Chile

Escribe: dgdb
Nuestro viaje llega a su 5 pais, me temo que fugazmente. A las 08.00 de la mañana ya estábamos desayunando. Como éramos los primeros teníamos a elegir de todo y nos pusimos como señores, ya me olía que hoy no comíamos.

 

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Toma de contacto

Santiago de Chile, Chile — miércoles, 6 de abril de 2011

A las 08.00 de la mañana ya estábamos desayunando. Como éramos los primeros teníamos a elegir de todo y nos pusimos como señores, ya me olía que hoy no comíamos.
 
Después de ubicar unas direcciones en el mapa con la chica de recepción, salimos a la calle directos a la entrada del metro más cercana, a 5 minutos andando. Allí compramos un par de tarjetas bip por 1300 pesos cada una.
 
Las tarjetas son la forma más cómoda que nos recomendaron para pagar en el metro y el bus. Cada una viene con 700 pesos de forma inmediata y lo bueno que tiene es que si pagas el primer viaje en metro, tienes hasta dos horas más para combinar el viaje en buses hasta el punto de la ciudad que desees. Lo vimos acertado, así que una tarjeta por cabeza y 2000 pesos de recarga de momento.
 
El metro estaba abarrotadito, pero nos hicimos un hueco y hasta la parada del golf. Allí paseamos hasta la embajada Australiana y terminamos de tramitar lo que empezamos meses atrás en La Paz. Después de un buen rato, nos acercamos a la calle el bosque y ahí cambiamos dinero, hoy a 470 pesos cada dólar.
 
Ya con cash en el bolso y lo más importante resuelto, nos subimos a un bus que nos dejó en Pedro Valdivia y caminamos en busca de la embajada de España. Como nos habíamos pasado de las dos horas, tuvimos que pasar de nuevo la tarjetita y nos cobraron. Las tarifas aun no sé muy bien de que dependen (supongo que sea por la línea o por la hora) pero vienen costando entre 540 y 620 en el bus y de 510 a 620 pesos en el metro. Una vez allí, nos dijeron que teníamos que dirigirnos al consulado a tramitar lo que necesitábamos y paseamos hasta la calle Suecia, llena de locales o pubs que ahora son de comidas y más tarde de alterne.
 
Cuando dimos con el consulado de España tuvimos que agarrar un número y hacer una cola de más de una hora y media, estaba abarrotado. Al final salimos de ahí a más de las 14.30 y con lo que teníamos en cabeza resulto, así que nos fuimos hasta los parques de la rivera del rio Mapocho (que está casi seco hoy por hoy) y allí comenzamos a pasear.

Esta ciudad es monstruosa, unos 7 millones de habitantes y es algo que no me agrada, pero he de decir que a medida que pasaban las horas me iba conquistando. Primero por la zona moderna y cosmopolita de Apoquindo, llena de edificios enormes, gente muy “chic” y comercios y locales de alto nivel, luego todos los parque repletos de arboledas a lo largo del rio y finalmente llegamos a la plaza de armas y todos esos edificios históricos.
 
En la rivera del Mapocho me gustó el parque de las esculturas, y otros muchos parques enlazados con mucho verde, fuentes y sombra para tirarte a retozar con la polola jajajaja (así le dicen aquí a la novia) o con la compu a robar Wifi de alguna cafetería cercana.
 
Se nota que estamos en una ciudad, mejor dicho la capi, por el movimiento del trafico, las personas por la calle, gente con “looks” muy diferentes, no sé de repente me vi en el siglo XXI sin querer y después de todos estos meses le fui sacando el jugo poco a poco. Hoy caminamos como bestias para variar y como anécdota del día y susto fue en otro parque mas allá de la plaza Italia donde caminaba con Javier y nos separamos en una escultura del parque y cuando volví mi vista hacia él, no había ni rastro.
 
Pensé que estaría tomando fotos por algún lado, pero después de 15 minutos y no aparecer me preocupé, ya que empecé a pensar de todo. Tanto fue así que hasta movilicé a los guardas del parque y los puse en su busca, ya que no veía lógica la situación y ya era media hora y no había ni rastro. Después de que me dijeran que no había pista de él, me preocupé aun más y el canicón sin un puto teléfono al que poder llamar, pero no me moví de donde lo vi la ultima vez por si las moscas.
 
Tras un buen rato de espera lo veo aparecer con dos guardas del parque y todo quedó como anécdota, pero el canicón lleva un  pasito ligero que esta vez me rebasó de tal manera que lo perdí de vista y él estaba en la otra esquina del parque esperándome y también preocupado porque no me veía aparecer. Fue una tontería pero unos minutos en los que pasa por la cabeza muchas cosas. Ya son muchos meses caminando juntos o a la vista por muchas ciudades y nunca nos había pasado algo parecido, así que ya hay otra para contar.
 
Tras el reencuentro y las debidas aclaraciones, caminamos hacia el centro y nos topamos con la plaza de armas sin querer. Me gusto lo que vi, mucha gente, edificios hermosos y una oficina de información turística, así que para adentro a sacar toda la información posible y lo que nos pasaba por la cabeza.
 
Allí estuvimos hasta que cerró a las 18.00 y ya cargados de mapas con las cosas más claras, caminamos de nuevo dirección al hostel. No se para que hemos comprado las tarjetas bip, si ya veo que nos vamos a patear la ciudad. Es bastante grande, pero conociéndonos, quitando cuatro puntos alejados que visitemos, el resto será a pie, además la temperatura es agradable, el sol no agobia y es cómoda de caminar, no hay cuestas ni nada parecido.
 
El día estaba echado y con lo que teníamos en cabeza para hoy resuelto, así que unas compras en un súper cercano al hostel, una ducha y a cocinar algo. Hoy pimientos, cebollita y filetes de cerdo, ya hago lo que sea pero no mas arroz y pollo por dios.
 
Sobre las 22.00 ya teníamos todo hecho, así que a pegarnos un rato con las compus y a descansar que mañana madrugamos de nuevo.


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