Termas de Rio Hondo

Escribe: silvia-alvarez
Como opción de descanso y relax, elegimos con mi esposo descansar tres días en las termas.... pero el viaje cambio su rumbo debido a las peripecias sufridas en Termas de Rio Hondo

 

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De S.M. de Tucuman a Abra del Infiernillo

San Miguel de Tucumán, Argentina — martes, 15 de mayo de 2012

Último día, habia que aprovecharlo a full. Nuevamente volvimos a consultar en la recepción del hotel que nos indicaran la ruta hacia Tafí del Valle y los puntos de interés. Ciertamente no fuimos a la dirección de Turismo, pero con el asesoramiento que nos brindaron en el hotel, alcanzó y sobró. Iniciamos nuestro recorrido a través de una ruta (301) sin demasiado atractivo, pero pronto esto cambió.

Al llegar a la ciudad de Faimallá, sobre la ruta misma nos encontramos con replicas de la Casa de Tucumán y el Cabildo, por cierto mucho más cuidados que sus originales. Nos bajamos a tomar unas fotos y muy amablemnete enseguida se acercaron a invitarnos a pasar y conocer y nos informaron que estaban trabajando para hacer refacciones para la celebración del 25 de mayo. Continuamos camino hacia nuestro destino, apenas dejamos la ruta por la que circulabamos para tomar la 307, el paisaje cambió notablemente, atrás dejabamos una llanura para adentrarnos entre cerros tapizados de la vegetación tipica de la selva tucumana. Es dificil explicar como en pocos kilometros no sólo cambia el paisaje, como así también el clima.

A medida que nos adentrabamos más entre los cerros, en un camino sumamente sinuoso, empezabamos a adentranos tambien entre las nubes, si !! entre las nubes, hasta llegar a El Mollar (Dique La Angostura), donde nuevamente volvió a salir el sol, estabamos sobre las nubes y el paisaje de selva cambió por cerros que parecían alfombrados.  Más adelante Tafí del Valle. Hermosa y pintoresca localidad. Tras comprar algunos articulos regionales y alimentos proseguimos camino hasta Abra del Infiernillo a 3000 mts de altura. Realmente imponente pero sepan que nada encontraran más que un puesto de artesanías. Sólo el viento, la inmensidad del paisaje y el sonido de la propia respiración. Lamentablemente allí debimos emprender nuestro retorno, ya que si bien no son muchos kilometros, el camino al ser tan sinuoso es lento.

Aquí acaba nuestra imprevista y fugaz visita al jardín de la república. Realmente nos quedamos con ganas de mucho más. La próxima será.-


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