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Cuba, ¿es que acaso existe el "Hombre Nuevo"?

Escribe: Alcione2
Entre Enero y Febrero de 2010, estube viajando 31 días por Cuba, interesado en conocer esa sociedad y ese pueblo tan distintos, alojándome siempre entre familias cubanas, a veces saliéndome de los circuítos turísticos y con suficiente tiempo para compartir con los cubanos; y puedo decir que no importan los prejuicios, o las ideas verdaderas o falsas que uno tenga: Cuba siempre te va a sorprender, si buscas conocer la vida de su gente y mantienes los sentidos alerta para conocer otro mundo.

 

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Hasta la Victoria a veces

Santa Clara, Cuba — sábado, 17 de julio de 2010

La vida nocturna de las plazas cubanas merecen ser inspiración de poetas. Y tengo la convicción de que, lo que pude grabar en video, en 20 o 30 años más, nadie me lo va a creer; así es que por suerte se me ocurrió desenfundar mi cámara y apretar “rec”. Grabé a niños de todas las razas jugando en la plaza a altas horas de la noche; eran de todos los tonos desde el negro prieto hasta el blanco europeo, y hasta había un colorín que andaba muerto de la risa. Cuando todo esto cambie, cuando la naturaleza haga lo suyo, cuando se abandone el socialismo, esos grupos raciales se van a desconocer y van a dejar de relacionarse; porque los negros traen una larguísima historia de sometimiento y de esclavitud, son nietos de alguien que tenía quizá cuantas generaciones para atrás de esclavitud o semi-esclavitud, y cuando se liberaron, estaban ya en condición de inferioridad frente al resto de la sociedad. No sirvió de mucho que todos pudieran estudiar obligatoriamente 12 años, si después, como los blancos provenían de hogares acostumbrados a estudiar, la gente de raza negra no podía entrar a la universidad, por que le iba peor en las pruebas de ingreso que a los blancos.

Los mestizos, los mulatos, estaban entre medio, pero de a poco se han ido incorporando a la clase media; pero cuando este país se haga capitalista, va ser cada uno por su lado, cada clase a sus propios barrios, y la división racial que se nota algo ahora (por que hay negros científicos, ingenieros, etc, pero son una minoría), se va a disparar. Por eso aproveché de grabar a todos esos niños jugando juntos, persiguiéndose, jugando a la “peste” como inocentemente decían ellos. Se me hicieron las 11 y tanto de la noche y los niños seguían en la plaza, algunos estaban con sus padres, por que parece que eso que les conté de la plaza de Santiago de Cuba en el capítulo 4, se acentúa todavía más en la noche, hay más gente a las 11 de la noche que a las 11 de la mañana, y eso que siempre hay mucha gente. A veces, las calles cubanas dan la impresión de que el 50 por ciento de la población está sin trabajo, pero ahora estoy empezando a comprender por qué: sucede que algunos trabajan en un primer turno, a la mañana, y otros entran en un segundo turno, a la tarde. Además, ya he escuchado varias veces, como comentario, que alguien le dice a una persona “ayer no estuviste…”, y la otra persona responde, “es que trabajo un día sí y un día no”. Y hasta les sale simpático, lo dicen como si fuera lo más normal del mundo, sin ningún complejo. Por eso se pueden pasar largas horas conversando en la plaza, y los que salen a las 4 o 4 y media también, en general se les busca trabajo cerca de la casa, una señora se me quejó de que tenía que caminar la infinita distancia de “como 1 kilómetro” hasta la casa, y en las ciudades grandes tienen transporte de la empresa. Todo eso da como resultado el increíble movimiento de gente que hay en las calles y las plazas cubanas.

