Casi sin tiempo de sobra llegamos a retiro, terminal de micros de la Ciudad de Buenos Aires; tanto es así que a los 10 minutos de haber subido al micro ya estábamos en viaje.
El viaje, de 20 horas y contra todo pronóstico fue perfecto; habiendo salido de buenos aires a las 16 horas, las primeras 5 horas se pasaron volando y sin darnos cuenta ya estábamos cenando. Después, entre una charla y otra nos fuimos a dormir, despertándonos al siguiente día con el primer rayo de sol.
A 4 horas de llegar a San Martin de los Andes, conocimos a Ruben y Oscar, dos tipos de unos 40 años aproximadamente que iban a competir en la carrera anual del cruce de los andes, para lo cual se preparan durante todo el año.
Charlando un poco de la vida y entre unos partidos de truco y mates, se pasó el resto del viaje y ya estábamos listos, para arrancar el viaje de verdad.