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Mi viaje del Bicentenario, Presente, pasado y futuro de mi país
Escribe: pata_de_perro2003
Este es un recuento de mi viaje por los caminos y ciudades de mi país, Un viaje por ciudades mágicas e increíbles donde tuve la experiencia desde bajar al subsuelo hasta subir a las alturas. Un viaje que me llevaría por la ruta de la libertad, me enseñaría la modernidad de la ciudad mas grande de América y también me mostraría los ecos de un pasado prehispánico. Este es mi viaje del Bicentenario.
Día 3. Recorriendo la ruta de la historia.
San Miguel de Allende, México — miércoles, 6 de octubre de 2010
Justo a las 10:30 llegaron por mí y un poco más tarde por fin salíamos de Guanajuato rumbo al famoso pueblecito de Dolores Hidalgo. El camino a Dolores es muy bonito desde el aspecto natural, ya que los paisajes son dignos de una postal, pero la carretera es fea con f mayúscula y no porque esté en mal estado si no porque está llena de curvas y uno que otro precipicio de esos que erizan el cuero, pues para llegar a Dolores Hidalgo se tiene que atravesar la sierra de Santa Rosa, así que imagina, son curvas y mas curvas, pero creo que valió la pena el viaje.
El guía nos anuncio que pararíamos unos minutos en un restaurant donde nos darían una degustación de mezcal, el cual es un vino típico de México hecho a base de de una planta conocida como agave. Llegamos al restaurant y así fue nos dieron a probar el mezcal y otro vino más suave llamado crema de membrillo, el cual por cierto es muy rico. En ese restauran tuve una ocurrencia de esas que nunca falta. Tomé una foto muy buena desde un lugar único, jejeje Si, desde el mismo cuarto del WC de este restauran, y es que, aunque parezca gracioso el canijo baño tiene una ventana que da una vista preciosa de la sierra de Santa Rosa. Jejeje.
Luego de estar ahí por espacio de 20 minutos por fin salimos rumbo a Dolores Hidalgo. 40 minutos después estábamos a punto de entrar al histórico pueblo no sin antes visitar la tumba de uno de sus hijos ilustres, me refiero al cantante de música ranchera José Alfredo Jiménez. No soy fan de ese cantante ni me gusta ese tipo de música, lo reconozco, pero fue interesante visitar su tumba y ver lo que el ayuntamiento de Dolores Hidalgo le mandó a hacer de tumba. Una tumba temática sobre su personaje y sus canciones en forma de sombrero charro y zarape (el zarape es una especie de pocho). Nunca había visto un sepulcro así, así que fue por demás interesante no solo conocer su tumba si no también conocer algunas cosas de su vida, obras y milagros. Luego de esa visita de unos 15 minutos abandonamos el panteón municipal para dirigirnos directo al centro de Dolores Hidalgo, justo al lugar donde se daría el grito de independencia de México.
El centro de Dolores Hidalgo no parecía tener nada fuera de lo común, pareciera el centro de cualquier pueblo latinoamericano con su iglesita, su plaza, su alcaldía y sus comercios aledaños, un lugar pintoresco pero nada especial, eso claro en apariencia pues el lugar está plagado de historia por donde se le mire. Ahí está nada menos que la iglesia donde Hidalgo dio el grito de libertad en aquella madrugada del 16 de septiembre de 1810. Tuve el honor no solo de verla si no de entrar y hasta de retratarme justo en el lugar donde este libertador llamó a la lucha armada por la independencia. Luego de visitar la iglesia fuimos a la casa de los visitantes ilustres, que es una casa de los años de la colonia muy bien acondicionada. Es esta casa la que hace las veces de hotel cuando llega el presidente del país a dar lo que aquí llamamos “El grito” por eso se llama la casa de los visitantes ilustres.
Una vez fuera caminamos unas cuantas calles para ir directo a la que fuera la casa de Miguel Hidalgo. Mientras caminábamos por esas callecitas adoquinadas yo sentía que la cabeza aun me estallaba y rogaba a Dios que la medicina que me había tomado unas dos horas antes me hiciera efecto, de preferencia lo más pronto posible, pues el paseo estaba de lujo y no quería perder el tiempo en mis achaques. Cuando llegamos a la casa de Miguel Hidalgo pagamos una cuota módica de $ 30 pesos, algo así como 2.50 dólares USA, pues es un museo. Yo hubiera querido tomar algunas fotos del lugar por dentro pero no permitían, bueno si permitían, claro pagando una cuota extra. En fin, el caso es que la casa muestra cosas personales del libertador desde su sala, comedor hasta su sotana y demás pertenecías. Como dato extra, fue en esta casa donde llegó Ignacio Allende como alma de judas a avisar a su amigo Miguel Hidalgo que la conspiración de Querétaro ya había sido descubierta y que debían hacer algo pronto o iban a llegar los realistas y pues, por revoltosos los iban a fusilar. Fue de ahí donde salieron rumbo a la iglesia, Hidalgo tomó el estandarte de la Virgen de Guadalupe y, bueno ahí comenzó la historia que al menos aquí en México es por todos conocida.
Una vez que el guía nos contó un poco de la historia del lugar nos fuimos directo a la placita de armas de Dolores y sería ahí donde probaría una exquisitez por demás exótica jejeje .
