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Ecuador

Escribe: dgdb
Mi esperado viaje, comienza en Ecuador y espero se extienda por todo el continente sudamericano o incluso... En apariencias otro día mas pero no era así, llego el día de partir.La mañana amaneció gris y salí de la cama con pereza (ya que era la última mañana en MI CAMA) me disponía a rematar los asuntos pendientes, preparar la furgo para su nuevo dueño y algún papel que tenia pendiente...

 

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Ibarra - San Lorenzo

San Lorenzo de Esmeraldas, Ecuador — sábado, 6 de marzo de 2010

A las 08.00 sonó el despertador y salte de la cama con ganas de salir de la civilización y conocer al fin el Pacifico. Preparamos lo poco que nos quedaba y nos fuimos a La Choza a desayunar y a despedirnos de la gente.
Un día que tenemos prisa y allí no esta ni el tato, que suerte la nuestra. Esperamos unos 20 minutos y empezó a llegar gente, la cocinera, Rolando y el resto. Hoy por ser sábado, montan una pequeña feria de productos de alimentación en el interior. Es un apoyo al pequeño agricultor para vender sus productos, ellos traen lo que tienen y estos les prestan el local para su venta. Lo veo una buena iniciativa de apoyo, además de las otras muchas en las que colabora.
Tomamos el desayuno con prisa y salimos de allí a buscar el equipaje al hotel. Agarramos un taxi y nos dejó en la puerta de la terminal. Compré los boletos, 4$ por cabeza y unas 4 horas de viaje hasta San Lorenzo. El bus salía en 15 minutos, así que nos fumamos el último cigarrito y para el nuevo destino.
El bus fue lleno hasta Lita y allí nos quedamos solo 5 pasajeros. Luego, poco a poco se fue llenando hasta completarse de nuevo, Esta vez éramos los únicos blancos en el bus, ya me habían dicho que en San Lorenzo, la mayoría de la población era negra, pero era la primera vez que yo era el único diferente y me llamaba la atención. (Bueno sin contar al gallo claro)
Tardamos unas 4 horas y pico para hacer poco más de 160 km, ya me voy acostumbrando a la relación distancia-tiempo y eso que todo el viaje es carretera asfaltada, será que aquí el tiempo va más deprisa???
Llegamos a la última parada en mitad del pueblo, ni terminal, ni terminol. Allí hacia un calor del carajo y la humedad se notaba, me sudaban hasta los huesos. La humildad en el pueblo se olía, parecía estar en África, toda la gente de color, y los taxis eran motos con un carro detrás. Busque sombra detrás de un camión y Javier se fue en busca de alojamiento. A lo largo de la calle se podían leer 4 carteles de Hotel, así que supongo que en la calle no dormiríamos. La verdad es que aquello no prometía, y ya al bajar del bus el gallo me dijo que si cogíamos otro y seguíamos el viaje, pero ya que estábamos aquí, yo creo que lo lógico era hacer una noche. (Una y no más)
Nos han dicho en varias ocasiones que esta es una zona conflictiva y que aquí no llegan turistas, pero no se si por cabezonería o por curiosidad decidimos ir donde nos dicen que no vayamos. La verdad, es que me esperaba encontrar otra cosa y para mas narices el pacifico le conocería otro día, porque esto es bahía no costa.
El gallo no llegaba y el sol me estaba cociendo. Me sentí un escaparate, porque todos los que pasaban a mi vera, me miraban extrañados. No se si tendré mala pinta, jejeje era demasiado pálido para la zona. La sensación que me recorría era extraña, nunca había estado en un lugar así, no me considero racista, ni mucho menos, pero ser el único blanco en todo lo que mis ojos alcanzaban a mirar, es algo raro.
Cuando el gallo regresó, sudaba hasta por los codos. Decía que después de negociar mucho había conseguido uno por 8$ cada uno, el resto no bajaban de 10$ (joder, ni en Quito) supongo que haya mas, pero que nos despertemos sin picaduras de .... Es otro tema.
Como este no quería cargar con las mochilas, llamó a una moto con carro y nos acercó hasta el hotel que estaba a 300 metros. Nos pidió 1$, aunque luego nos enteramos que eran 0.5$. El gallo, convenció al moreno pa que nos subiera la mochila al hotel, bueno a él, yo sigo de burra llevando el equipaje de mi tío. (La que mas pesa, y hasta el tercero otra vez) que pasa que empiezan a llenar los hoteles por el tejado??? Siempre nos toca subir escaleras.
Encendimos el ventilador y nos tiramos en la cama, bueno, parecía un banco de la calle, porque cuando puse el culo encima, aquello ni se movió. (Deben de hacer los colchones de ladrillo) Me quedé frito hasta las 17.30 que me llamo el colega. El sol ya había bajado y era momento de salir a conocer los alrededores.
Paseamos hasta el embarcadero por la calle principal, no creo que haya muchas más, visto lo visto. El pueblo estaba bastante sucio y seguíamos sin ver a alguien que no fuera negro. Después de pasear un rato ya vimos un poco más de diversidad, pero eran indígenas o mestizos, seguíamos dando la nota.
Cerca del puerto vimos un cartel de ecoturismo y entramos a ver que ofrecían. Eran unas supuestas rutas por los manglares de las islas cercanas que limitan con Colombia. A parte de unas rutas en barco-bus de 3$ por ida y 3$ por vuelta, nos ofrecieron la posibilidad de alquilar un bote por 20$ la hora y como nos harían falta unas 4 para ver lo que queríamos, no nos molestamos en intentar rebajar la tarifa, lo descartamos.
Como se estaba poniendo el sol y no convenía andar por allí, siguiendo las recomendaciones del hombre de ecoturismo, decidimos cenar algo y regresar al hotel.
El comedor fue el primero que nos topamos, y malo. Nos cobró 2.5$ por merienda, el sitio mas caro hasta ahora, por un caldo y pollo con arroz y menestra. (Una y no más) Además hacia mucho calor y el gallo sudaba por todos sus poros, yo aguante un poco el tipo, ya que estábamos llegando a la costa que era lo que yo quería, no me valía quejarme.
Terminamos la merienda y camino al hotel. La noche amenazaba lluvia y eso era algo que ansiaba, espero que de esa manera, la noche sea mas fresca y los zancudos nos den tregua.
Estuve poniéndome al día con los diarios mientras el pollo sudaba a mi vera aun con el ventilador a máximas revoluciones. Empezó a caer una tormenta sobre las 20.00 y fue una alegría notar como la temperatura descendió unos grados, pero en la calle, porque la habitación sigue pareciendo un horno. Sobre la 22.00 solté el ordenador y me puse a ver un rato la tele hasta que el sueño me venció.

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