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Jujuy: Colores en la frontera

Escribe: Artemiss
El noroeste argentino está plagado de lugares hermosos. El relieve variado y lleno de colores dan a los viajeros experiencias únicas, cargadas de misticismo y encanto. Una de las ciudades que no se pueden dejar de visitar es San Salvador de Jujuy, un territorio que lleva las huellas de la colonización marcada en cada rincón, pero que aún así no se ha podido desarraigar de la cultura madre de su pueblo. Altura, tradiciones y mucho por conocer.

 
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Jujuy: Colores en la frontera

San Salvador de Jujuy, Argentina — miércoles, 30 de agosto de 2006

San Salvador de Jujuy es la capital de Jujuy, una provincia del noroeste argentino que limita con su provincia hermana, Salta, y con la República de Bolivia.

San Salvador de Jujuy fue fundada en tres oportunidades, siendo la tercera y definitiva la que se llevó a cabo en 1593 por Argañaraz y Murguía. Sus callecitas de tierra y edificaciones coloniales se complementan con un paisaje encantador de montañas coloridas, que en sus muchos matices llegan a confundirse con el cielo. La sensación de inmensidad del lugar la da su aspecto: uno se ve rodeado, como en un huevo, donde todo lo que se ve es más alto y ahí aparece la quebrada de Humahuaca, que marca el camino a la Puna.

En Jujuy encontrarás, por sobre todas las cosas, tradición y artesanías. Caminas por sus calles y aparecen inmediatamente los tejidos de llama y otros artículos típicos del lugar. Si vas a Jujuy, no te quedes con las ganas de adquirir un tejido de allí, fabricado de manera artesanal por los pobladores de la zona. Podrás elegir entre diferentes productos: desde mochilas hasta cubrecamas; todos de una belleza incalculable, y como si fueran un fragmento del paisaje, los colores se repiten en todo.

Las posibilidades de planear tus vacaciones en Jujuy son muchas. Hay comodidades para todos los gustos que varían en precios y en confort, pero que en general resultan muy económicas. Así, encontrarás hoteles lujosos, campings, bungalows y diferentes alojamientos que se adaptarán fácilmente a tus necesidades.

Para salir a recorrer la ciudad y sus alrededores no necesitarás más que una pequeña orientación en alguna oficina de turismo para enterarte de las mejores atracciones locales. Pero quédate tranquilo, no necesitas compañía ya que es un lugar libre y muy accesible, y su gente se aleja mucho de la hostilidad de otras tierras.

Cultura

La historia de Jujuy es milenaria. Estas tierras han tenido siempre la presencia de culturas muy fuertes. Hace dos mil años sus habitantes se caracterizaban por la construcción de Pucarás, que eran unas fortificaciones que se utilizaban para la defensa del pueblo. Su economía era agraria y sus casitas, de piedra y barro.

Los incas en su expansión intentaron sumar estas tierrasa sus dominios, pero no lo lograron: la resistencia fue tanta, que los sucesivos emperadores decidieron no insistir. Aún así, se puede percibir la influencia entre ambas culturas a nivel artístico y en algunos rasgos de la vida cotidiana.

Cuando los españoles llegaron a estas tierras en la primera mitad del siglo XVI, esta cultura siguió resistiendo. Pero a la larga cayeron en las manos de los recién llegados y ahí empezó la conversión y la imposición de nuevas reglas de vida. Los invasores marcaron caminos que dejaba a Jujuy en un punto estratégico: era la ciudad de paso entre la gran Lima y el resto del Virreinato del Perú, dando un empuje notable a la ciudad.

Con el paso de los años y el desplazamiento del eje económico desde Lima al puerto de Buenos Aires, Jujuy quedó nuevamente aislada. En el último siglo recibió inmigrantes de distintas partes del mundo que fueron influyendo en la cultura local, pero que no han llegado a desarraigar las viejas tradiciones.

Las festividades religiosas son de muchísima importancia en esta ciudad y se caracterizan por la música. El carnaval es una de las fiestas más populares en la zona, junto con otras fechas cristianas y con la conmemoración del Éxodo jujeño, en el que el pueblo siguió al General Belgrano ante el avance inevitable y devastador de los Realistas, abandonando completamente la ciudad.

De paseo

Pasear por Jujuy es un acontecimiento donde puedes esperar grandes sorpresas. Desde sus bonitas plazas pueblerinas, hasta sus museos coloniales, la historia se abre camino durante todo el recorrido.

