Diarios de viaje > Provincia de Córdoba, América del Sur

El cuarteto cordobés

Escribe: osorojo
Esta vez pintaron unas vacaciones muy tranquilas. Camping, colchón inflable, pareja amiga y un recorrido x distintos lugares de esa provincia interminable (por su cantidad de destinos turísticos que tiene) que es Córdoba. Arranque x Cosquín, festival folclórico, la cautivante Capilla (otra subida al Uritorco), la belleza del Quilpo en San Marcos Sierra y un clima de relax serrano tan necesario en vidas porteñas con poco verde y mucha locura.

 

  Enviar a un amigo   Imprimir

 
< Anterior 1 2 3 4 5 6 Capítulo 7 8 Siguiente >
 

Simplemente Quilpo

San Marcos Sierra, Argentina — viernes, 28 de enero de 2011

La última jornada completa del cuarteto se desarrolló, casi en su totalidad, en la vecina localidad de San Marcos Sierra. Para ser más precisos aún, a la vera del querido (y conocido por todos en otras oportunidades) Río Quilpo. Aunque nos levantamos en el promedio de los últimos días – es decir, en un horario que no se podría denominar “tempranero”, la sensación grupal era de adormecimiento. El desayuno fue cortito y enseguida pusimos manos a la obra en la cocina de cara al almuerzo. El debate se suscitó porque había quienes querían comer allí en Capilla y luego arrancar para SMS y otros que optaban – sin demasiado fanatismo, por cierto – por almorzar directamente en el camping donde nos situásemos.
 
Finalmente el arrocito y el atún por un lado y los fideos junto a la calabaza por el otro (para Paula) se degustarían en San Marcos, con la inestimable compañía del Branca que comenzaba a cerrar su capítulo vacacional. El Tony no tuvo inconvenientes en la ruta, en la Heladería Balcón compramos el hielo (no así los helados que querían los osos debido a una inexplicable desatención del tipo que “atendía” el lugar), unos amigos de Casablanca nos chicanearon porque habían llegado antes que nosotros saliendo después y Vado de López fue el sitio campestre que nos recibió en un espléndido día de sol.
 
Después de tanta pileta, el río fue el protagonista de la tarde. En formato relax durante un buen rato o disfrutando de la profundidad unos metros más allá de donde estábamos ubicados inicialmente. El Quilpo, era sabido, nunca te deja de garpe. Luego vinieron unas fotos que retrataban la alegría compartida, otras que lo exponían a Ari a la figura del sátiro, un par de helados con sabores regionales (ahora sí) en Balcón, la sentada en un bar en una de las esquinas de la Plaza principal, el paseo por la feria de artesanos sin demasiado consumismo, De Hadas y Ángeles y el regreso a Capilla, cuando la noche ya era una realidad y la creciente fresca otro dato de relevancia.   
 
Con la incorporación de los abrigos, dimos varios rodeos por la feria capillense, donde las chicas pudieron comprarle un par de regalos a Nati por su cumpleaños, aunque no consiguieron los sahumerios que buscaban. Tras haber pasado por un almacén y llevarnos de allí una Coca, una Villa del Sur y queso rallado, llegamos al camping con la necesidad imperiosa de ducharse, considerando la imposibilidad del día venidero ya que nuestra salida a Baires sería pasado el mediodía, en discordancia con el horario de habilitación del baño para ese trámite. Estábamos bastante cansados, sin embargo no bastó para irse a dormir sin cenar. Ya entrando en la medianoche, salieron unos fideos con salsa, un Colón que sólo saboreamos (a medias) Maru y quien escribe y una de las anécdotas salientes que otorgó el viaje: el paseo de un batallón de hormigas por uno de los laterales de la carpa de Ari y Pau. Ante la dificultad por eliminar esa multitud (encima fueron a comprar Raid pero no consiguieron en ningún lado) que nunca supimos cómo habían llegado hasta ahí y desbordado el espacio, sumado a un cierto cagazo expresado en un “ni en pedo duermo en la carpa”, los chicos consideraron la opción del auto como la más potable para esa última noche. Pese a la amplia probabilidad y cierta resignación., no terminaron allí. En los dormis había lugar, Maru se puso las pilas en búsqueda de solución (su practicidad me sigue sorprendiendo) y sin cargo alguno, Pau y Ari descansarían en camas. No sería un lujo (al día siguiente, en su evaluación, el colchón inflable salió ganando), pero a Palombi - único conductor para el regreso - le haría mejor el horizontal total que un horizontal parcial, como el que le hubiera brindado el Tony.  
 
A las 2 de la mañana, mientras la pendejada (Sub-23 y quizás estiramos hasta un 25 en algún caso) recién arrancaba la noche, los más veteranos – en comparación – se tapaban con el polarcito, se abrazaban fuerte y le empezaban a decir adiós a Capilla.

Opiniones:

Mi calificación promedio:
  •  
Servicio    
Comida    
Ambiente    
Precio/calidad    

El Balcón

Comida: Helados en San Marcos Sierra, Argentina

Heladería clásica de San Marcos. Tiene la particularidad de poseer algunos sabores regionales, como el crocante de algarroba, tuna y cedrón, que se sugiere probar sin falta.

Ideal para: Parejas, Familia con hijos, Con amigos, Solos y solas, Grupos | Aconsejable para: Entretenimiento, Ocasiones especiales
Plato sugerido: Crocante de algarroba


Publicado
Modificado el
Leído 291 veces

  Enviar a un amigo   Imprimir

< Anterior 1 2 3 4 5 6 Capítulo 7 8 Siguiente >
 
 


Últimos comentarios

Meskal dice:
Que lindo viaje, no es nacesario quedarse en un resort ni visitar una ciudad para poder disfrutar de la manera en que ustedes lo hicieron, rodeados de naturaleza. Me gusta mucho el rio que se ve en tus fotos. Saludos.
Publicado

JULIAN1971 dice:
Muy bien muchachos, los felicito por sus vacaciones en esta provincia que te sorprende dia a dia. Saludos y adelante!!!!
Publicado

elisabethcarreraspaz dice:
Gracias por compartir tu diario....la pròxima que vaya para Cordoba tratarè de conocer màs lugares.
Publicado

Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o

 

Cuarteto completo

   

Capítulos de este diario