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San Marino - La tierra de la libertad

Escribe: kubasvensken
Había una vez un picapedrero que vivía en la isla de Arbe en Dalmacia en pleno imperio romano. El pobre hombre sufría constantes agresiones a su condición cristiana por parte del malvado emperador Diocleciano, por lo que decidió huir de esas severas arremetidas contra su fe. Así llegó a los Apeninos italianos y subió hasta la cima más alta de la comarca, el monte Titano y, como en el mejor de los cuentos, creó allí su país basado en las premisas de Dios y ungido por la idea de la libertad.

 

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Capítulo 1
 

San Marino - La tierra de la libertad.

San Marino — lunes, 1 de septiembre de 2003

La historia de San Marino puede competir con la mejor de las fábulas. Desde niño me deleitaba viendo esos pequeños estados europeos, señalados como un punto en los atlas de la escuela e imaginaba como debía vivir la gente allí. Cuando supe que me encontraba cerca de San Marino, no me lo pensé dos veces y me trasladé hacia el lugar, dispuesto a redescubrir la saga de Marinus el Dálmata, el fundador del estado más pequeño del mundo.

Hacía un día que había regresado de mi viaje por  Toscana pero no podía quitarme de la cabeza la idea de visitar San Marino. La culpa la tuvo un señor que conocí en el tren camino a Florencia, el cuál al saber que estaba parando en Rímini me preguntó si conocía San Marino.  Claro que conocía vagamente a San Marino a través de las clases de geografía e historia de cuando era niño, pero no me había pasado por la cabeza que se encontrara tan cerca de Rímini, por lo que decidí darme una vuelta por allí.

Así, tomé el autobús de Rímini a San Marino a las ocho de esa clara mañana. No recuerdo bien pero creo que el pasaje costó unos tres o cuatro euros.

Llama la atención lo ladeado que es el camino a San Marino. Prácticamente se trata de ascender y nada más. Este hermoso país se encuentra a 750 metros de altura sobre la cima del monte Titano y a solo 45 minutos de Rímini.  A medida que uno se acerca a este enclave,  se notan algunos contrastes respecto a Italia. Se ve que es una zona muy rica por el lujo de las casas a lo largo de la cuesta y de los automóviles aparcados en ellas.  Y es que San Marino, con solo 61 kilómetros cuadrados y 26 000 habitantes recibe anualmente a más de tres millones de visitantes. Con tales ingresos del turismo, no pueden los sanmarinenses ser pobres ni aunque se lo propongan.
 
Al llegar a la  "frontera" nos encontramos con un cartel que decía algo así como, "bienvenido a San Marino, la tierra de la libertad"; lo que nos daba una pista de lo que nos esperaba en este país, que es la segunda república de la historia después de la Roma antigua y fundado en el año 301.

No exagero si digo que traspasar esa frontera casi ilusoria entre Italia y San Marino, fue como adentrase en un portal entre lo real y lo imaginario.

El visitante es recibido por un aluvión  de antiguos castillos, fortalezas, palacios y calles medievales empedradas, recreando un ambiente digno de una fábula medieval.  Cada paso que uno da en esta tierra es secundado por la magia del lugar. Si uno extiende la mirada más allá de la colina se divisa un paisaje de ensueños sobre las viñas y campos labrados italianos, así como sobre los pequeños pueblos adyacentes. Uno siente cierta superioridad, de carácter casi divino, al poder abarcar tanto con la vista. Es un sentimiento de verdadero poder y libertad. No en balde, ese epíteto de "tierra de la libertad" que ostenta San Marino. 

Ese calificativo también se debe a las pocas veces que el país ha sido ocupado, a pesar de su inferioridad militar. De hecho, sucedió solo tres veces y cada vez por un breve lapso de tiempo. Todo un récord para los pueblos de la península itálica. Primero fue tomada por César Borgia, pero éste murió pocos meses después. La segunda vez fue en 1739 cuando el Cardenal Giulio Alberoni invadió su territorio, pero las protestas ciudadanas y las quejas emitidas a Clemente XII, el  Papa de por aquel entonces, lograron que San Marino recuperara su independencia.
La tercera  vez fue cuando tropas alemanas bombardearon y ocuparon San Marino en julio de 1944, quizá por la ayuda brindada por los sanmarinenses a los refugiados de la guerra. Pero tras  multitudinarias manifestaciones y gracias a la desobediencia civil se forzó el cese de la ocupación nazi.

Mi plan era recorrer cuanto pudiera en el poco tiempo que tenía antes de volver a Italia en el último autobús a Rímini a las siete y media de la tarde. Así que puse manos a la obra.
 