  • Plaza General Belgrano: Esta plaza céntrica marca el lugar preciso donde se llevó a cabo la fundación definitiva de la ciudad. Está hermosamente decorada con flores y es un punto de encuentro clave entre los viajeros. En el centro, un Monumento recuerda a Manuel Belgrano, el general argentino que colaboró con la independencia del lugar.
  • Cabildo y Museo Histórico Policial: Frente a la plaza, y repitiendo lo que se da en la mayor parte de las ciudades argentinas, se encuentra el Cabildo, edificio en el que se encontraban los vecinos y los dirigentes de la época colonial para decidir los caminos a seguir en cuanto a la política de la ciudad. Esta edificación es visiblemente colonial. Actualmente funciona allí el Museo de la policía.
  • Casa o Palacio de Gobierno y Salón de la Bandera: También a pasos de la plaza principal se halla el Palacio de Gobierno. Su construcción data del siglo XX pero su estilo remite al palaciego del siglo XVII. En el exterior cuenta con varias esculturas de Lola Mora, la genial escultora ícono de esta provincia. Un edificio bellísimo que no puedes dejar de visitar.
  • Catedral: Esta edificación de importancia suprema para el pueblo, emblema de la conquista y de la nueva religión, fue reconstruida después del gran terremoto que azotó a la ciudad a fines del siglo XVII, pero conserva algunas partes originales y todo el estilo de los primeros años.
  • Iglesia de San Francisco: Iglesias y capillas no faltan en la ciudad, pero esta es sin duda de una belleza incalculable. Conócela y sabrás a qué me refiero.
  • Legislatura y Tribunales: Estos edificios públicos se diferencian del resto por su aire moderno que contrasta con el estilo colonial predominante en la ciudad. Los puedes visitar en la Plaza de los Poderes.
  • Museo Carlos Darwin: Uno de los más antiguos de la ciudad, este museo también regala al viajero la posibilidad de conocer el pasado más remoto de estas tierras, pero con un tinte más biológico.
  • Museo Histórico Provincial "Juan Galo Lavalle": En contraposición a estos museos de culturas prehispánicas, esta mansión decimonónica encierra reliquias de la vida de la elite española y criolla en Jujuy. Además, podrás conocer la historia de la muerte de Juan Lavalle, un general argentino que supo marcar el corazón de la gente de la zona.
  • Museo Mineralógico y Paleontológico: En el territorio jujueño se han dado grandes hallazgos peleontológicos. Para conocer la tierra aún más a fondo, déjate llevar por los descubrimientos que se presentan en este excepcional museo norteño.
  • Museo de Bellas Artes "Jorge Mendoza": Todos lo colores de las culturas jujeñas en un sólo lugar. Contiene exposiciones y muestras de los artistas de la región, tanto contemporáneos como antiguos. Vale la pena una visita.
  • Teatro Mitre: Este edificio cuenta con una de las mejores salas de teatro nacionales, convirtiéndose en un verdadero honor para la ciudad. Allí se presentan grandes artistas y unas obras teatrales exquisitas.
  • Obelisco del Éxodo Jujeño: El éxodo, encabezado por el general Belgrano para salvar al pueblo jujeño de la mano de los Realistas, ha dejado un monumento en su honor. Se encuentra en la Plazoleta 23 de agosto.

Circuito de los Valles

Dejando un poco el cemento, puedes acercarte a conocer el verdadero tesoro de estas tierras: su maravilloso paisaje. Entre las opciones hay varias de fácil acceso como poe ejemplo, el circuito de los valles, que concentra los coloridos valles templados de la provincia, que de alguna forma contienen a la ciudad dentro de sí.

Si te interesa recorrer a fondo la región, necesitas estar en forma porque realmente el paisaje lo exige. Para comenzar puedes ir a Palpalá, a sólo 14 km. de la capital jujeña, tomando la ruta 66. Allí los eucaliptos dan un aroma encantador y muy reconfortante para el viajero. A 8 kilómetros puedes seguir con el Dique de los Alisos, que cuenta con un maravilloso camping, una de las mejores opciones para instalarse cuando visites Jujuy. Dos diques más invitan a conocerlos: el Dique La Ciénaga y el Dique Las Maderas, ideal para realizar deportes acuáticos y todo tipo de aventuras.

