… dejar pequeñas muestras, para que vosotros podáis juzgar, o incluso ver esas pequeñas muestras en otros caminos y lugares remotos de éste… Pues El Camino, es al fin y al cabo, La Vida… y sus rincones mágicos, están por todas partes…

El “Camino” tiene casi todas las etapas que uno puede imaginar… duros ascensos y descensos, interminables llanos (etapas que a la mayoría de los peregrinos disgustaba y yo disfruté su silencio como una de las partes más importantes del “Camino”), valles de increíble belleza… multitud de lugares increíbles… No se equivocaron al trazar esta ruta en la Edad Media, cuando media Europa se echaba a los caminos para llegar a Santiago… El “Camino” está repleto de lugares con un aire místico, otros donde la magia y la estupefacción van de la mano… Normalmente los peregrinos siguen la ruta establecida, parándose en los albergues que marcan las guías… pero cada “Camino” pertenece a cada peregrino, y por ello el “Camino” es muy diferente para cada peregrino…

Mi “Camino” me regaló el placer de dormir en albergues increíbles que no aparecían en las guías, conocer hospitaleros (persona encargada del descanso y el bienestar del peregrino cuando este termina su dura jornada) con un corazón increíble, que nos abría la puerta de su casa, y aún más, un lugar de él para descansar; en realidad, hospitalero se conoce al encargado que se encuentra en los distintos albergues y refugios del Camino de Santiago, pero también hay otros hospitaleros, cuya labor pasa desapercibida por muchos peregrinos, pues son pocos los que tienen el placer, o el honor de disfrutarlos. Recuerdo con gran cariño como ante las puertas de Atapuerca, dónde vivió uno de los “hombres” prehistóricos más antiguos que se conocen, La hospitalera Ania, me brindó el calor de su hogar, y junto con unos pocos peregrinos disfruté de una noche mágica que cambiaría en adelante la “forma” en que daría los pasos en el Camino… Desde ese momento no volví a pedir consejos sobre cómo realizar mi Camino… cuál era la mejor forma de esto o aquello… Entendí que el “Camino” me tendría reservadas muchas sorpresas en adelante, y que lo único que tenía que hacer era recibirlas con las antenas bien abiertas… Intentando captar cada detalle…
El mensaje en cuestión que recibí aquella noche fue éste en concreto: “No tengas miedo, deja que tu vida cambie sin dejar de aprender, mantente abierto y deja que la vida te ofrezca aquello que ahora ni siquiera puedes imaginar… Olvídate de todo… y disfruta de Tu Camino”…

Estas palabras las tenía escritas en mi diario aquella noche; otro peregrino, antes incluso de que yo me planteara el empezar esta aventura, me dedicó estas palabras… Lo mágico de aquella noche… fue escuchar las mismas palabras de labios de otras personas…

La mañana siguiente empezó para mi un nuevo “Camino”… Quizás el mismo que me estaba esperando sí, quizás, lo único que había cambiado, era que ya estaba listo para escuchar todo lo que éste tenía que mostrarme… Comencé a andar con un nuevo amigo… “Principesa” (princesa en italiano), éste no fue sino el bautizado palo que me acompañaría hasta el final de la aventura… Una aventura que aún no ha acabado…

