Diarios de viaje > El Mundo

¡Un sueño cumplido: recorriendo Cuba!

Escribe: damadq
Despues de soñar por años con conocer mi amada Cuba, un dia decidi que SI podia ser posible, que todos los obstaculos eran franqueables, que con solo decidirlo podia lograrlo, Y era asi! este diario es la mejor muestra de ello...

 

  Enviar a un amigo   Imprimir

 
< Anterior 1 2 3 4 5 Capítulo 6 7 Siguiente >
 

Ni vi La Habana... me fui a Santa Clara

Santa Clara, Cuba — lunes, 2 de marzo de 2009

Lunes 2 de marzo:
Nos despertamos temprano, pero no queríamos despertar a nadie así que esperamos oír ruidos desde el piso de abajo. En esa espera se nos habrá ido una hora En cuanto escuchamos a Consuelo bajamos, yo preparé mate, y consuelo hizo café (mi primer café fuerte y dulce, ¿al estilo cubano?) Le convidé un mate a Tania que resultó muy caliente o muy rápidamente tomado, nunca nos pondremos de acuerdo sobre ello. Conversamos mientras que nuestro apuro se diluía en el incompatible relajo cubano. Nuestro plan inicial de salir a las siete de la mañana quedo desdibujado en la charla del desayuno.

Al final, cerca del mediodía, Manolo se ofreció a llevarnos a la Terminal. Ibamos solo a averiguar, pero dejamos armadas las mochilas . A la chica que atendía la boletería no le interesaba mucho nuestro apuro tampoco, pero al lograr captar su atención nos explicó que estaba todo vendido, que debíamos anotarnos en una especie de lista de espera, para ver si alguien cancelaba y así ocupar su lugar. El viazul salía a las 2 horas, pero alguien debía quedarse a reservar el lugar. Asi que Tania volvió por nuestros bolsos y yo me quede en la sala de espera.

Sali unos minutos afuera a fumar un cigarrillo y en menos de un minuto ya estaba conversando con los choferes (no es que yo sea exageradamente simpática, sino que es muy fácil iniciar una conversación con cualquier cubano) Me dijo uno de los choferes que no tome mate con azúcar porque me iba aponer “goldita” Le contesté que no era un comentario propicio para hacerle a una argentina y después aclaro que era un halago porque yo tenia “carnitas” A los 15 minutos de empezada la charla ya estaba rodeada de muchos choferes amontonando palabras sobre temas variados.

Primer comprobación: que simpáticos son los cubanos! Al rato llego Tania, luego de aconsejarnos no tomarnos taxis ilegales Manolo se despidió de nosotras. Seguimos esperando, aún sin certeza de que tomaríamos el bus que esperábamos ( dependiamos de las cancelaciones) Cuando ya me torne impaciente, baje a averiguar cuanto nos saldría pagar un taxi ( legal) hasta Santa Clara. La primer oferta fue $120. Yo y mi impaciencia ya estábamos subidas al taxi. Por suerte Tania era mi cable a tierra (sino me hubiera salido el doble el viaje) Asi que ella me incitaba a negociar.

Apareció una chica llamada Luisiana, oriunda del Chaco Argentino, estudiante de políticas en la Uba ( en mi mismo edificio) que venia también queriendo compartir taxi hasta Santa clara. Ella decía que se podía viajar en Astro, la empresa para cubanos, pero yo había leído que solo había cupo para dos turistas algo así y que no encontrabas nunca disponibilidad por este motivo. Tania seguía dura y efectiva en su postura de bajar el precio del taxi.

Luisiana apurada y yo que por mi me iba corriendo a Santa Clara. Al final cerramos en 80 cucs -a dividir por tres- Y Luisiana vino con nosotras. Tip de seguridad enseñado por Tania: ella anota la patente en su celular, asegurándose de ser vista haciéndolo por el chofer, y la manda como mensaje de texto a algún contacto. Iniciamos el viaje, las carreteras son tal cual te cuentan: mucho pozo, cero señalización.

Habiendo pasado un par de horas ya de viaje sentimos un ruido raro, tuvimos que parar y vimos que la llanta del auto había explotado, Corrijo: no fue que la llanta estalló, la rueda entera se había partido! Fuera de preocuparnos (eso no existe, al menos en mis vacaciones), procedimos a sacarnos una foto con el chofer y la rueda. Mientras el chofer llamaba a no se quien buscando no se cual solución (estábamos en el medio de la nada) cruzamos a ver unos trabajadores del campo que estaban cortando unas matas con las que luego hacen los techos de las casas. Obviamente pedí que me dejaran participar (tenían unos machetes impresionantes) y luego quisieron cobrarnos 10 fulas, léase dólares, por subirnos a un buey. Así que nos sacamos una fotito al ladito nomás. Cuando cruzamos a ver que hacíamos respecto a nuestro traslado, el chofer nos informa que un amigo de él estaba en la misma ruta y que nos podía alcanzar hasta Santa Clara. El único problema era que nos teníamos que amontonar un poquitito porque su amigo debia llevar a su familia a un pueblo anterior a nuestro destino. 