Aquella noche en Santiago de Cuba, en la Plaza central y en la Plaza Marte, parecía que estaba todo el mundo en la calle; había gente de todas las edades, y como estaban hablando en voz muy alta, para variar, se escuchaba un murmullo constante de conversaciones en la plaza, más el ruido de los juegos infantiles, de los autitos de diversión, de los vendedores, de los niños corriendo; y así, a mí mismo se me hicieron las 9, las 10, las 11 de la noche, y los niños seguían en esa plaza, hasta que me volví primero que ellos, hasta que me cansé de verlos jugar y de disfrutar de ese casi acontecimiento histórico, me puse a sacar fotos de la plaza de noche, algunos se me colaron y se me acercaron como se acercan los niños cubanos a los extraños, porque parece que aquí no les dicen “no hables con extraños”, porque sucede que aquí no hay extraños que quieran enriquecerse a costa de venderles los órganos o cosas peores; entonces a veces se acercan para que les muestres las fotos, y a veces quieren posar; se ponen a hacer monerías y te tratan de tú desde el principio hasta el final. Y cuando tengan 40 años, el niño blanco se va a cruzar por la calle con su compañerito negro, y no lo va a reconocer, va a ser un extraño para él, y le va a tener miedo, y quizá con razón, porque muchos hombres de raza negra se van a ver obligados a cometer delitos para poder sobrevivir, o para aparentar ser “el más valiente”.


Cuando volvía para la casa donde estaba alojando, me topé en el camino con dos espectáculos musicales gratuitos; en todos los que he visto se presentan rotativamente varios artistas, algunos más conocidos que otros. Aprovecho de contar que en Cuba existen miles de artistas que viven de su arte, de todo tipo, poesía, pintura, música. Es realmente impresionante la cantidad, porque entre los espectáculos pagados (8 – 16 centavos de dólar para el cubano; un espectáculo de elite en el teatro Karl Marx puede salir 50 o 60 centavos de dólar) y los que son gratuitos, que se dan en todas las ciudades, y son varios, y de verdad son muchas ciudades, y casi todas las noches, bueno, son un montón de artistas. Otra cosa rara: una madre, una señora de una casa donde alojé, quería, soñaba que su hija fuera artista, sí señor, no era una pesadilla para ella que su hija cuando grande le dijera “quiero ser artista”, su respuesta de madre no iba a ser “de qué vas a vivir?”, si no que se va a poner contenta. Otra madre me contaba que hace unos días una profesora de piano amiga le había dicho que su hija de 2 años seguía muy bien el ritmo, y que podía ser instrumentista cuando grande, y esa madre no se notaba para nada acongojada. “¿Y a ti no te preocupa?”, le pregunté, de puro gusto para ver su cara y escuchar su respuesta: “…¿y por qué?”. Así les puedo decir que Santiago de Cuba es la única ciudad que de verdad no duerme. Se dice de muchas ciudades eso de que “no duermen”, por ejemplo de Buenos Aires, pero a las dos de la mañana, e incluso a las 12 de la noche, el 80 por ciento de los lugares y negocios está cerrado, lo mismo de Santiago de Chile, de Arica o de La Habana.

Pero es que en Santiago de Cuba a esas horas está casi todo abierto menos las tiendas de ropa, hasta los puestos callejeros atienden en la noche. Y así, viendo los espectáculos gratuítos, como tantas veces, se me hizo la una de la madrugada. Llegaba a la casa donde estaba alojando, y de pronto me acordé que, a pesar de la hora, la puerta iba a estar sin llave, y que ahí adentro están mis cosas, por que una cosa es que te lo cuenten, pero otra cosa es que de verdad estén tus cosas allí, tu pasaporte, tu montón de dinero, que por esas locuras del dinero significan años y años de trabajo de un médico cubano, que ha estudiado 10 veces más que yo, y están tus pertenencias ahí, casi como si estuvieran en la calle, a la vista de todos, porque todos saben que ahí dentro hay un turista, la casa tiene un símbolo especial afuera, y ahí está tu visa, tus pertenencias, tu mp4, en fin, tus cosas, y empujas la puerta y mágicamente se abre, sin pensar en las llaves siquiera. De verdad les digo que otra cosa es vivirlo. A pesar de todo, los cubanos se cuidan, sus puertas tienen llaves, hay protecciones, en fin, no quieren crear la ocasión, tentar y “hacer al ladrón”. Pero uno no anda con miedo, y esa es otra vida, así de simple, es una vida muy distinta. Por que uno se libera del enorme peso del arsenal que siempre lleva encima, y vive.


