Diarios de viaje > Perú, América del Sur

Quillabamba en motocicleta

Escribe: anilou
El barrio latino y los paseos por el Sena, las ramblas madrileñas, los canales de Brujas, un paseo por el Central Park, el atardecer más bello en el Valle de la Luna todos momentos únicos e inolvidables, pero incomparables en el recuerdo con este viaje cruzando la cordillera en una 250 para llegar al ¨ paraíso¨!

 

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Camino a Santa Teresa, la ruta alterna a Machu Picchu

Santa Teresa, Perú — martes, 11 de diciembre de 2007

El itinerario de este día era incierto yo prefería quedarme un día más en Quillabamba y visitar los alrededores, Aldo soñaba con conocer las aguas termales de Santa Teresa, el famoso poblado de la ruta alterna a Machu Picchu. 

 
Decidimos partir pero en el camino visitar las ruinas del Santuario de Chinche, y así cumplir con ambos planes. A la salida de Quillabamba vimos las ruinas de lo que alguna vez fue la estación del tren, por tramos los rieles han sido retirados no sabemos por la fuerza del agua o para algún otro uso.

Al borde izquierdo de la carretera se encuentra el Santuario de Chinche, un kilometro antes de llegar a Maranura. Este santuario fue construido en la época colonial y uno aun puede ver las ruinas de los edificios religiosos de la época. La iglesita sigue en pie y por lo que leí aun reserva imágenes del siglo XVII. El símbolo del santuario es el árbol de algarrobo el cual tiene más de 300 años. Se le considera el guardián del templo y es un mudo testigo de múltiples sucesos históricos. Colgando de una de sus ramas podemos ver la vieja campana.

Proseguimos camino hasta llegar a Santa María donde inicia el camino a Santa Teresa. Tal será nuestra sorpresa de saber que la ruta más práctica, menos larga y más fácil estaba cortada por un derrumbe justo pasando el puente por el cual alguna vez transitó el tren. El derrumbe 
era reciente, y tal vez si nos animábamos a pasar  confiados del poco peso de la moto nos íbamos al rio, así que media vuelta a Santa María. Ya casi cuando decidíamos si regresar a Quilla o seguir al Cuzco  vuelta un señor que manejaba una combi nos dijo que había otra ruta¨ aquisito no más¨ y  que llegaríamos según él en un ¨microsegundo¨, y que él iba en camino por si nos pasaba algo podría auxiliarnos.

Confiados tomamos esta ruta, y fuimos subiendo al cerro de la margen derecha por un camino cada vez menos camino y silencio sepulcral. Cada cuanto encontrábamos un desvío el cual nos tomaba un buen rato decidir cual tomar… un par de veces tuvimos que dar media vuelta.

Hasta ahora tengo el recuerdo de un camión que venía de Santa María, y en la tolva cual ganado, dos franceses (usaban chalina en el calor que hacia jaja) nos miraban con cara de asustados. 
Nosotros nos preguntábamos qué diablos hacían allí subidos,  pero seguro que ellos con el pánico que debía darles esa carretera se dirían de qué diablos hacíamos nosotros por esos lares y en motocicleta. Ya casi alcanzados los más de mil metros de desnivel encontramos a unos colegiales que regresaban a sus casas quien nos aliviaron diciéndonos que íbamos en buen camino.  

Les seré sincera nunca he sudado la gota gorda más que ese día…. El miedo a perdernos, a caernos se sentía a cada momento….. y Santa Teresa que no aparecía. Por lo que dedujimos a simple vista es que le habíamos dado la vuelta al cerro lo que normalmente hubiéramos hecho en un par de horas ya llevábamos más de 5! Si Aldo pudiera participar de este relato les diría: claro pues nos hubiéramos dado cuenta si la Lu hubiera traído el mapa!!!!

 
 A eso de las 2 de la tarde vimos por fin el letrero que anunciaba a Santa Teresa y casi besamos la tierra que pisábamos. Santa Teresa, como ya comenté, fue casi completamente arrrasada por un huaico, y los pobladores que no huyeron volvieron a reconstruirla pero en la parte alta del rio, quedando abajo la ciudad antigua símbolo de la destrucción.

Santa Teresa para ese entonces, solo contaba con una calle principal cementada ni siquiera asfaltada. Lo primero que hicimos al llegar fue preguntar por la plaza, con cierta cara de tristeza nos señalaron un terreno cercado por calaminas: estaba recién en construcción cuando ya habían pasado casi 7 años del huayco. Que alegría al ver por viajeros diarios de viaje de Santa Teresa, ver que la han terminado y que poco a poco va recuperando rostro de ciudad.

Nos dimos cuentas que la mayoría de las casas eran de un piso y TODAS  
tenían una sigla en el fierro forjado de las puertas y ventanas: luego sabríamos que fueron donadas por una iglesia evangelista y eran referencias religiosas. Por aquí y por allá se iban levantando casas de material noble.

El alojamiento en ese entonces era básico: los pobladores habían visto en los recién llegados turistas un ingreso extra, en la calle principal alquilaban habitación sin baño privado por unos 7 a 10 soles. La Municipalidad consciente de que el turismo podría salvar a la ciudad acababan de construir un albergue municipal de pequeños bungalós, que tenían agua caliente y hasta televisión por cable, y se pagaba 30 soles por persona.
Después del largo viaje, del cansancio y mugre que traíamos encima esta noticia fue más que bien recibida….!!!

Dejamos las cosas en la habitación, almorzamos alguito y  
fuimos en busca de las causantes de tanta adrenalina: las aguas termales de Santa Teresa. Para llegar a ellas, uno tiene que descender por un camino lleno de cascajo hasta la orilla del rio. Simplemente hermosas, la municipalidad ha sabido mimetizarlas con el paisaje. Han hecho unas especies de pozas con piedritas en el fondo (nada de piscinas con cerámicos) cascadas de agua, rodeados por los cerros y el verdor del lugar.Aldo, experto en avistar cóndores… señaló uno a la distancia… y justo se acabaron las baterías de mi cámara!

De regreso decidimos que era mejor que yo fuese en las combis que hacen el servicio a Santa Teresa, pues ya anochecía y como comenté el trayecto era un poco accidentado. En la calle principal nos detuvimos bajo el cielo estrellado y la luz ámbar de un cafecito local a tomarnos una cervecita.

Te acuerdas de ese momento??

La tensión iba apareciendo, los miedos y temores hacían eco…. Mañana seria un día difícil y yo no quería separarme de él.
 

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