Ciudad Perdida: rincón salvaje de Santa Marta

Escribe: Elduende
En las costas del noroeste de Colombia, sobre el Mar Caribe, aparece Santa Marta, un puerto colombiano exportador de bananas con mucha historia. En los siglos XIII y XIV, los indios Tayrona construyeron Ciudad Perdida en el medio de la selva colombiana, actualmente, un paraíso para los arqueólogos. Si eres de los que disfrutan de las largas caminatas, súbete a esta aventura y conoce los secretos de esta ciudad, sus alrededores y la flora y fauna de esta selva que tiene mucho para contar.

 

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Capítulo 1

Ciudad Perdida: rincón salvaje de Santa Marta

Santa Marta, Colombia — jueves, 3 de agosto de 2006

Cuando los españoles llegaron en el siglo XVI, Colombia albergaba distintos pueblos indígenas, con una sofisticada cultura agrícola y comercial. Además contaban con artesanos que sabían trabajar a la perfección en oro y que se caracterizaban por embellecer sus artefactos con joyas. Las tribus más conocidas de la zona eran los Tayrones y la cultura de San Agustín, que se han perpetuado mediante edificaciones y piezas de orfebrería que aún hoy siguen encontrándose en excavaciones y trabajos de campo de arqueólogos. Ciudad Perdida, cuenta con mucho de este pasado que a pesar de los años y de los distintos pobladores que pasaron no pudieron extinguir del todo sus huellas. En el año 1995, esta zona fue declarada Monumento Nacional, como recurso en parte para protegerla, y además porque su salida al Mar Caribe la convirtió en una de las ciudades prehispánicas más importantes de América.

En 1975, un profanador de sitios arqueológicos (huaquero), llega a Ciudad Perdida recorriendo la selva. Allí dio con las construcciones de estas culturas. Estudios posteriores siguieron otras huellas y encontraron caminos que iban hacia estas construcciones y canales de piedra destinados al drenaje necesario para los cultivos que ellos trabajaban en terrazas.

Investigando más a fondo dieron con casas y otros tipos de edificaciones que eran utilizados para diferentes fines. Toda esta zona, encierra el Parque Nacional Natural Tayrona, en el que se propone una caminata de hasta seis días para recorrerlo, por una senda de trekking que comienza desde el cabo de San Juan de Guía.

La Sierra Nevada

Ciudad Perdida, geográficamente, pertenece a Sierra Nevada de Santa Marta, un macizo aislado que domina el Caribe por el Norte y una cuenca pantanosa del oeste.

La Sierra, es de gran interés turístico por su paisaje variado (toda Colombia posee esta característica) y su historia. Este Macizo, fue reconocido por la UNESCO en 1981, como Reserva del Hombre, para proteger del ese modo su maravilloso paisaje y lo que conserva aún de las culturas precolombinas, después de los tayrones, hubo tres culturas más descendientes de ellos: los Koguis, los Arhuacos y los Armarios. Pero como todas las zonas que fueron descubiertas por los europeos, recorriendo un poco más también se hayan rastros de la época colonial.

Camino a la zona arqueológica

Si visitas esta zona sería una verdadera pena que no te aproximes a la parte arqueológica, pero tienes que saber que el camino es realmente largo, en ascenso, que en su mayoría se hace a pie y alguna que otra parte a lomo de mula. Pero llegar valdrá la pena. Lo primero en ver es un asentamiento urbano perteneciente a la cultura madre de la zona (los Tayronas), a 1200 metros de altura, en la naciente del río Buritaca. Allí se conservan setecientas veinte terrazas tayronas, con los respectivos caminos, calles, acueductos y alcantarillados, que formaban los ejes de una de las ciudades, que no por antigua son primitivas. Su singular belleza traslada a aquellos tiempos.