En Santiago de Cuba también se hace notar bastante la prostitución; se produce, en algunos casos, por querer tener un mayor poder adquisitivo y tener algunas comodidades. Pero me he dado cuenta de  algunas cosas. Por ejemplo, parte de la sociedad aprueba y hasta promueve ese comportamiento, siempre que la niña no esté casada, por supuesto. Hay presión social para que el turista conozca a alguien, o se busque a alguien. Parece que nadie fuera a criticar a esa mujer que logró gustarle a un turista, y así, se pasean, salen, como novios, a veces son chicas que no parecen ni están vestidas de prostitutas, pero andan con extranjeros, se toman de las manos, se besan, entran a comprar; incluso puede haber un período de conquista. En fin, protagonizan una relación pasajera. Así lo ve esta sociedad.

En medio de todo el ruido de Santiago de Cuba, un ruido agradable, eso sí, se pueden escuchar las discusiones políticas, y se entiende mucho más que en La Habana, por que los de la zona oriental del país hablan mas leeeeeento, “cantadito”, como dicen los habaneros. Aquí escuché con claridad, por que la verdad es que es imposible no escuchar, ya que hablan muy fuerte, y tendría que andar con las manos en las orejas, y eso no es muy cómodo.  En una ocasión, el argumento del que estaba a favor de la Revolución era la valentía que habían tenido los revolucionarios hace más de 50 años atrás. Se sabía todo ese tipo, todos los nombres históricos; el que le respondía le señalaba los grandes errores históricos también. Quizá sea porque Santiago de Cuba está llena de historia. Todas las luchas importantes, los movimientos que hubieron por la Independencia de Cuba, y los mismos movimientos revolucionarios, comenzaron en esta ciudad. Así que había mucho para ver y conocer en ese sentido. La misma Revolución dirigida por Fidel Castro comenzó aquí, en el intento que hicieron él y un grupo de sus primeros seguidores por tomar por asalto el cuartel Moncada, donde estaban custodiadas las armas que él y el pueblo cubano tanto necesitaban para liberarse del tirano Fulgencio Batista. Fracasó en ese intento, pero aquí el gobierno ha transformado su fracaso en un acto heroico, y el cuartel Moncada es ahora en parte un museo, lleno de turistas las más de las veces. Allí, además de la gran calidad de la guía que hace el recorrido, destaca el lugar del enfrentamiento, donde murieron 6 personas. Adentro están los lugares de tortura de la dictadura de Batista, donde fueron torturados más de 40 seguidores de Fidel que fueron apresados.

Los torturadores se sacaron fotos mientras torturaban, y muertos de la risa posaban junto a los cadáveres. Las fotos están en las mismas habitaciones en que hacían eso. Después dijeron que todos habían muerto en combate, y dispararon con una ametralladora sobre la fachada del cuartel para disimular, y los agujeros permanecen allí. Los niños corren por las escaleras de afuera, porque ahora casi todo es una escuela.


Fui también a conocer la casa de Frank País, el encargado de organizar la revolución en las ciudades, ya que Fidel, Raúl, el Che y los demás estaban en las montañas, en la Sierra Maestra. La casa está tal cual, es decir, pude conocer cómo era la vida de uno de estos tipos tan extraños, que son capaces de arriesgar sus vidas tantas veces, una y otra vez. Se puede ver donde comía, el piano que tocaba, los libros que leía, las cartas a su madre, a su novia, estaba su cama, y en medio de esa casa normal, el lugar donde escondía las armas con las que mataba a sus semejantes.

