Diarios de viaje > Argentina, América del Sur
Aprendiendo a viajar: el Noroeste Argentino
Escribe: noritacecilia
Un recorrido por la Quebrada de Humahuaca y los puntos más relevantes de Salta. Siempre viajé sola, aunque hacia algún destino donde tuviera un amigo que me recibiera. Este fue mi primer viaje parando en hosteles y sin tener conocidos en destino. Es la historia de un viaje a sitios sorprendentes a los que espero regresar; y una confirmación de aquel dicho de que "mejor solo que mal acompañado"
Lluvia y yunga en San Lorenzo
San Lorenzo, Argentina — lunes, 23 de enero de 2006
Ese día fuimos a la agencia de turismo, donde nos hicieron ofertas de todo tipo, el problema eran los precios. Seguía lloviendo, lo cual era un problema extra porque las excursiones por camino no pavimentado se suspendían con facilidad, pero aún así nos contratamos la del tren a las nubes y decidimos sacar pasaje para ir a Cachi en transporte público.
Los museos estaban todos cerrados, es decir, se nos escapaba así la única actividad que no habíamos hecho en el casco histórico de la ciudad. Era más del mediodía, y recorrimos una de las peatonales. Yo necesitaba zapatos pero todo ya estaba cerrado, en esos detalles no me acostubraba a que las cosas no son como en Buenos Aires. Despaché con ilusión una postal a Buenos Aires; Carmela, que la mayor parte del tiempo estaba callada y seria, dijo entre dientes que a lo mejor llegaba yo primero, pero no me importó. Se que el correo tarda, pero confié que la tarjeta llegaría dentro de la semana como me habían dicho, que era lo que esperaba permanecer de viaje todavía.
La hora no corría, y recién a las 4 tendríamos expectativa de que abriera la zapatería, único hecho interesante en el panorama. Entonces ocurrió el milagro: en la recova de la plaza me topé con una vieja compañera del profesorado, Cristina, que estaba en el mismo aburrimiento que nosotras. Entonces me recomendó los museos (cuando abrieran), sobre todo el de Alta montaña, y nos dijo que con el colectivo 7C podríamos ir a San Lorenzo, según ella, una localidad de sueños. Rápidas como un rayo buscamos el colectivo.
San Lorenzo es una villa de verano, la zona de residencia de las familias más renombradas de la provincia. Por un camino arbolado y bordeado por estas mansiones iba el colectivo subiendo al cerro. Pero las casas no eran fastuosas o tremendamente lujosas, se veían de estilo simple... Y al llegar a la parte más alta, el colectivero anunció la terminal y bajamos. Había una reserva, así que conseguimos agua para el mate y entramos.
Una yunga es una selva de montaña, según los libros; pero en función de lo que vi en San Lorenzo, puedo dar mi propia definición de la yunga, desde el corazón, desde lo que me provocó. Lo primero que sentí fue el aroma de la tierra mojada, luego el susurro del agua del arroyo entre las piedras y la variedad de cantos de pájaros, y vi un salpicré de verdes todo alrededor. Nos acercamos al arroyo, saltamos un poco entre las piedras... y como la humedad calaba los huesos, y de tanto en tanto lloviznaba, otra vez el sabor criollo del mate me reconfortó al caminar.
Carmela se sumió en una vida contemplativa de la que me excluía con violencia, hasta cuando le acercaba un mate. Se apartaba sola, entonces comencé a buscar mi camino, apartarme yo, buscar aquellos sitios en los que mis sentidos estuvieran a gusto. Después de todo eran mis vacaciones y estaba allí para pasarla bien.
Cuando llegamos de vuelta a la ciudad seguía lloviendo torrencialmente... y el 5A que nos llevaba al hostal estaba a 10 cuadras. Como de pasada estaba la zapatería, me detuve a comprarme los zapatos y pregunté por la parada del colectivo. Tuvimos que caminar varias cuadras aún bajo la lluvia, de modo que llegamos chorreando agua al hostal.
La señora María Eugenia nos recibió con su alegría habitual, y Andrea huyó a refugiarse en la habitación. En cambio yo me quedé un rato más en la cocina para dejar cargado el termo para la mañana. Creo que inventé esa excusa para poder conversar con la señora, que me preguntó por nuestro día, y se alegró de que hubieramos conocido San Lorenzo y de los planes que teníamos para los días siguientes. Ella, en definitiva, fue la descarga de mi sociabilidad reprimida durante todo el día. Contrariamente a Carmela, me sentía cómoda con esa conversación, de modo que no solo cargué el termo, sino que me quedé hablando y riendo un rato más.
Claro que luego, para evitar conflictos, entré a la habitación 7 diciendo, de buen humor, que la señora es tan amable que cuando me da charla me da no se qué cortarla... Pero bastó pensar que al día siguiente tendríamos excursión para sentir que tal vez las tensiones fueran fruto del aburrimiento y abrigar la esperanza de que con una salida más dinámica todo cambiaría.
|
Publicado |
|
Últimos comentarios
Guardaparque1946 dice:
Muy buena tu percepción sobre el significado de las Yungas. Es un ambiente frágil, que como la niebla se desvanece.
Publicado
noritacecilia dice:
La yunga fue un lugar que me impactó, sobre todo el contraste que marca con sitios tan próximos como la Quebrada de Humahuaca que son tan áridos.
Como siempre, traía en mi mochila espiritual las definiciones y características de la yunga que dan los libros, pero nada se comprende bien hasta que no se conoce, hasta que no se visita. Y la sensación de aquella selva montana quedó arraigada fuerte en mí.
Me quedé con las ganas de seguir adelante, de ir a Calilegua... con el tiempo estuve en las yungas bolivianas, pero me debo todavía un paseo más importante por las de nuestro país. Como vos decís, tuve la percepción de su fragilidad, y cuando tiempo después hablábamos en el profesorado de los desmontes, pensaba en toda esa riqueza perdida, en toda esa belleza que se desvanecía y en los problemas que se provocaban luego del cambio y se me anudaba el pecho.
Muchas gracias por el comentario!! Saludos!!
Publicado
Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o inicia sesión aquí
Capítulos de este diario
-
1
La aventura inicia en un lechero
Buenos Aires, Argentina | 15 de enero de 2006
-
2
Planes pasados por agua
San Salvador de Jujuy, Argentina | 16 de enero de 2006
-
3
Color Purmamarca
Purmamarca, Argentina | 17 de enero de 2006
-
4
Ascenso por Tilcara
-
5
Humahuaca hasta las lágrimas
-
6
Corriendo por la Puna
Abra Pampa, Argentina | 20 de enero de 2006
-
7
Salta la linda
Ciudad de Salta, Argentina | 21 de enero de 2006
-
8
Desde el cerro San Bernardo
Ciudad de Salta, Argentina | 22 de enero de 2006
-
9
Lluvia y yunga en San Lorenzo
San Lorenzo, Argentina | 23 de enero de 2006
-
10
Aprendizajes
Ciudad de Salta, Argentina | 24 de enero de 2006
-
11
Junto al Tren de las Nubes
San Antonio de los Cobres, Argentina | 25 de enero de 2006
-
12
El embrujo de Cachi
-
13
Cafayate en bicicleta de tres
-
14
Epílogo: lo que yo no me perdí
Ciudad de Salta, Argentina | 28 de enero de 2006
En San Lorenzo...
¡Compártelo con tus amigos!
¿Quieres compartir tu capítulo “Lluvia y yunga en San Lorenzo” con tus amigos en Facebook?