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Centro América en 42 días

Escribe: mtorena
El comienzo de mi viaje a Centro América, lanzo mi mente hacia estos dos lugares Venezolanos que no tenia pensado llegar, en solo dos días, acontecimientos inesperados cambiaron mi visión de lo que podría suceder en este largo viaje de 42 días...

 

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Trayecto: San Jose hasta Ciudad de Guatemala

San José, Costa Rica — jueves, 4 de agosto de 2011

4/8 día 25

6 AM

Me levante bien temprano, Pablo me dijo que existía un bondi a las 7 AM, así que tenía un rato para probar el desayuno del hotel y arrancar con una fuerza bárbara. El desayuno muy bueno, me lleve una manzanita y un trozo de torta para el viaje… jeje. El viajero debe administrar sus recursos todo el tiempo. Llegue a la parada de buses casi a la hora señalada. El bus puntual, estimaba que no. Listo, partía para la frontera, un viaje de seis horas. Otro más incómodo, no podías reclinar el asiento, yo no sé qué le pasa a estos monos, no saben nada de las personas, LES GUSTA DORMIR EN LOS VIAJES LARGOS HEE??, NO ES TAN DIFICIL, VAMO A CAMBIAR ESOS ASIENTITOS.

Llegamos al mediodía a este lugar, denominado “Peñas Blancas”, ahí sellaría el pasaporte de salida de Costa Rica, para ingresar a Nicaragua. Fue rápida la cosa por suerte, aunque me cobraron doce dólares por entrar, vamo a ver si nos hacemos más amigos de estos pa la próxima Almagro. Salí rápido para la estación de buses, ahí tomaría otro para la capital, Managua. Entrando, me topo con una mujer que me dice que tengo que pagar un dólar para salir del estado. He?, como que un dólar si acabo de pagar doce para entrar, déjate de joder a los extranjeros, le dije. Me respondió que no podría subir al autobús. La p. que te pario, pensaba. Entre putiando al autobús de escolares ese. Mientras subía me pregunta otra mujer a donde iba, a lo que le respondí Managua, ella me dice:

-          Huembes
-          No, voy a Managua, la capital
-          Huembes
-          Managua, insistia.
-          Huembes
-          Managua, mija no entendes, que te pasa?
-          Huembes es la terminal de Managua.

Anda a cagar, todavía me toman el pelo acá. Ahí una chica que estaba arriba mío larga la carcajada, jajajajaja, muy gracioso me dice, parecían dos locos. A lo que le respondo, gracioso, me cobraron doce dólares para entrar, un dólar para salir del estado y todavía esta me toma el pelo?

Era una hermosa chilena, llamada Violeta. Me senté al lado de ella, ya nos habíamos hecho terribles compinches. Como decía la gallega, “los inmortales se reconocen”. Largaba 60 frases por segundo esa Gallega. Algunos típicos pero la gran mayoría los inventaba. Re loca. Siempre alguno de estos tenía en mi equipo?? Que viaje corto se me hizo. Conversamos y reímos todo el trayecto con esta chilena. Era egresada en Socio – Economía, me conto que en su país los estudios eran pagos, admiraba al nuestro ya que teníamos los beneficios de la enseñanza pública. Le gustaba mucho eso y muchas otras cosas. Me hizo un completo análisis de su visión del mundo, pensaba que la economía estaba relacionada con el ecosistema, que en la actualidad esta visión no es tomada en cuenta, por ello su actual destrucción. Ella decía que toda la economía debía respetar al medio ambiente y no transformarlo para crear sus productos. Todo tiene un ciclo, debemos evolucionar o adaptar la economía en función de ello. Otra loca de mierda que se aparecía en mi viaje. Porque a mí? Aunque me gustaba ese razonamiento, tenía una nueva visión de las cosas.

Vino a visitar a unos tíos en Managua. Vivió por más de diez años cuando era pequeña. Andaba de paso, había ganado un concurso para asistir a una conferencia en San José, le quedaron unos días para disfrutar. Le regale la manzana que me había traído del desayuno, le encanto. Yo me comí el trozo de torta, sabía que me iban a servir.

Luego de tres horas de largas y profundas conversaciones llegamos a Managua. Nos despedimos, ella bajo en la terminal. Recordamos todo el viaje riéndonos de cómo nos conocimos. Una lástima no poder quedarme en Managua un día, sino le caíamos con el mostro que ya me sacudía la cabeza diciéndome cosas. Seguí hasta otro lugar donde tomaría el transporte hacia León, mi próximo destino.

