Ida y vuelta a Chile por la Cordillera – esta vez en auto!

Escribe: nutrimari
Crónica de un viaje improvisado por ahisito nomás a Chile con mis viejis (Luigi y Lucy); a la ida por el Paso de San Francisco y a la vuelta por Jama.

 

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1 2 Capítulo 4

Tramo 4: El desierto más árido del mundo (de Antofagasta a San Pedro de Atacama)

San Pedro de Atacama, Chile — sábado, 19 de febrero de 2011

Día 8 (sábado 19/2):
nos levantamos tranquis, Luigi estaba mejor, así que seguimos viaje. Eso sí: nunca nos acostumbramos al tráfico chileno, con sus manos, contramanos y prohibido girar a la izquierda… tuvimos que dar un montón de vueltas para salir de Antofagasta!
 
Así que dejamos atrás el mar y volvimos a meternos de cabeza en el Desierto de Atacama. En el camino (de nuevo: sin vegetación ni animales ni carteles ni NADA) nos cruzamos con ruinas de la industria del salitre, que floreció entre 1912 y 1930 y ahora está abandonada… las ruinas son testigos mudos en pleno desierto, en medio del silencio absoluto… es un paisaje como de otro mundo!

Decí que las ruinas nos sacaron del apuro, porque acá en el desierto se te complica encontrar baño ecológico, jeje!!!! Con tanto mate, encima… y ni siquiera una piedra para taparnos!!!!
 
A los 200km llegamos hasta Calama, que es uno de los centros mineros más importantes de Chile, cerca de la mina de Chuquicamata. Y después seguimos 100km más hasta San Pedro de Atacama. En esos 100km el camino cambia de una manera…!! De pleno desierto, de repente uno pasa a un relieve como de otro mundo. Atravesando lo que se llama la Cordillera de Domeyko, a lo lejos asoman los Andes, presididos por el cono perfecto del volcán Licancabur (5950msnm), todo nevado. Hay una bajada impresionante y 15km antes de llegar se cruza por la Cordillera de la Sal, que es una formación muy curiosa donde se encuentra el Valle de la Muerte, el Valle de la Luna, dunas inmensas, etc.
 
Finalmente llegamos a SPA, y como hace 1 año atrás (la vez pasada que vine) el pueblito cautiva con su magia. Es bastante diferente del resto de las ciudades chilenas por donde pasamos, tal vez porque es 99% turístico en vez de minero; y porque es tan antiguo… Habitado desde tiempos remotos, fue conquistado por los incas en 1450 y luego por los españoles en 1540; las construcciones son de adobe, muy antiguas y las callecitas divinas! En definitiva, caminar por esos callejones te llena de paz –excepto, claro, a la noche, cuando explota de turistas.
 
Aplausos para Sernatur –el servicio de turismo de Chile, excelente- que además de darnos una folletería muy completa, nos dieron una lista con todas las posadas y hoteles de la ciudad, con toda la data (comodidades, precios, dirección, etc). Realmente muy útil.
Así que nos alojamos en el ‘Eden atacameño’ (habitación para 4 personas, con baño privado, desayuno y wi-fi por $60.000 chilenos). El resto de la tardecita nos dedicamos a pasear por el centro hasta el anochecer, después cenamos en el hostal y a dormir.
 
Día 9 (domingo 20/2):
siendo las 2am, me despierta un sonido familiar… pero… aquí?? Sisis, lluvia –y torrencial- en San Pedro de Atacama, ubicada en el desierto más árido del mundo. Llovió un buen rato, por suerte a la mañana ya teníamos sol de nuevo.

Esa mañana nos fuimos a recorrer el museo ‘Padre Le Paige’, que es uno de los más completos de Sudamérica, sobre la cultura atacameña (que data de más de 10.000 años, qué tal). La entrada para adultos es de $2500, pero es muy interesante!

Almorzamos en el hostal y esa tarde nos fuimos rumbo a Toconao, para conocer la laguna Chaxa, que queda en la Reserva de Flamencos. Qué olor a pedo en la laguna, todo culpa del azufre! Recorrimos el circuito y después vimos una proyección muy interesante en el centro de interpretación que queda ahí mismo, lástima que justo en la mitad se nos cortó porque se quedaron sin batería solar jeee, está bien, a la ecología le perdonamos cualquier cosa!

Después quisimos ir a conocer la famosa Quebrada de Jere, ya volviendo, pero ya estaban cerrando la entrada (se puede estar hasta las 20hs) y no pudimos pasar, así que sacamos fotos de afuera, desde la ruta.

Esa noche reservamos tour para los Geysers al día siguiente y nos fuimos a dormir. Mañana había que madrugar, otra vez!
 
