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De Sarria a Santiago de Compostela a pie

Escribe: Carmen_G_A
Desde hacía mucho tiempo deseaba hacer el Camino de Santiago y finalmente hice un pequeño tramo, hubiese querido hacer más días, pero menos es nada.CARMEN G.A.

 

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Viernes 6 de octubre del 2006 de Ribadiso de Baixo a Monte do Gozo 37,03 km

San Marcos, España — viernes, 6 de octubre de 2006

 Dormimos mecidos y bien arropados, como ya era habitual, por la gran sinfonía de ronquidos colectiva, y a las ocho de la mañana salimos de allí con lluvia. Nos detuvimos en el pueblo de Ribadiso a desayunar un café, zumo de naranja recién hecho y tostadas. 

 Ya con las pilas puestas pasamos por Arzúa, la parada oficial de fín de etapa. Luego, poco antes de llegar A Calle, nos encontramos con un señor que parecía del pueblo, que nos indicó sin preguntarle que al girar la curva encontraríamos un bar/tienda donde hacían la mejor empanada gallega; como no podía ser de otra manera, paramos.

 Al entrar, la señora del bar nos dijo que ya no le quedaba empanada, así que tomamos un caldo gallego recién hecho, tarta de Santiago de postre, y un café, lo que nos arregló el cuerpo que teníamos algo destemplado. ¡Es el mejor caldo gallego casero que he probado hasta ahora! También compramos pan, queso y chorizo al peso. La señora tuvo la amabilidad de prepararnos un par de bocadillos con el queso y chorizo que después nos envolvió con papel aluminio.

  Estuvo lloviendo sin parar con rachas fuertes de viento y agua desde buena mañana. Después de tanta agua, empezaba a sentir algo húmedos mis pobres pies.  

 Continuamos hasta el restaurante O Ceadoiro, en San Miguel de Cerceda (O Empalme), donde nos tomamos un café. Aproveché para ir al baño a secarme los pies y cambiarme los calcetines, ya que mis botas estaban completamente empapadas, y yo destemplada. Sequé mis botas todo lo que pude con la máquina seca-manos. A Jose no le entró agua en sus botas. Antes de irnos le quisimos comprar un par de periódicos para poder secar las botas, la dueña nos regaló un par de viejos periódicos y me pidió que cuando abrazarse al Santo pidiese por ella para que tuviese una hora bien cortita de parto, y lo cumplí, espero que le sirviera.  Me sugirieron que la mejor manera de secar las botas era introduciendo dentro bolas de papel de periódico aprisionadas, y que durante la noche absorberían la humedad.

  Sentados en una parada de bus nos comimos los deliciosos bocadillos de pan con queso y chorizo que tan bondadosamente nos preparó la señora de Calle. Y continuamos en dirección hasta el Albergue de Santa Irene. No lo encontramos, y no había a quién preguntar, así que continuamos hasta Predrouzo donde coincidimos con dos peregrinos que nos dijeron que el Albergue estaba lleno; así que no tuvimos más remedio que continuar hasta Monte do Gozo, ¡15,12 km más! 

 
Empezaba a atardecer y nos quedaba un largo trecho todavía, sabíamos que después de Labacolla el Camino estaba asfaltado, esto nos tranquilizaba porque no es lo mismo ir en la oscuridad por un camino forestal de tierra y piedras, que por un camino plano de asfalto, y lo más probable es que el último tramo lo hiciéramos de noche, como así fue. 

 
 Llegamos pasadas las once de la noche, muy maltrechos y algo enfadados, porque desaparecieron las indicaciones poco antes de llegar, y estuvimos dando vueltas y vueltas hasta encontrar una entrada que estuviese abierta.

   Después de registrarnos no cruzamos con un peregrino que estaba llegando, ¡aún más tarde que nosotros! Alquilamos una habitación donde teníamos el baño dentro de la habitación y dormimos solos.

Publicado el 12/feb/2010, 15.23
Modificado el 12/feb/2010, 21.29
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