El Camino es diferente para cada peregrino, estoy convencido de ello, así como las lecciones de una experiencia que dos personas comparten pueden ser distintas… Cada persona es un Mundo… Para mí, el “Camino”… Mi Camino… Fueron las personas… (Puede ser que de esto fuera consciente más tarde, cuando Santiago quedaba a muchos kilómetros de distancia en otra dirección)… Una persona se unía a mi caminar… puede que fueran diez minutos, dos kilómetros, o trece segundos… Ahí estábamos para comunicarnos… de peregrino a peregrino… sin máscaras… sin miedos…
No recuerdo en qué lugar fue exactamente esto que voy a contaros, lo que sí recuerdo es cómo acrecentó la sensación, el Sentimiento más bien, de que el Camino lo formaban todos los peregrinos… con cada pisada… como si marcaran una impronta, una huella en cada piedra… y otro peregrino, que viniera detrás pudiera leer esa marca sin dificultad: “Me encontraba caminando solo aquella mañana. Requería de unos momentos de silencio para mí mismo. Al poco rato, cuando este momento acabó, aparecieron una pareja de “ancianos” (alrededor de unos 60-65 años) a mi lado. Eran de Holanda. Charlamos durante cuatro, cinco minutos como mucho. Nos sonreímos, y nos dijimos adiós con el saludo del peregrino: “¡Buen Camino!” Intuí, no sin razón, que probablemente no volvería a ver a aquella pareja en mi Vida (si los viera de nuevo, dudo de que los reconociera… pero quién sabe…) pero eso no me importaba en absoluto… Ahí quedaban esos cuatro minutos… marcados a fuego… no recuerdo la conversación… ni una palabra… lo que si recuerdo perfectamente fue cómo nos hablamos sin barreras, como dos personas que se conocen de toda la Vida… que no tienen nada que esconder… Éramos peregrinos…  la falsedad de la ciudad, y de otros muchos lugares, con las malas cosas que hemos creado quedaban muy lejos… No había lugar para no ser quienes éramos… Éramos peregrinos… 


La definición de peregrino dice lo siguiente: “Peregrino es aquel que camina por tierras extrañas”. Lo importante para mi no es la palabra peregrino, siquiera la mención a las remotas tierras que éste visita… sino la palabra Caminar… Mientras se recorren poco a poco, paso a paso, muy lentamente, los cientos de kilómetros hasta Santiago, esta palabra adquiere un significado más profundo… Cada vez que la mochila vuelve a colgar de mi espalda no puedo sino volver a recordar todos aquellos momentos… Como dice una canción de Nacho Vegas: “Pero miré hacia los lados, y nada era mío… No hay desvíos, no hay vuelta atrás… Sólo está el Camino…”

También fue algo interesante el observar, no sólo cómo poco a poco iba aprendiendo multitud de cosas en el Camino, cómo este me iba enseñando cosas y cómo iba cambiando, sino cómo influía este Camino de Santiago en el resto de personas. Esto lo pude comprobar de personas que empezaron conmigo allá en las lejanas montañas colindantes con Francia o peregrinos que conocí en los primeros días… Al llegar a Santiago de Compostela, aquella persona era muy diferente de la que empezó… Gente distante que te daba un abrazo como si en ello se le fuera la vida, gente que te daba lo poquito que tenía cuando tiempo atrás ese poquito era lo más importante… Si introdujera aquí sus nombres, la lista sería interminable… Considero que lo que pasó en realidad fue que todos nos reencontramos con nuestra parte peregrina… Aquel que camina… y que lo hace por tierras extrañas… algo extraño es algo nuevo…
Cada paso, cada mirada, permanecen ahí, esperando otra flecha amarilla; las flechas amarillas están pintadas por todo el Camino de Santiago, para evitar que el peregrino se pierda… las flechas amarillas marcan el Camino… El peregrino las sigue buscando allí donde esté… Yo las sigo buscando… (Aunque sea de manera inconsciente).


Sin embargo, uno de los aspectos mágicos del Camino es cómo éste te lleva por cauces que no son los normales. Raro es el peregrino que no perdió la senda durante un trecho del mismo, mientras intentaba encontrar las flechas amarillas sin éxito. En mi caso, la pérdida fue voluntaria.
En una de las regiones más preciosas de España, El Bierzo, un peregrino y yo, tuvimos la “suerte” (no creo que esto exista) de oír una historia. Ésta hablaba de un camino alternativo al Camino de Santiago. Te desviaba del mismo para volver a encontrarlo más adelante, a unos 90 kilómetros aproximadamente. En esos 90 kilómetros, los pies cruzarían unas montañas antiguamente veneradas por la tribu de los celtas, hace miles de años. El sitio en cuestión se conoce como “El Valle del Silencio”. Nuestra sorpresa, si eso podía suceder, fue a más cuando encontramos un albergue para peregrinos en uno de los pueblos de la zona… Un albergue que por supuesto no aparecía en las guías habituales… Recomiendo a todo aquel que quiera a que visite el Valle del Silencio, es de una belleza extraordinaria… Pero ahí no acabó todo… A dos kilómetros de un pueblo conocido como Peñalba de Santiago, localizamos una cueva (principal elemento de la historia que nos contaron y por la que finalmente decidimos desviarnos por esta ruta) conocida como “La Cueva de San Genadio”. Todo el Valle del Silencio, al parecer había sido, posteriormente a los Celtas, un enclave de ermitaños cristianos. Muchos monjes cristianos decidieron vivir en cuevas escavadas en las montañas. Ésta es una de ellas, la más accesible. Pudimos pasar la noche en la cueva… Pese al frío… fue una experiencia extraordinaria… Fue como sentir los pulsos de una Tierra que nos clama y nos dice que sigue viva… muy viva… aunque nos empeñemos en lo contrario…


