Diarios de viaje > Argentina, América del Sur

Viaje a las Cataratas del Iguazú

Escribe: sylfig
Todo y nada se ha dicho de las Cataratas del Iguazú. Y es que ante una maravilla de tal magnitud (por ahora finalista número veintiocho de los destinos que esperan convertirse en una de las Siete Maravillas del Mundo), es inevitable que asalte una sola interrogante: ¿qué podría decir de algo que tiene el poder de desarmar, de despojar a uno de todo cuanto podría decir?

 

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Viaje a Santa Rosa, La Pampa

Santa Rosa, Argentina — jueves, 6 de agosto de 2009

Llegué a Santa Rosa sin demasiadas expectativas. Si algo llevaba por el camino era, más bien, variantes de la misma pregunta: ¿qué vas a hacer en La Pampa? Curiosamente, mientras más interrogantes o recomendaciones de rutas alternas recibía, más crecía mi empeño por ir.  Y es que, para qué negarlo, mi parada en Santa Rosa tenía un motivo de índole afectivo y mucho menos aventurero (al menos, no tenía planeado hacer excursiones ni descubrir nada nuevo). Eso sí, ya iba advertida, así que lo único que sabía de La Pampa era lo que no iría a encontrar allí (no hay montañas, no hay agua y -según dicen- tampoco pasa demasiado). Sin embargo, lo que sí encontré fue mucha calma, generada en parte por el calor humano y el cariño de las personas con quienes se comparten intereses muy profundos a pesar de las grandes distancias geográficas o la aparente poco generosidad de la geografía pampeana.  

     Un detalle curioso, mi guía de viaje describe La Pampa como lugar de paso y, si algún valor le atribuye a la zona, es el de ser una parada obligatoria para aquellos viajeros que se dirigen al sur del país -en particular, a Bariloche- y que desean descansar de un viaje largo y agotador. De hecho, el plano turístico de Santa Rosa la anuncia como una "ciudad de encuentros", como "núcleo de servicios que apoyan la transición hacia grandes centros urbanos y turísticos" del país. Y es que en un país de distancias tan grandes, el punto medio muy bien merece su lugar de importancia. Pero hay que añadir que ese punto medio ofrece varios atractivos para el turista atípico y curioso: es, por cierto, una de las mejores zonas para la práctica del vuelo a vela y parapente. Pero para quien prefiera dirigir su adrenalina en otra dirección, podría entonces ver una panorámica de la zona en avioneta; o si, por el contrario, es la vereda la que lo llama (gracias Griselda, por la imagen), tal vez lo justo sería hacer una larga cabalgata a caballo. Asimismo, si le gustan las reservas naturales, la Reserva Parque Luro le ofrece un verdadero paraíso de la flora y de la fauna, único lugar en el mundo con una reserva natural del caldén, ese árbol leguminoso de madera muy apta para la carpintería y que los artesanos pampeanos saben moldear a la perfección.

     Pues bien, mi paso por Santa Rosa -"ciudad de encuentros"- duró varios días, y en esos días me dediqué a formular un itinerario todavía más atípico que el que acabo de enumerar. Resultó ser así, en parte debido a que mis amistades hicieron lo posible por añadirle un sabor musical al viaje (y bien que lo lograron). De modo que este diario se desviará del rumbo que llevaba para tocar el tema de la música porque, a decir verdad, qué otra cosa sino ésta la que marca el recuerdo sonoro que uno se lleva de los viajes. Todavía más, si acaso nos es posible retener algunas de las sensaciones claves o agudas de lo vivido, lo es gracias a ella.

      Así pues, mi estadía estuvo rodeada más que nada por la música; allí escuché a Luis Borda, Edgardo Cardozo, Juan Falú, Willy González, Adrián Iaies, Luna Monti, Juan Quintero, entre otros que se han quedado conmigo y que ahora degusto con calma y -sobre todo- mucha admiración. Y en ese trayecto musical, pude descubrir una preferencia personal y nueva por todo aquello que se acerca de cierta manera al folclore aunque lo haga desde un ángulo un tanto menos evidente; melodías y letras muy bien cuidadas, una que otra me ha hecho recordar a cierta poética y sonoridad limpia y mínima de la Nueva Trova pero -claro está- despojada de la urgencia denunciadora o el llamado solidario. Mientras escribo escucho, por ejemplo, una joya titulada "Prisionera" de Edgardo Cardozo y Juan Quintero, de su proyecto dedicado precisamente a la amistad. Acaso una respuesta sería precisamente "Mejor así" del mismo Juan Quintero, esta vez a dúo con Luna Monti. No quisiera añadir más a lo que escucho, porque si algo tienen las palabras, sobre todo cuando intentan atravesar el ámbito sonoro, es que sin una melodía que las acompañe, el efecto o se pierde o se diluye.

