Les dije a Tupac y Anaite que se apuraran, recien habiamos llegado a San Salvador pero el plan era visitar el volcan esa misma tarde, asi que animados por la cercania del lugar nos pusimos en marcha.
Llegamos al centro de visitantes a eso de las tres de la tarde, la montaña nos recibio con una temperatura a la baja, por lo que despues de abrigarnos comenzamos el recorrido, que para llegar a la vista espectacular del crater es cortisimo, el paisaje desde los miradores causa una impresion sencillamente unica, el aire acariciando el rostro, los ojos queriendo tocar todo y el crater sumiso en el fondo, mostrandose unico y por supuesto invencible, en varias ocasiones este volvan ha sometido a San Salvador y aunque hoy esta dormido no deja la obligacion de guardarle respeto.
Llegando temprano se puede hacer una caminata por el sendero que rodea el mirador, unos cinco kilometros de diametro y los mas intrepidos pueden descender al crater, nosotros solo teniamos contemplado llegar al mirador y tomarnos un cafe en los famosos cafe-restaurantes que se encuentran en las cercanias, asi que buscamos uno y la belleza del lugar siguio en sintonia con el buen comienzo de nuestra aventura, un delicioso cafe, chocolate y reposteria no dieron la tranquilidad necesaria para regresar a la ciudad