Bolivia - unos pocos días por un país maravilloso

Escribe: andywedk
Averiguando descubrí una ruta alternativa para viajar desde Misiones - Argentina- a Bolivia sin cruzar por Jujuy. Desde Posadas a Encarnación (Paraguay) por el Puente Internacional Roque González. De Encarnación hasta Asunción. De Asunción a Santa Cruz de la Sierra atravesando el inmenso chaco paraguayo.... Una vez en Bolivia... conocimos Santa Cruz, la gran ciudad blanca Sucre y el mágico Potosí...

 

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Capítulo 2 4

Santa Cruz de la Sierra... ciudad de anillos

Santa Cruz de la Sierra, Bolivia — domingo, 31 de julio de 2011

Amanecimos un domingo temprano dispuestos a conocer la inmensa ciudad de Santa Cruz de la Sierra. Temprano partimos con un gran mapa en mano hacia el centro. Nos tomamos un bus urbano... ¿Cuánto podríamos perdernos con semejante mapa?.
La plaza central nos sorprendió con la ausencia total de gente, una hora después descubriríamos que la ciudad se despierta los domingos a las 10 de la mañana.

Conocimos la Catedral, Basílica Menor de San Lorenzo cuando se preparaba para la misa dominical. Luminosa e imponente albergaba los fieles que iban llegando, cuando nos detuvimos a observarla. La plaza 24 de Septiembre está rodeada por la mayoría de los edificios historicos y gubernamentales de la ciudad, entre ellos la Casa de Gobierno, La Alaldía, La Casa de la Cultura, Los Consulados, La Brigada Parlamentaria Cruceña, etc.
A esa hora fue imposible encontrar un lugar abierto para desayunar. Con cada rugido de nuestros estómagos más nos desilusionábamos por no hallar un café. "Hagamos tiempo caminando y recorriendo los parques hasta que abran los negocios" propuse, y al mirar el mapa decidimos caminar hasta el Parque Arenales.

Solitarias las aguas bailában aquella mañana en la gran laguna del parque. Fue difícil hallar una entrada, ya que toda la cuadra está cercada. Pero una vez dentro del parque pudimos sacarnos fotos, mientras el clima lluvioso nos obligaba apurar el paso.
Entonces vimos una calle que minada de carpas, stands y colores sobresalía por la cantidad de gente en una ciudad que parecía haber trasnochado. Ya un poco más animados por haber descubierto dónde se encontraban los escondidos cruceños caminamos por la calle que nos llevaría al mercado central de Los Pozos.

Entrar allí para mi fue como cruzar un portal encantado. Grandes puestos de frutas y verduras (muchas de las cuales jamás había visto antes), cuyos colores y aromas minaban los angostos pasillos que llevaban a la zona de legumbres, especies, arroz, fideo, e innumerables cosas, todas en bolsas (de 10 kilos supongo) para ser vendidos a precios muy bajos. Para felicidad nuestra hallamos un lugar sensacional para desayunar. Junto a un gran tasón de té probé por primera vez en mi vida aquel pan boliviano. Hay de dos clases, con forma de miñón y redondos... una delicia esos panes!

Para rematar mi asombro, caimos en el área del comedor. Un puesto al lado del otro, cada uno con una suerte de mesa y taburetes para los comensales. Las cocineras y cocineros desde las 6 am elaborando las delicias que se exibían en las vitrinas de los puestitos. Las mujeres gritando e invitando a todo aquel que se atrevía a pasar por allí a probar sus platos. "Piqué, piqué, piquéeeeee! Locro, Fricasé, cerdo horneado... Piqué!!!". La mayoría de esas comidas no tenía idea de lo que eran. Eran las 10 am y los feriantes, la gente que pasaba por ahí, los que habían ido a comprar... todos sentados... ¿almorzando?. Como nosotros teníamos que abandonar el residencial al mediodía... decidimos sentarnos a comer en uno de esos tantos puestos, rodeados por el olor anfinidades de comidas mezlados entre sí. PiquéMacho fue nuestro debut culinario en tierras bolivianas.  

Volvimos en un bus urbano hasta el residencial Darinés que está ubicado frente a la Terminal Bimodal. Recogimos nuestras mochilas y nos dispusimos a esperar - sentaditos en uno de los bancos de la terminal - que llegasen las 16 horas para partir a Sucre.
Todos los buses con destino a Sucre partían a la misma hora. Y pude notar que así sucede con todos los destinos (La Paz, Cochabamba, Copacabana, etc). Los vendedores te invaden con el sonido de sus gritos tratando de vender el ticket para su empresa.
Realemente no imaginaba que este viaje sería tan largo. LLegamos a las 7 am del lunes a Sucre. Los caminos recorridos en la noche me parecieron muy adrenalínicos como peligrosos. Infinitas curvas por las montañas, bordeados por acantilados y ríos que diminutos corría allá abajo....

El bus se detuvo en un pueblito llamado Mairana (que no aparecía en mi mapa) para que bajemos a cenar. Eran varios buses, con todos sus pasajeros para un solo puesto de comidas rápidas. Nosotros ni nos molestamos en hacer la cola para cenar ya que habíamos comprado antes de salir unos cuñapés (para nosotros serían chipas de almidón), unas humitas y una empanada salteña de pollo (esto porque no sabíamos si llegaríamos a cenar o no...).

Fue una noche de difícil sueño. Las butacas del bus no eran lo más cómodo, y las innumerables cruvas hacían que nos tamboliemos por los lados... pero el viaje apenas empezaba... y yo moría de la emoción!


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