El cementerio local está lleno de Mártires de la Independencia y la Revolución, empezando por el héroe que para los cubanos compite en fama sólo con el Che: José Martí, un escritor, un poeta, que se destacó además por llevar adelante las luchas de la independencia contra España, logrando unir a los distintos grupos  independentistas. Aquí está su tumba, pero en todas partes, por toda Cuba, se ven escritas, por parte del gobierno, las ideas de José Martí. También están las tumbas de Céspedes (el primero en buscar la independencia de Cuba, predicó con el ejemplo liberando a sus propios esclavos), y la de los Hermanos Santamaría (torturados durante la dictadura de Batista), y la de Bacardi, el mismo del ron. Y en un cementerio atestado, que ya no tiene más espacio, destaca en un costado, al lado de la tumba de Martí, un gran espacio vacío, muy grande para un cementerio tan chico en una ciudad tan grande. Dice la guía del cementerio que, probablemente, es el lugar preparado para enterrar a Fidel Castro.

Todos los empleados lo comentan, porque es raro que, sin ninguna explicación, hayan abierto ese espacio, al lado de la tumba de Martí, como le gustaría a Fidel, al lado también de la tumba de los combatientes que fueron arrestados y torturados hasta morir en el asalto al cuartel Moncada, sus primeros seguidores; al lado de los combatientes que murieron en el extranjero, cuando su gobierno ayudó mandando cubanos a las luchas por la independencia de Angola y en defensa de Etiopía; también es raro que hayan llegado tantos militares a dar vueltas a los alrededores… En fin, no se lo digan a nadie, pero es un lugar que está preparado, eso se nota, están todos esos revolucionarios ahí juntos y un gran espacio vacío entre ellos…


A lo largo de todo el viaje, no he parado de ver, por que no puedo mirar para otro lado tan fácilmente, una buena cantidad de cuerpos deseosos de conocerme. He visto tantas mujeres… y de formas y colores muy difíciles de encontrar en todo el Cono Sur de América. Y han pasado por mi lado, una y otra vez; y yo siempre haciendo como si nada, tratando de no demostrar nada… pero es tan difícil…No sé cómo se puede tener tanta creatividad para crear tantas cosas tan distintas y tan bonitas. Es tan fácil, pienso yo, acercarse y listo; divertirse quizá cuanto, compartir un momento agradable. Y sin embargo, firme en mi propósito de conocer la vida del pueblo, el funcionamiento de esta sociedad. Y más encima, he tenido que soportar la presión social, es decir, hombres y mujeres que se preguntan y me preguntan, “¿cómo puede ser, un hombre solo, habiendo tantas mujeres…?”… Y más de alguna se acercaba y me lo preguntaba con notorias segundas intenciones. Y casi todas son bonitas. Y así estuve, 11 días he soportado. Y por soportar 11 días, ya soy un mártir, soy un héroe, me merezco que me levanten un monumento. “El hombre que soportó 11 días”. Pero el día 12 ya no pude seguir soportando, se me cruzó algo muy contundente.

Estuve en Santa Clara; está a 600 kilómetros de Santiago de Cuba y a 300 de La Habana. Fui más que nada para conocer otra ciudad, otra región, y de paso ver los monumentos que hay allí, casi todos relacionados con el Che. Empezando por la propia tumba del Che, que fue trasladada a esta ciudad, porque aquí el grupo que dirigía el Che consiguió la victoria más importante contra la dictadura de Batista. Aquí, como dice la guía, sus restos “por fin” descansan en paz, después de haber tenido una muerte indigna en la selva boliviana, tras ser rodeado y derrotado. No sé si encontrarán en internet imágenes de la tumba, porque no permiten entrar con cámaras de ningún tipo, aunque yo pasé la mía pero no logré quedar a solas con él. Su tumba, o más bien su nicho, es solemne, pero no es monumental. Está junto a sus compañeros caídos en la selva boliviana y hay una llama eterna. Lo que sí es monumental es la plaza, el complejo que hay arriba, y la estatua del Che que creo, tiene 16 metros de alto. Al lado hay un museo; la entrada es gratis, por fin hay cosas gratis también para los turistas. No han querido mezclar al sucio dinero con la memoria del Che. De no haber sucedido esas cosas aquí y de no estar su tumba aquí, esta ciudad de 220.000 habitantes, casi no tendría nada de turismo; sólo vendrían de paso hacia las playas; en cambio está llena de turistas, hay que hacer fila para entrar, siempre está lleno. Pero yo no fui con devoción ni con admiración, vengo por que me interesa la parte histórica.

