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Viaje a Europa, Suiza

Escribe: Elena-Calvo
Cuando cumplí 30 el año pasado, me agarró una depre, peor que la del 1929... Se me ocurrió que ya era hora de hacer algo para salir de los monótonos diez años de trabajo, ¡diez años sin salir prácticamente del país! ¡Después de una adolescencia super viajera!!! Soy una lectora y gran admiradora de Nietzsche, por tanto, se me ocurrió dejar el "pecado del trasero sentado", como diría él, e ir a conocer los lugares frecuentados por este gran ser humano: Suiza, Italia y Alemania.

 

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La verdadera Suiza

Sankt Moritz, Suiza — martes, 24 de agosto de 2010

Después de vivir una semana con mi amiga, decidimos (o mejo dicho se lo rogué) ir a Sankt Moritz en la Alta Engadina, en Suiza. Yo quería ir, a pesar de un fuerte resfriado, porque ese era el refugio más importante de mi filósofo, Nietzsche. Además había visto fotos del lugar y me parecía demasiado bueno para creerlo.
¡Esta es la verdadera Suiza!, a la que cantan los poetas, a la que exaltan los viajeros, la que está plagada de esquiadores de todo el mundo... Cuando yo miraba la foto de la casa de Nietzsche en Sils María, me imaginaba esta humilde casita perdida entre montañas, rodeada de pinos gigantes y de riscos salvajes... En realidad, está metida entre dos enormes multifamiliares en una ciudadela bastante modernizada y centro de atractivo turístico. ¡St, Moritz es una ciudad con rascacielos!!! (bueno, multifamiliares muy altos...)
Si Suiza es un país caro, vayan a St Moritz, ¡a ver si esto les parece caro!!! Ciudad cara, presuntuosa, snob... resultado de generaciónes de  celebridades que pasaron por sus calles y sus laderas... encantadora, rodeada de lagos de ensueño y austeras montañas, bellísima tanto en verano como en invierno... No puedo más, no hay palabras. Cuando me haga millonaria me mudaré ahí.
Para llegar viajamos en uno de esos famosos trenes panorámicos, en los que el techo es trensparente y puedes ver, con vértigo, las montañas centinelas, escoltando el paso del tren.
Pasamos la Navidad ahí en un lindo hotelito, conocimos la casa de Nietzsche y a la postre, subimos a Corvatsch, a 3000 metros sobre el nivel del mar. ¡Había 19 grados celcius bajo cero afuera!!!! y una neblina que hacía parecer que la tierra se disolvió...
De regreso salió el sol ¡y los paisajes eran indescriptibles!

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Últimos comentarios

buvar dice:
Que lindo viaje, me encantó, esa idea de pasar la navidad en el pueblo de Nietsche te la copio, algun día la pasaré alli.
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