Días después finalmente llegamos a Santiago, y aunque sentí una gran alegría cuando pisé la plaza del O´bradoiro donde se alza, fue más por echar la vista atrás y ver todo lo que había sucedido en aquellos 30 días… que por llegar a la catedral… La ciudad atestada de turistas hacía que los peregrinos echáramos en falta el bello encanto de los días anteriores… Normalmente se hacen unas misas especiales para los peregrinos… Creo recordar, dos veces al día… ¿Es lógico no? El peregrino ha recorrido cientos de kilómetros hasta llegar allí… Aquella misa del peregrino que recuerdo, y que por un inmenso dolor de cabeza tuve que abandonar (me duró 5 días) fue dedicada a un grupo empresario de no sé qué actividad comercial… En fin, un desencanto… Para mí, Santiago no formaba parte ya, del Camino de Santiago…



Yo acabé Mi Camino allí, con lágrimas en el corazón por todos los peregrinos de los que me despedí, y también por los que no pude hacerlo… Pero normalmente, el peregrino, si posee tiempo necesario, ya que treinta días libres es un lujo para muchos, continúa camino hasta el mar… Ahí es donde debería poner que acaba el Camino de Santiago… En Finisterre (Finis Terrae: Fin del Mundo). El antiguo Fin del Mundo conocido hasta que se “descubrió” América recoge los últimos pasos de los peregrinos… Bueno en realidad, últimos no, ya contaré porqué. Por tradición, leyenda, o por cualquier otro motivo que desconozco, el peregrino al llegar a las playas de Finisterre, quema algo… algunos queman ropa… sus botas con las que tanto han caminado… “algo”… Es un símbolo de lo que el peregrino ha dejado atrás tras recorrer el Camino… Todo ha cambiado… Ya no necesitará más “eso”…
Cuando llegué a Madrid, lugar donde vivo (¿?), un extraordinario peregrino con el que caminé, me mandó un mensaje desde allí… Cuando yo quemaba mi alma… soñando por continuar un Camino que ya había acabado (¿?)… Él quemaba algo en Finisterre…
El mensaje fue éste:

“Lo quemamos todo, nuestra vieja piel, las vidas normales, el mundo entero…
Excepto los recuerdos… Y nuestra alma de Peregrinos…
Ultreia Siempre”

(Ultreia es una palabra del Camino, los peregrinos la utilizan para dar ánimos)


Decía que El Camino no acaba en Santiago por algo que todo peregrino se encuentra nada más comenzar su andadura… “El Camino empieza en Santiago”… ¿Cómo puede algo empezar cuando ya ha acabado”… El verdadero Camino empieza en Santiago… Cuando el peregrino ya ha quemado aquello que le ardía, que no necesitaba, y puede andar limpio… quizás encontrando nuevas cosas que quemar… de continuar caminando…



En mi andadura, y con esto casi finalizo mi diario de viaje, utilicé un cuaderno en el que muchos peregrinos me dejaron sus palabras, sus sentimientos, sus sueños, sus deseos, sus miedos… En efecto, su alma… Uno de ellos, me escribió algo, a lo que yo tengo especial cariño…

“Levantarse y compartir una risa…
Caminar en la noche y compartir luz…
Caminar bajo el sol y compartir sombra…
Tener sed y compartir agua…
Dolerte las piernas y compartir cremas…