Carentes de alternativas, aceptamos. Llegó el amigo y nos despedimos del chofer luego de dejarle unos Cucs a pedido. Resulta que en nuestro nuevo transporte, un auto no muy grande, íbamos 7 personas. Ya de por si es ilegal que lleven turistas. Mas ilegal aun seria cagar con tanta gente! Pero bueno, nosotras no corríamos mas riesgo que el de quedarnos sin transporte, en cambio el nuevo chofer podía tener problemas serios con la policía. Así que como no podia ser de otra manera, nos paro la policía. Hay bastantes controles en la ruta, por lo cual era predecible que eso sucediera. El chofer se bajó, y como conocía al policía que nos paro, no paso a mayores el problema.

Seguimos camino, dejamos a la familia del chofer en un pueblo cuyo nombre no recuerdo. Allí bajamos, nos ofrecieron pasar , tomamos algo y luego seguimos viaje.

Era “un ratico mas” y llegaríamos a Santa Clara. Entrando a la ciudad esta el mausoleo del che, así que lo vi de pasadita, conteniendo mis ganas de tirarme por la ventanilla. Entiéndanme, fui a Cuba motivada principalmente por conocer ese Mausoleo! Bajamos cerca de la plaza principal, fuimos a un local de Internet , carísimo, como todo Internet en Cuba ( 6 cucs la hora si no recuerdo mal), y caminamos un poco buscando una dirección de una casa que había averiguado. No la encontramos, pero un señor ofreciendo otra casa nos encontró a nosotras. Así que fuimos con él, y nos mostró una linda habitación en una casa que parecía detenida en el tiempo. Los cuadros las cortinas, los colores desordenados invadiendo toda la casa, una terraza y un balcón desde donde veíamos la plaza principal, todo nos convenció. Allí nos quedamos nomás y luego de un baño y un poco de tele salimos a caminar.

Fuimos unas cuadras adentro, donde estaba el tren blindado, sacamos unas fotos pero ya era de noche, luego nos avisaron que de día funcionaba como museo, así que decidimos volver al otro día. Volvimos por las oscuras calles de Santa Clara, era tan oscuro, pero no eran una de esas oscuridades que provocan miedo. Al menos no a mí, ni a Tania. . Puede deberse a mi natural estado de inconsciencia mientras viajo o no, no sé. Las luces naranjas apenas pintaban las calles, dibujando más referencias que iluminándolas. Volvimos a la plaza principal, nos tomamos un café por unos céntimos de pesos cubanos. Un café en tacitas muy pequeñas, y de yapa el vendedor se enamoro de mi compañera de viaje. Allí conocimos a Salomón, un personaje que paseaba por la plaza. Era un señor mayor, de barba blanca y pocos dientes No le entendíamos nada cuando hablaba, pero nos cantaba canciones cubanas y nos planteaba cosas que a medias interpretábamos como dilemas filosóficos. Pasamos un buen rato ahí, llorando de risa.

Volvimos a la casa a cenar. La primera de las inmensas cenas, esta vez tocó pescado, papas, arroz, pepino, tomate, frijoles y el próximamente infaltable jugo de Guayaba. De postre un plato de frutas variadas.

Terminamos de comer y nos quedamos sentadas en los sillones, mirando la ventana, yo sin creerme estar ahí.  Ya a la nochecita bajamos y cruzamos la plaza. Se escuchaba música en unos parlantes puestos a determinada altura y la gente del lugar se reunía alrededor de ellos.Nunca había visto algo así, me daban envidia sana! Caminamos un poco y llegamos a un bar donde tocaban bandas en vivo. Ahí tome mi primer mojito cubano. 

Esa noche tocaban músicos de 40 años para arriba, fue la primer banda en vivo que vi en Cuba y fue genial . En un momento se nos acercaron y preguntaron de donde éramos. Cuando le dije Argentina el cantante me dijo, “el proximo tema te lo voy a dedicar.” Y si. Tocaron “Hasta siempre comandante”. Ya cuando sonaron los primeros acordes me puse a llorar. Quiero explicarles este momento para ponerlos en situación: Yo, Amante del Che Guevara. Visitando Cuba, más exactamente Santa Clara, donde el está el Che. Bebiendo mi primer mojito y después de que se me dedicara ese tema. Fue el primer de varios llantos. Increíble, me acuerdo y se me eriza la piel . Por dios que mucho que valió la pena! Una vez terminado el tema, se acercó nuevamente el cantautor, un negro de ojos celestes que se rió mucho cuando lo rete por hacerme llorar. Un par de temas más y volvimos a nuestra casa a domir

Publicado
Modificado el
Leído 797 veces

  Enviar a un amigo   Imprimir

< Anterior 1 2 3 4 5 Capítulo 6 7 Siguiente >
 
 


Últimos comentarios

karlosfuentes dice:
veo tus lagrimas de emocion, corriendo por tus mejillas de mujer comprometida con la historia de america. Recuerdas "diarios de motocicleta de Robert Redford?. es como esa cruzada del rio hasta sus amados pacientes del leprocomio de san antonio en el peru.
Me encanto ese cuadro al oleo que pintaste con tus palabras sencillas y directas. vi atraves de tu relato las penumbras amables de las calles de santa clara y el sublime sentimiento de nostalgia al oir el homenaje al comandante. soberbio! felicitaciones (soy carlos fuentes, un amigo mas en colombia)

Publicado

damadq dice:
Gracias por tus palabras Carlos
Publicado

Sonia-Rosa dice:
Hola, precioso tu diario.
Yo viajo a Santa Clara, con esa misma emocion de conocer mas de la historia del Che. Queria saber, si tienes los datos del hospedaje, ya que, por lo que lei, es lo que busco para nosotros. Mil gracias.

Publicado

Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o

Capítulos de este diario