Ya mi prima Cary me había recomendado que no me perdiera el "Museo de la tortura", por lo que mis primeros pasos se dirigieron hacia allí. El museo expone las máquinas que se han utilizado para la tortura y las ejecuciones a través de los años.  La exposición está muy bien organizada de forma cronológica y explica el uso y el contexto en que cada aparato fue concebido, así como los daños que ocasionaban a los reclusos.  Un dato curioso fue ver lo duro que se castigaban "delitos" como fumar, que portaba un carácter "blasfemo" durante el siglo XVII y se castigaba con severas torturas.  Es increíble la variedad y la morbosa imaginación mostrada por los inventores de tales artefactos...no les cuento más, solo les aseguro que no se defraudarán al visitar este museo.

Mi siguiente cita fue con el Museo Nacional de San Marino que recoge restos arqueológicos desde el neolítico hasta la edad media con una rica colección de figuras de bronce y oro. También hay algunas de las pinturas y esculturas de Guercino, José de Ribera el Españoleto y Bernardo Strozzi, entre otros.  Además también se exponen objetos egipcios, etruscos y romanos.

San Marino tiene seguramente muy buenos restaurantes, pero no era el objetivo de mi visita el estar a la caza de ellos, por lo que almorcé en una pizzería pensada para turistas pero con buenos precios y la verdad es que no estaba nada mal. Solo que no recuerdo el nombre del lugar ya que no le di importancia y no lo anoté.

Después de comer me sumergí en el enigma de las calles de San Marino que es sinónimo de viajar en el tiempo a la Edad Media. También hice algunas compras de suvenires, vinos y una botella de Havana Club  añejo 7 años por solo  8 euros, una verdadera ganga.

De este modo se me fue el tiempo y no solo el tiempo. También se me fue el último ómnibus a Rímini. De la gran aglomeración de turistas en las calles, no quedaba nada. San Marino se mostraba de esta forma, más auténtico y enigmático ayudado por la caída de la noche y las luces reflejadas sobres sus castillos y palacios.

Debo señalar que hice una mala elección al visitar San Marino el primero de septiembre. Si solo hubiese esperado dos días más, hubiese podido disfrutar de las fiestas del "Santo Patrono y el Aniversario de Fundación de la República", que se llevan a cabo cada año, el 3 de septiembre.

En dichas fiestas, después de una misa en la Basílica de la ciudad, se porta la reliquia de San Marino en procesión por las calles del país; todo esto acompañado por eventos populares como el concurso de las "Grandes Ballestas". Éste último está dedicado a los soldados ballesteros, los cuales tenían la responsabilidad de defender el enclave de los posibles agresores durante la edad media. El evento se celebra desde los comienzos de la república con la doble finalidad de rememorar a San Marino el fundador del estado y mantener la destreza de los soldados ballesteros. 

Las festividades culminan con un impresionante  espectáculo de fuegos artificiales. Todo esto lo supe cuando Steffano, el marido de mi prima Cary me lo contase más tarde.

Pero ese día, no había nada de eso y necesitaba volver a Italia. Tenía una cita en un restaurante de Rímini a la que no podía faltar.  No me quedaba más remedio que llamar a mi prima para que me recogiera en su máquina. Para ello compré una tarjeta telefónica para hacer la llamada desde una cabina, pues mi celular sueco no funcionaba en Italia por aquél entonces.

Cuál no sería mi sorpresa al escuchar la voz de la operadora decirme que el número del teléfono llamado no existía. Probé varias veces y nada, siempre el mismo error. Tardé en darme cuenta que, de facto, no estaba en Italia y por consiguiente desde San Marino tenía que marcar el prefijo de salida al extranjero así como el código telefónico de Italia. Fue uno pequeño incidente técnico que ultimaría mi excursión a San Marino.

Al fin llegó mi prima en su máquina y me despedí de este encantador país sobre el monte Titano, La Serenísima República de San Marino, la tierra de la libertad.

Tips:

Los precios en San Marino son claramente bajos comparados con los de Italia, pero si se quiere comparar “tax free”, o sea libre de impuestos, debe efectuar una compra con tarjeta de crédito por un mínimo de 270 euros. Automáticamente se descuenta entonces el 12% del importe de la compra.