Ingresar a esta zona requiere de un permiso oficial, expedido por organismos oficiales (Interna, CNT o ICAN), que te proporcionaran los papeles y un guía, ya que sin ellos tampoco puedes llegar. La excursión cuenta con tres días de ascenso, una noche en las ruinas de la ciudad, donde dormirás en un campamento rústico que ofrece hamacas colgantes para el descanso. Los Guías suelen llevar alimentos, pero es muy básica la comida, así que no está mal complementarla con algo propio. También te recomendamos que te proveas de abrigo, alguna prenda impermeable y de insecticidas, ya que la vegetación del lugar aparte de encerrar la magia de la zona, es el hogar de miles de insectos. El descenso se hace en dos días.
Puedes solicitarle al guía que el ascenso y descenso se haga por dos caminos distintos, ya que son dos las sendas principales y de ese modo podrás conocer los dos paisajes. Obviamente, que esto depende de las situaciones climáticas y de otras externas, por lo que la decisión queda en él.

Primer camino

Si tienes la suerte de empezar tu aventura por el primero de los caminos, o el principal, recorrerás el margen del Río Guachaca y atravesarás El Mamey, una región a dos horas y media de Santa Marta. Hasta aquí irás en vehículo, pero prepárate porque ni bien lo abandones comenzará la verdadera aventura. Cuando inicies la caminata, pasarás por los vestigios de lo que han sido poblados de los Koguis, sus nombres son Mutanshi y Koskúnguena y este será tu primer contacto con la mística de las culturas prehispánicas. Ascenderás, ascenderás, ascenderás y darás con una escalinata, toda de piedra, de la que se sabe que tiene dos mil escalones o más y que funciona de portal de las ruinas principales. La ruta que te lleva hasta allí está cruzada varias veces por el río Buritaca, por lo que deberás ir atento, ya que hay peligro de rápidas crecientes. Esta ruta es la más corta, pero ofrece menos paisajes que la otra.

Segundo camino

Este camino es más difícil, así que es ideal para los aventureros. El primer trecho está en estado prácticamente salvaje y conduce a Minca, y de allí a la Tagua. Una vez en La Tagua, se propone continuar por zonas de bosque húmedo con muchísima vegetación y niebla, que lleva por un relieve irregular por lo que resulta cansador, pero si aguantas llegas a Filo Cartagena, donde se ha construido un refugio para caminantes. Este refugio lo mandó a construir Inderena, una vez que analizaron el trayecto y consideraron que los viajeros que realizan el recorrido por primera vez necesitan indispensablemente detenerse. La Fundación Pro-Sierra Nevada, se encarga de su mantenimiento, y son mucho más confortables que los de su ruta paralela.

Una vez que has descansado, te proponen iniciar la segunda jornada, cargada también de cruces de ríos cristalinos de extraordinaria belleza, pero que constituyen obstáculos de importancia. Esta jornada del viaje resulta más complicada, pero a su fin hay otro paraje para mochileros, sobre las ruinas de un asentamiento de Tayronas en el que se produjeron algunas excavaciones arqueológicas y del que se ha sacado material para investigar esta cultura. Pero las aventuras no terminan allí, el tercer día es el trecho más riguroso, el terreno se vuelve muy inestable y el tránsito se hace lento. Hay que cruzar los ríos, Guachaca y Buritaca. A no desesperarse, la zona elegida está próxima, y la alegría inunda el ambiente. ¡Realmente imperdible!

Y el gran desafío

La tercera opción es la verdaderamente arriesgada, al punto que para permitirte que asciendas por ahí, se aseguran previamente de que poseas conocimientos de montaña. Se ofrece el ascenso a los picos nevados, las lagunas de altura y las ruinas de los poblados Arhuacas. En Nabusímake, están los resguardos para los valientes que eligen la opción.
La entrada está en la zona sur de la Sierra, más conocida como Departamento del César. Una vez comenzado, el programa se extiende por ocho días, el los que los guías se encargarán de indicarte el mejor camino hacia las comunidades a las que previamente se les ha informado que irán visitas, pero siempre es mejor ir con uno de ellos.

