San Petesburgo
San Petersburgo, Rusia — domingo, 22 de enero de 2012
Al siguiente día ya familiarizados con el metro nos dirigimos de nuevo a la estación del tren a comprar los boletos que nos llevarían a Helsinki, Finlandia. Se dificultaba el adquirirlos ya que todas las ciudades en el tablero de la estación estaban escritas en ruso complicando su compra, aunado a que muy poca gente hablaba ingles. Afortunadamente tuvimos la suerte de encontrar un matrimonio mexicano que había comprado boletos también a Helsinki proporcionándonos un papel que decía en ruso la ciudad a la que iríamos facilitando su compra. Nos recomendaron adquirirlos para viajar en el día ya que el tren era finlandés y no ruso además que era más cómodo.
San Petesburgo llamada en alemán “Ciudad de de San Pedro” en un tiempo fue capital del imperio ruso por más de 200 años, y tras la caída del imperio y triunfo de la revolución soviética la capital se regreso a Moscú. Por la mañana nos dirigimos al centro de la ciudad declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad dirigiéndonos al Palacio de Invierno, residencia oficial de los Zares de Rusia y que bordea el rio Neva. La edificación de enormes columnas verde y blanco y su gran extensión resaltan a lo lejos. En su interior se encuentran resguardadas pinturas y mosaicos de Pedro el Grande que representan la guerra contra los suecos y la resistencia del imperio contra los ataques otomanos.
El sol estaba en su apogeo por lo que de inmediato la gente empezó a tenderse sobre el césped y tomar unos rayos ultravioleta, querían aprovechar al máximo la tarde veraniega.
Observamos que los recién casados acostumbran tomarse la foto nupcial junto al rio y por unos cuantos rublos una banda artística toca la marcha nupcial para deleite de los contrayentes. En un momento uno de los músicos notó que éramos mexicanos por la bandera nacional que teníamos adherida a la mochila por lo que de inmediato empezaron a tocar el “Cielito Lindo”. Nos sorprendió escuchar esta canción y nos emociono sobre todo el estar tan lejos de la tierra natal que nos hizo recordar nuestro querido México. De inmediato y para estar a tono cantamos y tomamos algunos tragos de tequila que aún teníamos y brindamos con los músicos por México y Rusia que hasta tenía ganas de echar balazos al aire como todo charro mexicano.
La plaza central de San Petesburgo cubre una gran extensión y fue escenario de muchos acontecimientos de importancia mundial, entre los que se incluyen Domingo Sangriento (1905) y la Revolución de Octubre (1917), En medio de la plaza se halla la Columna de Alejandro (1830-34), y fue erigida tras la victoria rusa en la guerra contra la invasión francesa de los ejércitos de Napoleón. Conocimos el museo y es uno de las mayores pinacotecas y museos del mundo.
Permanecimos en la Plaza Central lo que restaba del día esperando la obscuridad total ya que notamos que los días eran de más duración sin saber la hora exacta del ocaso. Empezaban a transcurrir las horas nocturnas y aún permanecía el sol a las 9 de la noche situación muy distinta a la Ciudad de México. Dieron las 12 y aun no anochecía totalmente por lo que optamos retirarnos al hostal ya que a temprana hora teníamos que empacar para partir a nuestro siguiente destino Finlandia, país nórdico, experiencia que narraré en el siguiente capítulo.
Rusia me dejo una grata experiencia, la hospitalidad de la gente, su comida y mas a excepción de los taxistas no fue obstáculo para tener un grato recuerdo de este gran país, ¡ здровé, (Zdrov´e ) salud por Rusia y que venga otro vodka ¡
San Petesburgo llamada en alemán “Ciudad de de San Pedro” en un tiempo fue capital del imperio ruso por más de 200 años, y tras la caída del imperio y triunfo de la revolución soviética la capital se regreso a Moscú. Por la mañana nos dirigimos al centro de la ciudad declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad dirigiéndonos al Palacio de Invierno, residencia oficial de los Zares de Rusia y que bordea el rio Neva. La edificación de enormes columnas verde y blanco y su gran extensión resaltan a lo lejos. En su interior se encuentran resguardadas pinturas y mosaicos de Pedro el Grande que representan la guerra contra los suecos y la resistencia del imperio contra los ataques otomanos.
El sol estaba en su apogeo por lo que de inmediato la gente empezó a tenderse sobre el césped y tomar unos rayos ultravioleta, querían aprovechar al máximo la tarde veraniega.
Observamos que los recién casados acostumbran tomarse la foto nupcial junto al rio y por unos cuantos rublos una banda artística toca la marcha nupcial para deleite de los contrayentes. En un momento uno de los músicos notó que éramos mexicanos por la bandera nacional que teníamos adherida a la mochila por lo que de inmediato empezaron a tocar el “Cielito Lindo”. Nos sorprendió escuchar esta canción y nos emociono sobre todo el estar tan lejos de la tierra natal que nos hizo recordar nuestro querido México. De inmediato y para estar a tono cantamos y tomamos algunos tragos de tequila que aún teníamos y brindamos con los músicos por México y Rusia que hasta tenía ganas de echar balazos al aire como todo charro mexicano.
La plaza central de San Petesburgo cubre una gran extensión y fue escenario de muchos acontecimientos de importancia mundial, entre los que se incluyen Domingo Sangriento (1905) y la Revolución de Octubre (1917), En medio de la plaza se halla la Columna de Alejandro (1830-34), y fue erigida tras la victoria rusa en la guerra contra la invasión francesa de los ejércitos de Napoleón. Conocimos el museo y es uno de las mayores pinacotecas y museos del mundo.
Permanecimos en la Plaza Central lo que restaba del día esperando la obscuridad total ya que notamos que los días eran de más duración sin saber la hora exacta del ocaso. Empezaban a transcurrir las horas nocturnas y aún permanecía el sol a las 9 de la noche situación muy distinta a la Ciudad de México. Dieron las 12 y aun no anochecía totalmente por lo que optamos retirarnos al hostal ya que a temprana hora teníamos que empacar para partir a nuestro siguiente destino Finlandia, país nórdico, experiencia que narraré en el siguiente capítulo.
Rusia me dejo una grata experiencia, la hospitalidad de la gente, su comida y mas a excepción de los taxistas no fue obstáculo para tener un grato recuerdo de este gran país, ¡ здровé, (Zdrov´e ) salud por Rusia y que venga otro vodka ¡
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