Hola en realidad retrace un poco mi relato para contarles a detalle la ruta recomendada para los amantes de las caminatas.
para llegar a nuestro primer campamento, salimos de la ciudad hasta el corregimiento de Minca, y en un vehiculo de doble tracción iniciamos un ascenso de 2:30 min, para llegar a la tagua y 30min mas hasta punta brava.
el recorrido bastante enriquecido por los verdes de la montaña que con cada kilómetro recorrido, nos brinda una temperatura diferente, hasta pasar del calido clima de Santa marta, a un templado frio en la tagua.
en punta brava y con las indicaciones de algunos nativos,( colonos e indígenas), iniciamos nuestra travesía.
Según la explicación deberíamos caminar, alrededor de unas 4horas bajando y subiendo las montañas que sirven como protección de la ciudad de Teyuna.
los caminos se desaparecen en segundos y solo con la ayuda de un experimentado guía logramos ubicar nuestro destino sin mayores tropiezos.
al caminar y sumergirse en la selva tupida y sintiendo como en cada paso de bajada cambiamos ese clima templado por la calida e insoportable humedad, sentíamos como si la verde selva encendiera llamas infernales y que solo un segundo después podía calmar con la brisa fresca de la sierra.
Definitivamente una experiencia inexplicable.
para llegar a filo Cartagena atravesamos varias quebradas no necesitamos llevar agua, pues calmamos la sed en cada cascada de agua pura que nos alentaba el camino.
el río mas grande de ese recorrido es río perdido en época de verano aguas bajas, permiten su disfrute, allí calmamos nuestro calor y aprovechamos 40min de descanso para almorzar.
iniciamos el asenso a filo Cartagena desde el río iniciamos una empinada cuesta para llegar sobre los mil metros de altitud, cuando finalmente encontramos la cumbre, descubrimos que teníamos que bordear la totalidad del filo para llegar al campamento, se hacia eterna la caminata, y mas cuando al otro lado de ese mismo filo divisábamos el techo rojo de lugar donde pasaríamos la primera noche, caminar era lo único que debíamos hacer pero por mas que andábamos la meta parecía alejarse, solo las flores silvestres y los paisajes calmaban nuestro cansancio.
llegaba la noche y se tornaba rojo el cielo, la casa ya no era fácil de ubicar solo la huella de la mula permite continuar ese encuentro.
Finalmente y sin darnos cuenta aparece un portón rustico de alambre y al fondo la bella casa que antes desde lejos añoramos.
Allí nos atendieron muy bien. la verdad fueron generosos con nosotros, la acogida que nos brindaron fue sorpréndete.
Allí dormimos cargamos elegía para continuar nuestra travesía.
Esto apenas inicia.