Lo que te recomendamos es que realmente pienses en los peligros de estas aventuras, porque las jornadas se hacen muy largas y a una altura de 4000 metros, a la que si uno no está acostumbrado se le puede tornar en contra. Es de conocimiento general que provoca trastornos en la respiración y pesadumbre por lo que exige preparación para lograr la resistencia necesaria.

La última aclaración es que estas zonas suelen encerrar los conflictos de Colombia, por lo que se sabe que hay campamentos de guerrilleros y de paramilitares, por lo que puede resultar un tanto inseguro.

Algunos consejos

Por razones religiosas y culturales, los indígenas evitan ser fotografiados ellos mismos, sus casas y sus objetos. Por respeto a sus tradiciones y cultura se debe respetarlos. Son una comunidad muy apacible, pero extremadamente sensible a la irrupción de extraños. Para ellos Ciudad Perdida es un lugar sagrado. Simplemente cambiar una piedra de lugar causa puede causar disturbio a los nativos.

Pese a que la Sierra padece en ocasiones conflictos entre colonos e indígenas, y choques de otras clases entre grupos paramilitares, no suele haber dificultad ninguna para los turistas, pero es imprescindible registrar el viaje, obtener el permiso y hacerse acompañar de personas confiables, con el visto bueno de las autoridades del Parque. No faltará quien te diga que hay solo una oficina o un grupo o una empresa autorizada para hacer de guía. Esto no es cierto y hay suficientes opciones para escoger, por lo que no dejes de poner tú mismo las condiciones del viaje.

Además la comunidad indígena y la Junta de Acción Comunal de las comunidades existentes en ambas rutas de acceso tienen un convenio de cobro de peaje por cada visitante a la zona, peaje con el cual se cubren los gastos de mantenimiento de los caminos. Normalmente este peaje está incluido en la tarifa que cobra el respectivo guía, pero es conveniente preguntar por ello antes de comenzar el viaje para evitar molestias en el camino.

Vacunarse contra el tétano y llevar botiquín de primeros auxilios que incluya suero antiofídico y antidiarreicos. Se debe contar siempre con un guía y con equipo completo de alta montaña, en caso de ir a las lagunas y nieves perpetuas o hamaca. Es conveniente usar camisas de manga larga y pantalones gruesos.

Hay épocas en que la Ciudad Perdida permanece cerrada para los turistas, por lo tanto resulta aconsejable consultar al Instituto Colombiano de Antropología y al Ministerio del Medio Ambiente (División de Parques Nacionales) en Bogotá. Por ningún motivo inicies el viaje sin tener los permisos respectivos.

De más está decir que en Colombia es un delito excavar con intención de guaquería y también lo es intentar sacar del país cualquier pieza de valor histórico o arqueológico.

Para llegar

Ciudad Perdida está a unos 34 Km. de Santa Marta donde se encuentra la zona arqueológica de la Cultura Tayrona. Para llegar a Santa Marta puede hacerse vía aérea con diversos vuelos diarios desde Bogotá y Medellín.

Tips:

Transporte: El transporte terrestre se ve obstaculizado por lo irregular del terreno y porque la mayoría de los camino no son pavimentados. De todas maneras hay micros y camiones dispuestos a llevar gente, y que son más elegidos que el tren. El transporte fluvial ha declinado. El aéreo es el más elegido, y toda Colombia cuenta con seis aeropuertos internacionales.

En Santa Marta, Colombia

Seguridad: La situación socio política de Colombia es conocida por la mayoría de las personas. Y esta Colombia que ofrece Ciudad Perdida es la misma de los sicarios, de los guerrilleros y los Paramilitares, son fuerzas de choque y probablemente resulte riesgoso acercarse a ciertas zonas. De todas maneras hay miles de turistas que se acercan por año a este país, a sus bellezas naturales y a sus históricos poblados, y que sin duda, lo han pasado de maravilla. Peligros hay es todas partes en mayor o menor medida.

En Santa Marta, Colombia


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