El Che Guevara tuvo una claridad absoluta sobre los profundos objetivos de la Revolución comunista en el mundo: perfeccionar la sociedad para crear un nuevo tipo de ser humano, un paso adelante en la evolución del hombre; un “Hombre Nuevo” como él lo llamó, que no necesitara del estímulo económico para trabajar y para producir, al que sólo le bastara su sentido del deber y su amor al prójimo para entregar su cuota de esfuerzo y trabajo a la sociedad. Pero sólo eran ideas brillantes, solamente intelectuales; estas ideas no provenían de sentimientos profundos, porque o si no, no hubiera podido agarrar un arma para hacer cumplir esas ideas, y, por lo que se puede ver en el museo, el Ché agarró una gran cantidad de fusiles, revólveres, granadas, metralletas, pistolas, todas conservadas con esmero en este complejo monumental. Realmente llama mucho la atención la gran cantidad de armamento.

Frente a la tumba y al museo, se encuentran las tumbas de los hombres que acompañaron al Che en la toma de esta ciudad, Santa Clara. Allí estaba de visita un grupo de médicos y militares destacados de la Provincia de Matanzas que fueron premiados con un viaje hasta este complejo. La directora del museo y de estos lugares que recuerdan a la Revolución Cubana, salió a recibirlos y a hacerles la visita guiada. Según supe después, habían coroneles, tenientes coroneles y otros oficiales del ejército cubano. Me entrometí para escuchar las explicaciones, que por supuesto fueron de primera calidad, sobre la toma de la ciudad, sobre los muertos, en fin, todo eso… en un momento, casi al final, la señora dijo algo así “…yo nací allá arriba, en la selva, ahí estuve viviendo 16 años; mis padres eran campesinos, y yo he podido ser profesional y dirigir esta institución… eso se lo debo a la Revolución cubana”. Después de que terminó, dijo que se había dado cuenta de que yo estaba prestando mucha atención (era el único de los presentes que no tenía uniforme militar); preguntó si venía con el grupo, y le dijeron que no; así que me preguntó de qué país venía.

Yo le dije de Chile, y me acuerdo perfectamente lo que le respondí: “queda a 10.000 kilómetros de aquí…soy bisnieto, nieto e hijo de obreros, y sin embargo, he podido ser un profesional. Porque gracias a la Revolución Rusa y a la Revolución Cubana, mi oligarquía (–no sé porque dije “mi” oligarquía), ha tenido que soltar algunas migajas, y yo he tenido la suerte de recoger alguna y ser un profesional, por eso puedo viajar y estar aquí. Así que en parte, yo también soy un producto de la Revolución cubana”… que tal… hasta me salió con entusiasmo. Sin admiración ni por Fidel ni por nadie de esta revolución, lo dije con entusiasmo por que es la realidad; aunque no me guste que el desangramiento de un país me traiga indirectamente beneficios, eso es la realidad, ya no lo puedo cambiar, y tuve que pasar por aquí, por las grandes consecuencias que para una parte del mundo trajo lo que aconteció en esta ciudad, lo realizado por esos hombres. Después la señora contó el caso de un irlandés que se inspiró en el Che y que su hija trajo sus cenizas a Santa Clara para cumplir la última voluntad de su padre, que quería ser enterrado en esta ciudad.


