Diarios de viaje > Perú, América del Sur

Mi primera caminata, Marcahuasi 88, a lo bestia

Escribe: iechega
Más que una guía de como llegar e ir a Marcahuasi, esta es una guía de que no hacer en una caminata. Éramos jóvenes aún y con licensia para ser inmensamente idiotas.

 

  Enviar a un amigo   Imprimir

 
< Anterior 1 2 3 Capítulo 4 5 Siguiente >
 

El concierto finalmente... no

San Pedro de Casta, Perú — martes, 18 de agosto de 2009

Después de armar nuestra playera carpa, la cual debo admitir que funciona bien en la altura si no llueve, intentamos bajar al anfiteatro, donde tenía lugar el concierto junto con Ramón y Pepe ya que Fabrizio se quedó en la carpa disfrutando su versión de "aquisito nomás" en la cabeza, más conocido como soroche, producto de su intento de seguir al arriero más temprano.

La vista del anfiteatro era bastante surrealista ya que estaba repleto y como nunca vi de nuevo en esas alturas habían luces de concierto y la cantidad más grande de humo de marihuana que vi en mi vida. Viendo lo atestado que estaba el anfiteatro, decidimos ver que podíamos hacer en los alrededores del mismo.

Nos dimos cuenta que muchos grupos, así como nosotros no pudieron ingresar al concierto y muchos se habían agrupado improvisando pequeños conciertos, con menos humito pero igual entusiasmo, colocándose en los alrededores del anfiteatro. Nosotros nos juntamos con el grupo mas borracho que pudimos encontrar, normalmente esto hubiese sido muy imprudente, pero en aquella ocasión había realmente una sensación de hermandad entre la gente que estaba en la meseta, así que la gente estaba feliz de compartir la juerga con completos desconocidos. 

El grupo que nos adoptó tenía un improvisado guitarrista que cómo no, interpretaba canciones de Sui Generis, Seru Giran, Silvio y Pablo y toda la música hasta ahora de moda entre los amigos de la izquiera caviar y la no tan caviar. Como descubrí después, yo fui el único que tomaba el Pisco que nos ofrecían seco y volteado, macho que se respeta se toma el Pisco seco y volteado pues!

Yo vivía confiado de la veracidad del mito de que el trago en la altura no se siente...no se siente? Al cabo de una hora Ramón y Pepe me arrastraban de vuelta a la carpa mientras aullaba el coro de "Rasguña las Piedras" No me quedé por mucho tiempo en la carpa porque los efectos del Pisco de mala muerte no tardaron en ahondarse, primero náuseas y finalmente vómitos. Ramón, cosa que recuerdo hasta ahora, me sacó de la carpa y me lanzó mi sleeping para que no me congelase, la temperatura me enteré al día siguiente, había bajado del punto de congelación llegando a menos cinco grados esa noche. 

En lugar de abrir el sleeping, en medio de mi borrachera, decidí usarlo de almohada, quedándome profundamente dormido...por veinte minutos, luego de los cuales me desperté con los dientes cual castañuelas y temblando sin control alguno. En medio de mis estertores hipotérmicos escuché sonidos de animal a mis espaldas, temblé aún más pensando que tenía un puma presto para atacar.

Publicado
Modificado el
Leído 548 veces

  Enviar a un amigo   Imprimir

< Anterior 1 2 3 Capítulo 4 5 Siguiente >
 
 


Últimos comentarios

Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o

Capítulos de este diario