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El Origen Perdido

Escribe: JinetePalido
Los objetivos de estos dos meses de viaje son claros. Machu Pichu, único lugar en el mundo que realmente quiero sentir. Desierto de Atacama, paisajes lunares, grandes dunas, geisers, toda una aventura. Cataratas de Iguazú, grandeza en estado puro. Patagonia, segundo lugar en el mundo, alli me sentiré pequeño, y la naturaleza salvaje me superará. Comienza la aventura.

 

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Atacama Tres: Reflejos en el Salar

San Pedro de Atacama, Chile — miércoles, 12 de agosto de 2009

Miércoles 12 Agosto. El tiempo pasa despacio en Atacama. La grandeza de este pueblo está en que todos son una gran familia. Cada semana el pueblo renueva sus caras mas aventureras, las que día y noche recorren la calle Caracoles. Pero los hosteleros, los de las agencias, los guías, los tenderos, esos quedan impasibles al trascurrir del tiempo. Perpetuos en este pequeño lugar.  

Ayer mientras caminaba lento por la calle Caracoles para sacar dinero del cajero automático, simplemente saludé a más de diez personas. Eso pasa en pocos lugares del mundo. En Atacama es posible. Ahora lo sé. 

La mañana se presentaba de nuevo como una incógnita. La tarde sí la tenía completa. He desayunado con la idea de alquilar de nuevo una mountain bike, pero he salido a la calle y todo andaba cerrado. Eran las nueve. Más tarde si han ido abriendo poco a poco todas las tiendecitas de artesanía, agencias de viajes y restaurantes que saturan la conocida calle Caracoles. Al final he pasado la mañana en el pueblo. No me he animado. He hecho las gestiones necesarias para que la aventura sigua adelante y he leído un poco al sol, en la plaza del pueblo. Que tranquilidad, que gozo de ver el caminar sosegado de los habitantes. Necesitaba pasar una mañana así. Necesitaba relajarme. Porqué viajar cansa, pero compensa.  

Ya por la tarde tenía otro tour. Ojos del Salar. Nos hemos trasladado al Salar de Atacama, que está a menos de una hora del pueblo. Es salar no es muy grande, miento, es el tercer más grande del mundo, ni tampoco presenta estampas tan únicas como sus vecinos de Uyuni en Bolivia, y Salar Grande en Argentina. Pero a cambio sí tiene unos sitios bastante singulares. La primera parada ha sido Cejar del Salar. Este pequeño conjunto de  lagunas saladas recuerda al Mar Muerto. En ella es imposible hundirse. El agua muy fría, pero aun así me he bañado. Menos de un minuto para comprobar que realmente no te hundes, y para fuera. Estaba el peligro de la hipotermia. El guía era bastante legal, y pronto se autonombrado fotógrafo oficial de la expedición. La foto que me ha lanzado dentro del agua, realmente no la ha hecho. Me ha pedido mil perdones. No me ha molestado.  El lugar era bastante bonito. Por un lado el blanco salino de la arena, tierra del salar. Y por otro lado las lagunas representaban por si solas un espectáculo visual único. Las montañas andinas, muy coquetas, se reflejaban en sus cristalinas aguas de forma tan nítida que realmente parecía un espejo. Nunca había visto nada igual.  

Segunda parada. Ojos del Salar. Son dos depresiones más o menos circulares, y no muy grandes, donde en sus aguas uno se refleja de manera única. La foto era obligada. Por lo demás tampoco ofrecía nada especial. 

Tercera parada. Esta ha sido la más larga en el tiempo. El lugar perfecto para ver el atardecer. Tomando un pisco sour. Bebida típica en estas latitudes andinas. Esta laguna era un manto de pocos centímetros de agua cristalina. El suelo estaba formado en gran parte por sal. Uno se podría adentrar más de cincuenta metros en la laguna. Y otra vez los reflejos de las cordillera andina. Aquí si cabe era más espectacular, dadas las dimensiones de la laguna. El tiempo ha pasado rápido, y pronto el sol se ha escondido. Casi sin darnos cuenta. Nos hemos realizado la foto de grupo, y vuelta a San Pedro de Atacama. Mañana ya es mi último día por Chile, y por Atacama.

El viernes temprano cruzaré la frontera rumbo a Argentina. Esto será otro capitulo aparte. De momento solo tengo claro los tres días que pasaré en San Salvador de Jujuy. Y después probamente Salta.  

Ya es algo tarde, y la verdad que hace más frío del debido, el invierno aún se niega a dejar estas tierras. Mañana me espera otro bonito día. Me estoy acostumbrando a tener bonitos días. Cada jornada veo algo extraordinario. No se si es bueno, pero lo cierto que malo no es. Es simplemente maravilloso.

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