Ahora ya estoy en condiciones de contarles algo sobre las bebidas y refrescos que venden aquí: 
El cubano que no tiene acceso a los Pesos Convertibles, toma un refresco que cuesta 4 centavos de dólar, que es bastante rico, no es como esas marcas de mala calidad y baratas que venden en Chile. En el centro es casi imposible encontrarlo, hay que ir a las avenidas de los barrios periféricos y ver lo que los cubanos compran en la calle. Todo lo relacionado con comidas y bebidas, está hecho por el Estado con gran responsabilidad, esa es la impresión que me llevo. He notado, como en otras cosas, que el gas que usan las empresas de refresco cubanas no me hincha el estómago como los de la Coca Cola o la Pepsi. Los otros refrescos salen 55 centavos de dólar, casi sólo para los turistas, hay bebidas cola, naranja, lima limón, en fin, de todo, y también son de buena calidad.

Erróneamente pensé que en Cuba, la bebida alcohólica más popular era el ron, pero lo cierto es que la cerveza fluye a raudales a lo largo de la isla bendiciendo a sus habitantes. Aquí parece que no hay diferencias entre cubanos con pesos convertibles y cubanos con pesos nacionales; para el sueldo mínimo, la cerveza en lata es cara, pero se consume casi por igual en todas partes, en grandes cantidades.

Los primeros días tuve el prejuicio de que este no es un país cervecero, y que por lo tanto, la cerveza sería desagradable, pero no es así; todas son superiores a esos insultos al paladar que son la Escudo, Báltica, Cristal y las otras insolencias que toman en Chile cuando no hay plata. Para los que vengan a Cuba sólo a tomar cerveza, aquí va una pequeña lista con las marcas que se pueden encontrar a lo ancho y a lo corto de esta isla:

Bucanero: es la cerveza más consumida por cubanos y turistas; es fuerte y muy, pero muy amarga, eso la hace distinta a todas las que he probado, y además no tiene nada de acidez. Un placer.
Cristal: no teman, no es la porquería que venden en Chile, al contrario, es la cerveza que más me ha gustado; podría decirse que es la cerveza normal, no es tan fuerte, y tiene una muy baja acidez; ya dije que el gas no hincha, o al menos no tanto como las extranjeras o chilenas.
Cacique: otro festín, tiene un sabor muy parecido a lo que era la antigua Quilmes de Argentina, sospechosamente parecido, porque Quilmes era un cacique y la lata lleva los mismos colores.
Bucanero Malta: no me gustan mucho las maltas, pero la probé y la encontré dulce, de todas formas la he vuelto a comprar por que igual es rica y refrescante.
Mayabe: dicen que es la cerveza suave, para mujeres y homosexuales J
Pasando a otras bebidas, el Cubalibre queda mejor con Coca-Cola que con las bebidas colas locales. Sobre el mojito, hay de todo, lugares donde es rico y lugares donde no; el de la Bodeguita, manteniendo la tradición, es el mejól.
Siguiendo con el tema de los alimentos, y para finalizar, también puedo hablar ahora sobre el contenido de la cartilla de racionamiento (le llaman libreta), aunque hay cosas que me falta saber. No dan carne de res, dan carne de pollo y de cerdo, que son carnes, quizá, más apropiadas para este clima, donde se transpira tanto. El pan que da la cartilla no está tan refinado como el nuestro, y por lo tanto, no ha perdido todos sus nutrientes y sus cualidades. La leche para los niños tengo entendido que es argentina, y estoy seguro que en la confección de la cartilla, esa leche la eligieron las nutricionistas y las pediatras, que aquí son algo así como personas sagradas. Los porotos (legumbres, judías) que dan, son porotos negros; yo he pedido que me los cocinaran, y ya se imaginan, tienen tanta proteína que uno se come un cucharón y después no quiere comer más nada, así que tengo que comer poquitos, si no, no como ensalada ni nada, se te pasa toda el hambre. También dan arroz, azúcar, pero ya les dije que no puede ser toda la comida del mes, alcanza para algunos días, 10 o 15. La cartilla de racionamiento es una idea noble que ha tratado de hacer desaparecer el dinero de todo lo relacionado con los alimentos; pero el país no es autosuficiente, hay cosas que casi no las puede producir. Les debe costar mucho, con este clima, producir cereales, por ejemplo.

