Llegamos al Aeropuerto de Viru Viru después de casi 3 horas en avión desde Buenos Aires. Nos recibió un sofocante calor y un paisaje tropical que nos daban la bienvenida a Bolivia. Un colectivo que tomamos desde el aeropuerto nos condujo al centro por 5 Bs. Nos alojamos en el Hostal Ambar donde nos rebió Freddy, una persona muy amable que colaboró en la planificación de nuestro recorrido. Tras su consejo a la noche cenamos en La Casa del Camba para probar el chicharrón de cola de lagarto y nuestras primeras Paceñas, cerveza que nos acompañó el resto del recorrido.
Santa Cruz de la Sierra no es el mejor lugar para el viajero proveniente de Buenos Aires en busca de un poco de paz boliviana: el calor es agobiante, el tránsito es un verdadero caos (Qué bien manejamos los argentinos!!!!) acompañado por el coro de bocinas de cada automóvil, cada una con un significado distinto. Otra característica de Santa Cruz que nos llamó la atención fue los pocos edificios que reflejen la historia boliviana, historia de la cual los cruceños tratan de renegar en cada declaración. La voluntad de autonomía es muy evidente en toda la sociedad aunque los argumentos nos son mucho más sólidos que la manifestación reiterativa de que con el gobierno de Evo los que se sienten marginados son ellos....(..."
Que la tortilla se vuelva"....se me ocurre tararear en este momento....)Pido perdón por el sesgo de mi comentario)
Huyamos hacia "El Descanso de las Alturas": La bonita Samaipata!