En mi vida he comido de todo un poco y es que,¿ Qué cosa no comes andando en la ruta? He comido rata de campo, iguana, llama, tlacuache, mono y valla Dios a saber que más rarezas que no me he dado cuenta, pero ese día comería algo raro pero muy rico, me refiero a nieve jejeje. Y dirán ustedes ¿Qué tiene de especial la nieve según tu? Bueno es que en Dolores Hidalgo es una parte donde la hacen de sabores por demás raros y extravagantes tales como cerveza, ron, aguacate, mole, queso, chicharron con picante y mi preferida, delicias del mar, que aunque suene raro el nombre la cosa sabe a coctel de camarones a, y con camaroncitos incluidos. Ummm una autentica delicia. Si algún día van por esos rumbos de Dios no dejen de probar las nieves de la plaza.
Descansamos como media hora en esa placita antes de tomar carretera rumbo a nuestra siguiente parada no sin antes llegar a una tienda de artesanías y pues, ahí fue abrir un poco la cartera y comprar algunas chácharas y souvenirs de recuerdo del viaje. Media hora después por fin íbamos rumbo a Atotonilco, nuestro siguiente destino.
Atotonilco Guanajuato sí que no le vi el atractivo por ningún lado, es un pueblo polvoso como perdido en el tiempo casi, casi de aspecto fantasmal, tal vez en la colonia pudo haber sido una villa prospera y bonita pero eso sería en esos años porque en la actualidad el cuento es otro, si no fuera por lo histórico de su templo no valdría la pena la parada en ese lugar, y es que en ese templo se casó nada menos que Ignacio Allende y fue de ese lugar donde Hidalgo tomó el famoso estandarte de la Virgen de Guadalupe que usaría en la madrugada del 16 de septiembre . Eso y además de las pinturas del lugar que no son el típico cuadro de iglesia si no que están hechas sobre algunas paredes de la entrada principal y sin mucho color, se puede decir que tiene estilo interesante en sus pinturas de aspecto deslavado. En pocas palabras esa iglesia es una pequeña joya en medio del polvo y mugre del camino.
15 minutos duramos en ese lugar y luego tomamos camino rumbo a San Miguel Allende.
Poco menos de una hora y estábamos a punto de entrar a San Miguel Allende que a diferencia de Atotonilco San Miguel está lleno de vida. Antes de llegar al centro de esta población llegamos a un restauran al pie de la carretera a comer y por cierto muy rico, luego de una hora de comida y descanso seguimos rumbo al centro de San Miguel Allende, para eso eran las cinco de la tarde y comenzaba a soplar una brisa por demás fría.
El centro de este pintoresco pueblecito sí que es lindo y no solo el centro si no hay que ver la iglesia de San Miguel Arcángel, es una joyita en toda la extensión de la palabra. Echa de cantera rosada y de un estilo gótico, muy diferente al estilo común de los templos de la región, le da apariencia de castillo de cuento de hadas. Por cierto a un lado de ese templo se encuentra la casa donde Ignacio Allende daría su primer llanto, por ese motivo el pueblo lleva el nombre de este libertador.
San Miguel Allende es un lugar alegre lleno de turistas y de gente extranjera que decide ir a vivir a ahí por su tranquilidad provincial y la belleza del lugar. Estuvimos por espacio de una hora y media en el centro de San Miguel, así que aproveche para entrar a la iglesia de San Miguel arcángel y para andar tomando fotos por la pequeña plaza. Ya casi como a las 6 y media el guía nos reunió para darnos las explicaciones finales sobre la fundación del lugar y la casa de Ignacio Allende, luego de eso emprendimos en regreso a Guanajuato.
El regreso no fue muy grato pues el bendito guía conducía muy rápido, como si fuera a recibir la gran herencia o fuera a ganar el gran premio de Indianápolis y yo la verdad es que temo a las altas velocidades, así que la hora y la media que izo de camino desde San Miguel Allende hasta Guanajuato a mí se me hizo realmente eterna, pero por fin gracias a Dios llegamos a Guanajuato en una pieza. Di gracias al cielo mientras ponía mis patitas lindas sobre el adoquín de las calles. Recuerdo que miré al cielo obscuro y luego de tomar mis recuerdos que había comprado me dirigí tranquilamente al hotel con el corazón contento de haber vivido un buen día de aventuras. Al día siguiente saldría rumbo a la ciudad de México, así que mi última noche en Guanajuato aproveche para caminar un poco por las calles y comprar algo para cenar. Al día siguiente me esperaba la ciudad más grande de América, así que debía prepárame para la siguiente aventura.
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Capítulos de este diario
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1
Día 1, Zacatecas, del subsuelo al cielo
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2
Día dos. Guanajuato, un paseo entre momias, museos y túneles.
Guanajuato, México | 5 de octubre de 2010
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3
Día 3. Recorriendo la ruta de la historia.
San Miguel de Allende, México | 6 de octubre de 2010
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4
Dia cuatro. Rumbo a el coloso de concreto y hierro.
Guanajuato, México | 7 de octubre de 2010
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5
Día cinco. De paseo por la gran ciudad.
Ciudad de México, México | 8 de octubre de 2010
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6
Día 6 Las pirámides de Teotihuacán, ecos de un pasado misterioso.
Teotihuacán, México | 9 de octubre de 2010
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7
Dia siete. El regreso al hogar.
Guadalajara, México | 10 de octubre de 2010
En San Miguel de Allende...
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