En San Marino

Un valioso consejo de mi amiga Virginia: “Una buena costumbre para no perderse esas festividades tan importantes de los pueblos o que no te sorprendan llenísimos de gente y sin alojamiento es consultar los sitios oficiales antes de organizar el viaje, así se tienen en cuenta esas fechas importantes”. Encontré en la red está página con información de dichos eventos: http://www.visitsanmarino.com/default.asp?id=461

En San Marino


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Últimos comentarios

raffaella63 dice:
Me gustó, como siempre! Qué interesante y divertido viajar contigo! un beso, ciao!
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kubasvensken dice:
Gracias Raffaella. También debe ser muy divertido viajar contigo. He leído tus diarios y me parece que tenemos unos gustos muy afines.
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Virtoscano dice:
Buenísimo diario y hermoso visita a ese estado tan pequeño. Una buena costumbre para no perderse esas festividades tan importantes de los pueblos o que no te sorprendan llenísimos de gente y sin alojamiento es consultar los sitios oficiales antes de organizar el viaje, así se tienen en cuenta esas fechas importantes! Un beso desde Buenos Aires. Vir
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kubasvensken dice:
Tienes toda la razón Virginia. Debí consultar alguna guía o un sitio web del lugar. Pero este fue más bien un viaje de impulso.
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franquito135 dice:
pues entonces habra que organizarse un viajecito a san marino verdad?segun cuentas merece la pena
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kubasvensken dice:
Sí que vale la pena. Aunque un día es suficiente para ver lo más importante de este país.
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Elvireta dice:
He leído con atención tu diario y coincido contigo en lo del país pequeño que señalabas en el atlas; mis alumnos y yo lo hacíamos y también me preguntaba cómo serían estos pequeños estados. Yo lo visité el año pasado, pero muy deprisa, sólo una tarde.Leyendo tu diario me ha servido para recordar. Paso ahora a ver las fotos.
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kubasvensken dice:
Elvireta, se nota que eres profesora por la belleza de tus relatos. Mi viaje a San Marino fue solo de 8 de la mañana a 8 de la noche, así que tampoco estuve mucho tiempo allí.
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carmenparis dice:
cuando era joven una amiga se vino a vivir a San Marino y desde alli ese pais se quedo en mi mente . Me imagino cuan hermoso debe ser ...
saludos

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callovelasquez dice:
un gran relato, y las imagenes sobretodo la de los vinos, es muy interesante, se agradece tu disrio, es muy educativo, un abrazo
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kubasvensken dice:
¡Gracias amigos por sus halagadores comentarios! Carmen, deberías ir a visitar a tu amiga. No creo que deba ser difícil encontrarla entre 26 000 habitantes.
A mí también me sorprendió ese estante de vinos. La verdad es que es una buena publicidad pues habían muchos compradores en esa tienda. Yo también compré vino ahí. Un “Brugneto sangiovese”, muy barato.

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soyviajera dice:
Roberto, yo he viajado varias veces a Italia, es un pais que me sigue enamorando.....la próxima vez intentaré entrar en San Marino...y tomarme un vinito tinto de esos que recomiendas.Un saludo
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zenko81 dice:
Que buen viaje mi hermano, veo que esa parte de Italia que no pude conocer es mas que encantadora, en unos dos o tres años cuando regrese a Europa quisiera conocer los paises pequeños y entre elos San Marino seran de los primeros
saludos

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Caribense dice:
Que bonito diario mi hermano.
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kubasvensken dice:
Manuela los vinos sanmarinenses son muy buenos. El que compré era de un sabor intenso que recordaba cerezas, hierbas secas y cacao. ¡Me encanta el vino!
Zenko, siempre hay que dejar algo para la próxima. A mí me falta tanto por recorrer por Europa y otros continentes, que si pienso mucho en ello, salgo ahora mismo de viaje.
Gracias a todos por sus halagos. Caribense, mañana, en cuanto termine el trabajo, leeré tus diarios.

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sebastianseron dice:
que buen relato, veo que tenemos algun en comun, yo desde niño tambien miraba esos pequeños paises en el mapa, y siempre me ha interesado algun dia conocer san marino!!!
me gusto tu diariooo!!
saludos!

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kubasvensken dice:
¡Gracias amigo! Verdaderamente San Marino cumplió todas mis expectativas. Es un país espectacular.
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TonydeCuba dice:
Muy bueno tu cronica de viaje roberto....la disfrute mucho, en verdad logras trasmitirle a quienes leen tu diario las mismas emociones que sentiste en tu visita a San Marino. Quien te escribe es periodista y te digo con certeza que dominas bien las tecnicas de redaccion.
Un saludo desde Cuba
Tony

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kubasvensken dice:
Gracias Tony. Me alegra mucho que te haya gustado mi relato. Tu valoración es más que un buen estímulo para seguir escribiendo.
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