Puedes continuar por la Villa del Carmen, donde se realiza la festividad en honor a la Virgen homónima y donde además se lleva a cabo una feria agrícola ganadera que da la posibilidad de acercarse a la vida de los lugareños y de adquirir productos a muy bajos precios.

Las mini vacaciones de los jujeños se dan en Reyes, otro de los sitios que conforman este circuito y que ofrece un paisaje natural encantador, además de unas termas a las que se les atribuye poderes curativos. En este sitio comienza un paisaje más recortado y lleno de cornisas, que da paso a las Lagunas de Yala, una serie de espejos de agua rodeados por una vegetación frondosa, como un oasis dentro del resto del paisaje de la región. Ideal para descansar y desconectarse de todo. Cuenta con camping y lugares de recreación.

Entre quebradas y un panorama cada vez más impresionante se llega al último destino del circuito de los valles: Tiraxi, un paraíso terrenal plagado de árboles y sombras variadas, que dentro del clima caluroso y el penetrante sol del norte argentino es increíble.

Circuito de las Yungas

También formado por valles y termas, se presenta este segundo circuito de gran belleza y un tanto más dinámico que el primero. Para empezar, las Termas de Aguas Calientes del Caimancito y la villa que las contienen son dos lugares increíbles que merecen tu atención y tiempo para recorrerlos y disfrutarlos. El camino continúa por el Fuerte de Santa Bárbara: un lugar histórico, testigo y prueba de la rivalidad entre españoles e indígenas.

A unos kilómetros de allí, el Parque Nacional Calilegua es una destino increíble para los amantes de la naturaleza. Para recorrerlo se requiere de mucho entrenamiento: su recortado paisaje se asemeja a una pista de obstáculos. Para terminar este circuito, el Valle Grande es el último bastión de este camino. La desolación es más fuerte y el aislamiento se hace sentir. Un paisaje virgen imposible de ignorar.

Circuito de la Quebrada de Humahuaca

Este último circuito es el más conocido y el más bello. Fue declarado Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad por su incalculable valor cultural y paisajístico. El recorrido comienza en Tumbaya, una villa ribereña del Río Grande situada en la Quebrada de Humahuaca, que encierra aspectos tradicionales únicos de la cultura prehispánica que vivió allí. Además podrás ver las iglesias, que ofrecen testimonios de la conquista y su posterior desarrollo.

El siguiente destino es Purmamarca, una localidad sumamente colorida inmersa en la grandeza del paisaje de la Quebrada. Es realmente imperdible. A unos kilómetros se encuentra Posta de Hornillos, una edificación rodeada por un maravilloso paisaje que funcionó como hospedaje, tienda y lugar de negocios. Actualmente está permitido acampar e instalarse para pasar la noche.

Maimará es la localidad circundante, un pequeño poblado que se caracteriza –como la mayoría de sus vecinos– por llevar a escala miniatura distintos objetos presentes en el lugar. La feria que se realiza allí es digna de conocerse.

También junto al Río Grande, se encuentra Tilcara, una de las localidades más elegidas por los viajeros latinoamericanos. Su aire mayoritariamente colonial queda descontextualizado entre los cerros coloridos, que pintan el fondo de matices azules y rojos. Dentro de la misma región, no puedes dejar de conocer Huacalera, el lugar del asentamiento colonial más antiguo en la región, por donde además pasa el Trópico de Capricornio, indicado por un monolito.

Siguiendo el camino encontramos Uquía, donde habitan tan sólo 126 pobladores dedicados en su mayoría a la agricultura. Este asentamiento conserva toda la tradición de sus indios nativos y se mezcla con la presencia cristiana colonial, marcada por una gran Iglesia que guarda verdaderas reliquias.

Humahuaca es la belleza de la Quebrada. Ciudad encantada y encantadora, de adoquines y faroles coloniales que invitan a la inspiración y, por qué no, a quedarse para siempre. Por último, Cochinoca es la última parada de este circuito. En ella se pueden apreciar las minas auríferas que dieron empuje a la región y distintos templos que las órdenes religiosas fueron montando entre sus cerros.

Después de recorrer todo esto estarás listo para afrontarte al Circuito de la Puna: la última aventura de Jujuy, la verdadera posta a superar, pero créeme que vale la pena, la vista desde la altura de la Puna no tiene precio.

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publicado el 21/oct/2008, 17.02
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