De todas formas, vale el intento de eliminar ese intermediario que es el dinero; y así debería ser todo, se debería tratar de eliminar el dinero, porque uno ofrece sus servicios, cumple responsablemente con realizar el trabajo que mejor sabe hacer, y si la mayoría lo cumple, yo voy y pido otro servicio, y no hay problema; otra gente viene y me pide un servicio a mí, y listo, ¿para que metemos al dinero de por medio? En realidad, el dinero no es más que una herramienta que se utiliza para repartir desigualmente los beneficios creados por toda la sociedad. Y la sociedad parece que le otorgara más valor a unos servicios que a otros. Por ejemplo, en nuestros países, el pequeño campesino que se esfuerza tanto para producir alimentos, obtiene una pequeña parte de los beneficios, una pequeña parte de dinero, mientras que el que se dedica a comprar barato y vender caro, el especulador, puede obtener una cantidad de beneficios enorme, una enorme cantidad de dinero. Estoy seguro que la cartilla de racionamiento no fue hecha para castigar a los cubanos, si no para impedir que el dinero termine generando desigualdades en eso tan importante que es la alimentación. Como profesor, no recibo una cantidad tan grande de beneficios, de dinero, como muchos especuladores y negociantes; el dinero es lo que ha impedido que yo viniera a conocer este país antes, y es lo que está permitiendo que muchos de los que leen esto todavía no conozcan Cuba.

Opiniones:

Mi calificación promedio:
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Servicio    
Ubicación    
Limpieza    
Precio/calidad    

Hostal Adelaida

Alojamiento: Hostel en Santa Clara, Cuba

Excelente ubicación cerca de la Plaza Central. El precio va entre 25 y 30 dólares por pieza; aire acondicionado, acceso a terraza. Buena y amigable atención. Calle Maceo 355-A, entre Nazareno y Síndico Teléfonos 29 3678 20 6725

Ideal para: Parejas, Familia con hijos, Con amigos, Solos y solas, Grupos


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Últimos comentarios

Graveran dice:
Exelentes diarios de 5* todos
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altovuelo dice:
Muy bueno, aporta mucho, vale la pena. Gracias a su autor que se tomó el trabajo de redactarlo para nosotros, y bien redactado, además. Saludos: GV
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25watts dice:
una pregunta cervecera, soy de Montevideo y he ido muchas veces a Buenos Aires (por la cercania) y la verdad q la Quilmes para los uruguayos no es muy rica, a nosotros nos gusta mas la Schneider, la cristal es boliviana no??
la bucanero sera parecida a la Stella Artois, esa es mi preferida!

Publicado

Alcione2 dice:
Lo que pasa es que tu te refieres a la Quilmes que hay ahora, efectivamente es malísima, con mis amigos especulábamos si sólo la de exportación que nos llega a nosotros es mala, pero he sabido que no, que hace unos años cambió. Yo me refería a la Quilmes que había por lo menos hasta el 2007, que esa fue la última fecha que la probé en Argentina, y todavía era buena. Voy a corregir eso del diario, la Cacique cubana se parece a la antigua Quilmes en realidad.
La Bucanero es única, no se parece a ninguna cerveza del mundo.
Hay muchos países que tienen "Cerveza Cristal" y son autóctonas, en este caso es así, es una Cristal que hacen en la Provincia de Holguín.

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hernanPerez dice:
jaja..comparto con vos tu opinión sobre la Quilmes!!
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Alcione2 dice:
Ahora sí cambié el capítulo, gracias por la acotación.
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Vista nocturna del Parque Céspedes, en Santiago de Cuba. Nótese la cantidad de gente que hay, en medio de un bullicio...

   

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