Día 10 (lunes 21 19/2): ahhh siii qué lindo tener que levantarnos a las 3:30am porque a las 4 nos pasaban a buscar… Ustedes preguntarán: pero se puede hacer en auto, si es 4x4?
La respuesta es: como ‘poder’ se puede, pero el camino es de cornisa y ripio muy complicado (especialmente si llovió hace poco) y como hay que salir de noche y no me hago cargo de las señalizaciones… Además la excursión en los geysers es sí o sí con guía, ya van a ver por qué. Vamos en tour, nomás! 

Los Geysers del Tatio están ubicados a 98km de SPA, por un camino de ripio que sube hasta los 4320msnm -o sea, mas o menos 2000msnm de diferencia en 100km!
Íbamos de noche todavía, con la luna iluminando las cumbres nevadas, subiendo y subiendo… Hasta que llegamos a la entrada, 6am, y nos bajamos con temperaturas bajo cero. Encima nos lloviznó un poquito, créanme que era un frío terrible, pero la idea es llegar temprano porque es entre las 6 y las 8am que ‘el espectáculo’ se ve mejor: la explicación ‘en idioma para burros’ es algo así como que un río subterráneo, helado, toma contacto con rocas hirviendo; el vapor de agua sale por fisuras en la corteza terrestre y eso produce los geysers, que al amanecer pueden llegar a los 10m de altura! Perdón que mi explicación no sea muy científica, estaba medio dormida, jee!
 
Estaba oscuro todavía, recién clareando. Nos prepararon el desayuno en la traffic y después arrancamos a caminar por ahí. El campo geotérmico del Tatio es enorme: tiene 40 geysers, 60 termas y 70 fumarolas, en una extensión de 3km2; y está rodeado de volcanes para todos lados (sip, en 20km hay 4 volcanes). Las fuentes de agua hirviendo brotan por todos lados y como el suelo es frágil en algunos lugares hay que ir con guía sí o sí, porque un paso en falso en algunas zonas y el agüita esa puede escaldarte vivo -ya
murió gente por meterse donde no debía, sip, con decirles que a uno de los geysers se le llama ‘el asesino’- por eso siempre caminar con cuidado por donde el guía indica y respetar los carteles donde dice ‘no pasar’.
 
Pero es un espectáculo lindísimo! Ahí mismo también hay una pileta con agua termal a una temperatura divina; yo metí nada más que las patas porque pensaba en el sufrimiento atroz a la hora de salir de ahí (la T° seguía siendo bajo cero), pero todo el mundo se animó al chapuzón porque el agua está tan caliente que cuando salen no es tan terrible. Lo que sí: no hay un baño por ahí (sí en un refugio, un poco más arriba), así que la gente se cambiaba el traje de baño ahí nomás, ehh?? Algunos se tapaban con toallas, el resto estaba como en la playa nudista. Así que ya saben, lleven la malla puesta debajo de todo o prepárense para que les publiquen sus fotos en la playboy.
 
A medida que sube el sol, el frío va aflojando pero igual a esa altura te congelás. Moraleja: lleven MUCHO abrigo, incluyendo guantes y gorrito.
 
Después de recorrer los geysers, la excursión sigue por un pueblito que se llama Machuca. Es de la época de la conquista, dicen que fue un intento de los españoles de que los nativos –nómades- se establecieran en un lugar fijo (para tenerlos más bajo control, no?) pero ellos nunca aceptaron eso y finalmente el único que quedó viviendo ahí fue el cura, hasta que después él mismo se fue.
 
Quedaron las ruinas y la vieja iglesia, que es lindísima. Siglos después, hubo gente que volvió y hoy tiene una población fija de… cof, cof, 15 habitantes, sip, el resto trabaja en SPA y vuelve por temporadas.
 
Comimos ahí ricas brochettes de llama y pancitos con queso de cabra y después nos fuimos, la excursión te deja en SPA al mediodía.
 
Después de una siesta reparadora, a la tarde nos fuimos en auto hasta las lagunas Cejar y Piedra, que quedan en medio del Salar de Atacama. Estas aguas tienen tanta concentración de sales que flotás indefectiblemente, aunque peses 200kg! Las lagunas se llenan de turistas, es gracioso verlos flotando tipo hipopótamos, ja ja!
 
La laguna Cejar es de un color verde-turquesa increíble, con el borde blanco de sal… y de fondo el Licancabur y el resto de la cordillera, cortados por un manto de nubes… una belleza de lugar! 
 
Ya casi por anochecer salí a dar una caminata por los alrededores del pueblo y a la noche a comer al centro; para una turista-ratón como yo este viaje era tocar el cielo con las manos! Después nos aprovisionamos y dejamos los bolsos listos, porque al día siguiente emprendíamos el regreso!


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