      Para seguir con la música, a pesar de que no pude asistir al festival de payadores (que por otro lado, tampoco tenía la certeza de que sería cancelado por la ya problemática propagación del virus de la Gripe A), tuve la oportunidad de escuchar ese pequeño gran instrumento musical que se llama charango hasta ver desaparecer -¡con qué magia!- la mano de quien lo tocaba. El charango se fundía con un saxofón impecable, con un contrabajo que no era sino la definición más pura del absoluto, y un piano que era como para morir, libre, incongruente y necesario, único. A todos ellos se le sumaba el baterista, de quien mejor ni hablar, que sin ese marco se habría perdido el conjunto en un fluir atemporal. Que sirva, entonces, esta breve nota para celebrar a los músicos de la pequeña Santa Rosa que llegué a querer tanto, así como a todos los santarroseños que se burlaban del plano de su propia ciudad y que aun así me la mostraron con tanto afecto.

      A manera de conclusión, lo que he intentado transmitir a lo largo de este escrito es que viajar a lugares supuestamente pequeños (bueno, La Pampa no lo es; Santa Rosa sí) o poco recomendados, puede resultar ser una experiencia muy gratificante, pues es en espacios así donde a menudo se descubren las sorpresas más simples y verdaderas. Tal vez reivindico los lugares pequeños por venir de uno más pequeño aun; no sé si lo he dicho en alguna parte, soy de Puerto Rico y, pues, detalles como éste marcan enormemente el modo en que uno aprecia, se acerca y hasta se enamora de los espacios y de las personas.

      Añado algunos visuales para complementar estas notas escritas en un tono muy poco viajero. A pesar de que mis recuerdos guardan poca proporción con la escasa muestra fotográfica que les presento (el estudio musical en donde pasé la mayor parte del tiempo era, a decir verdad, poco fotogénico para un foro tan visual y atractivo como éste), prefiero dejarles las imágenes más soleadas aunque poco tengan que ver con el tema que he tocado (ya que, claro, el sonido tampoco tiene imagen). Tengo muy presente que mis lectores son viajeros con mejor gusto y expectativas, espero al menos no aburrirles.

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Últimos comentarios

nanoinca dice:
Hola!!! creo que para cada uno de nosotros los viajes son especiales a nuestra manera, en mi caso la música es el complemento perfecto. Yo no podría estar en una montaña sin volar con la música, ó contemplar el mar sin estremecerme con esa canción tan especial. Lo mismo pasa con los lugares, todos tienen algun encanto, lo importante es saber encontrarlo.Así que creo que es un buen diario de viajes el tuyo. Felicitaciones por ese atardecer tan hermoso!!!
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grideviaje2007 dice:
Viajeros pregunta si me gustó este diario. ¿Si me gustó? ¡¡¡Me encantó!!!
Sylvia: es así como decís. Hasta el rincón más inhóspito nos puede ofrecer una sorpresa. Aunque, creo que no es tu caso. Sabías muy bien que en La Pampa te esperaban días hermosos.
Yo, como argentina, te agradezco por contar y describir una parte de tus vivencias. Para desmitificar y para conocer lugares que no conozco.
Un abrazo, amiga.

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sylfig dice:
Gracias Nanoinca, por tu comentario. Es un amanecer ("Amanecer en La Pampa"). Así empezaban los días, tremendo preludio, ¿no?
Me quedo con esa imagen y la música (y los comentarios de ustedes).

A mi amiga Griselda: a ti te agradezco todo, el tono del viaje, esa constante, sentir que llego a casa cada vez que llego a la casa, todo eso te lo debo a ti. Muchas, muchas gracias.
Un abrazo.


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maff-1348 dice:
Excelente tu comentario sobre Santa Rosa y aledaños. ¡Como si fuereas pampeano...! Pero, un verdadero artista, sabe como encontrar lo bello. Felicitaciones y gracias.
Un abrazo!!!

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sylfig dice:
Gracias, Maff-1348, qué lindo comentario!!!! Como si fuera pampeana, jjjj Pues te diré que ese viaje me dejó tan fascinada, que este año volví!!! No pasé por Santa Rosa, pero lo haré en mi próximo viaje. Pienso regresar todas las veces que pueda.
Un abrazo desde el polo opuesto.

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Santiago-Matamoro dice:
¿Qué vas a hacer en La Pampa?
Esa pregunta me la hicieron muchas veces, igual yo seguí yendo a La Pampa

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