Haced El Camino y compartir nuestras Vidas…

Si con estas palabras, no consigo llegar a explicar lo que siento…

Amigo, mírame a los ojos…”





Meses después, conocí algo que ocurrió el mismo día que yo llegaba a Madrid…

“Una brasileña, cuyo nombre no recuerdo, se encontraba frente a la catedral, en Santiago. El Camino había terminado, y ella debía volver a su país. Sin embargo, se debatía entre tomar el rumbo del aeropuerto o seguir caminando unos días más, y alcanzar el mar… Apenas unos 100 kilómetros más… La peregrina se debatía entre volver a casa o continuar… Durante unas dos horas, indecisa, sin llegar a comprender que era lo que debía hacer, se levantaba, y echaba andar, unas veces dirección al aeropuerto, otras en dirección a Finisterre… Pidió una señal… algo que pudiera ayudarla a decidir…

En ese momento dos peregrinos retardados, muy extraño por la hora que era (los peregrinos que iban a Finisterre ya habían salido todos… o casi todos…) cruzaron la plaza del O´Bradoiro, se giraron en la distancia hacia ella… y uno de ellos le gritó: “¡¡¡A Finisterre!!!”…

Estupefacta, comprobó cómo el otro peregrino a su espalda llevaba… ¡Una Flecha Amarilla!... (Este peregrino decidió, en mi presencia, muchos cientos de kilómetros atrás, pintar una flecha en su cubremochilas contra la lluvia… Muchos peregrinos dejaron sus palabras de recuerdo ahí… y siempre que veías una flecha en el horizonte sabías quién tenías delante ᠇ Y claro… La Flecha Amarilla… Marca el Camino… No es necesario indicar qué es lo que hizo esta peregrina después de esto… Muchos considerarán esto simple casualidad… o bueno, una simple curiosidad… Para los peregrinos, aquello no era sino, algo cotidiano… algo normal… del Camino… La magia del camino formaba parte ya de la Vida… Y aunque es difícil mantener siempre este sentimiento como guía, y podamos caer ante la Vida en más de una ocasión… “Eso está ahí…” porque…



El Camino es Magia…
La Vida es Magia…
LA VIDA ES EL CAMINO…





Buen Camino A Todos

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Últimos comentarios

negra_msl dice:
Este realto del Camino de Santiago, me hizo llorar por lo bello del relato...y si la vida es un Camino que tenemos que recorrer.....besos a este viajero y los mejores deseos para su vida
Monica de Argentina

Publicado

Ceci412 dice:
Que belleza de relato! Estamos preparando ir al Camino, sin embargo, nos gustaria que nos de tu opinión, donde se pudiera empezar el Camino Frances (en que etap) que sea menos días....como tu mismo dices 30 días para muchos es un lujo, que opinas de Ponferrada?
Publicado

alexandra-luna dice:
Seeker, que relato más apasionado! Solo se me ocurre darte humildemente las gracias por compartir tantas reflexiones y vivencias tan tuyas. Bien hubieras podido quedartelas para ti pero decididamente las compartes, tantas palabras tan sencillas cargadas de sabiduría, la esencia pura de una experiencia maravillosa!
GRACIAS POR COMPARTIR!
Ahora más que nunca mi sueño de ir a Europa se debate entre "museos y ciudades famosas" o "un camino, el Camino de Santiago".
UN GRAN ABRAZO!

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lau89 dice:
No te imaginas a que buena hora llegan estas palabras.... precioso relato
Publicado

un viajero dice:
Hace pocos días me habían propuesto hacer este recorrido, pero ahora que he leido tu relato, estoy más que decidida a hacer el recorrido!!! Gracias por compartir esa experiencia!!!
Publicado

solecito_ofsunshine dice:
Que narrativa...no sabes todo lo que hiciste con tus palabras, emoción, pasión, alegría, no se cuantos sentimientos pueda enumerar, muchas gracias por compartir tu corazón. Soy Mexicana y estoy por irme a vivir a Madrid por estudios, pero antes de entrar a la escuela tengo una semana libre y pensaba hacer el camino pero por tu relato bien vale la pena hacerlo por mas dias verdad?
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