Conozco muchas playas del país, pero el Parque Nacional Natural Tayrona se ha fijado en mi recuerdo a fuerza de belleza, tranquilidad, armonía y relax total; por ello en esta oportunidad quiero compartir mi experiencia allí y alguna información útil para aquellos que no conozcan este lugar tan espectacular.
Primero lo primero: hay que llegar a Santa Marta, la hermosa y acogedora Santa Marta. Es recomendable llegar una noche antes del viaje, hospedarse en un hostel que se llama Brisa Loca y salir de rumba a ‘La Puerta’, sería lo ideal; es más, al salir de La Puerta les recomiendo los perros calientes que venden justo al frente, son deliciosos.
Bueno, al otro día y no obstante la resaca hay que dirigirse hasta un punto que se llama ‘Mamatoco’ es una intersección vial donde se detienen los buses que van hacia la Guajira. Desde allí uno se va hasta la entrada del Parque Tayrona, toma más o menos 40 minutos y se pagan $5.000.
La entrada cuesta $13.000 (para Colombianos), creo que no debería pagarse nada, pero el precio es muy bajo para lo que uno encuentra allá. Al entrar hay unos carros pequeños que lo llevan a uno hasta un punto conocido como ‘el parqueadero’ (de hecho es un parqueadero). En esos carros cobran $2.000 por persona y ahorran una hora de camino más o menos.