Llegamos pasados quince minutos más y rápidamente tome una Van, era el último en llegar saldríamos enseguida. Comí unas porquerías de queso, que me dieron un asco bárbaro, pero tenía un hambre que no me dejaba sentir el sabor de esa cosa amarilla que introducía en mi estómago. En el bus hacia Managua me había hecho amigo de otro ficha de gorra militar que iba hacia el mismo lugar, nos subiríamos juntos a esa y a la próxima Van que nos encaminaría a Chinandega. En la segunda Van también llegamos y partimos rápidamente. Andábamos volando. En mi trayecto hacia la frontera con Honduras todavía me quedaba una camioneta más, llegue cerca de las nueve de la noche, ya estaba oscuro y solo quedaba un puente que dividía los dos países. Me había hecho amigo de una señora que viajaba en la misma dirección que yo, la idea era seguir los trayectos juntos. Ella me contaba que una amiga quedó en enviarle el dinero por Western, pero nunca sucedió. El viaje lo financio con un reloj pulsera que traía consigo. Pensaba seguir hasta Guatemala de la misma forma. Esta estaba ubicada en el puesto Nº1. “La loca rifada”. A mí me dio un poco de pena, la invite con la cena y le pague el hotel para que durmiera, ya que me decía que iba a quedarse toda la noche en la aduana.

Sellamos el pasaporte y partimos hacia el nuevo país que adhería al tour, Honduras. Conseguimos unos monos que nos acompañaron a cruzar ese puente, uno llevaba un machete consigo, decían que era muy peligroso cruzar solo, mientras movía el machete de lado a lado en su carro para transportar personas. Un demente el enano. Va de titular en mi equipo. “El enano del machete”. Nos dejaron en el hotel del pueblo, era la peor porquería que había estado en todo el viaje. Estaba primero en el top ten de “peores hoteles”. El baño era al estilo del hotel de turbo, estaba adentro de la habitación, pero estaba más destruido y la ducha una reverenda mierda, estaba con los caños colgando. Yo solo quería darme una duchita y tirarme un rato a descansar, ya que había tenido un día bastante largo. Abrí la ducha. Bárbaro salía la agüita por ese caño que debería estar en la pared amurado, pero no. Me enjabone con satisfacción y como era de esperarse, el agua se cortó, el barbudo me había dejado todo enjabonado en el medio de la ducha. Esta sí que me la hiciste bien hijo de p. Me acosté riéndome por la excelente gastada y a dormir, debía levantarme temprano para pelarme rápido hacia la frontera con El Salvador.
 
5/8 El día que debía estar arribando a México 26
 
Le había dicho a Felipe (el maestro) que no llegaría a tiempo a Playa del Carmen, era una pena, es el último fin de semana de la temporada alta. Además ya teníamos el autito reservado y los hoteles. Un Chevrolet Chevy con caja automática y radio. Me imagino andaría en vueltas arreglando todo el papeleo en el aeropuerto.

6 AM

Me levante temprano como siempre, dormí excelente, el único provecho que le saque a esa porquería, debía partir por la mañana y agilizar las cosas, era la estrategia. El Amatillo, era el lugar donde se limitaban los dos países. Al conductor de la Van lo pararon tres veces en el camino, con esperas de 30 min cada una. Él me decía que los papeles estaban en trámite, por eso se le complicaba con los policías. Que rompepelotas. Fueron dos horas y media de transcurso por esas rutas. Me avive, ya tenía experiencia con estas camionetas, debía llegar primero para sentarme en el mejor asiento. Adelante, justo atrás del conductor, estiraba bien las piernas. Dormí un buen rato.

Llegamos a la frontera. El Amatillo, Un lugar muy parecido a todos estos países centro americanos, la gente como loca tratando de vender sus cosas, comidas, vestimenta, vulnerables al regateo. Mucho calor y mucha agua en botella. Compramos unas arepas, ya me había armado un nuevo grupo de personas. Ellos iban a la capital, San Salvador. Una familia. Me ayudaron en esa parte del trayecto. Es bueno siempre aliarse a un grupo local, además preguntar constantemente las mismas cosas a diferentes personas, era la estrategia que venía usando en todo el viaje. Se genera un vínculo de pertenencia, nunca te dejan solo. Empatía. Psicología básica. Te fortaleces.

Un viajecito de tres horas más. Dormí otro poco en esos asientos duros. Llegando a la capital, mi grupo se percató que estaba totalmente dormido, y no me dejaron tirado, me despertaron y me señalaron donde tenía que ir a tomar un taxi. Un taxista apareció, me quería cobrar cerca de cinco dólares, le dije que era caro, siempre el primer precio lo era. Ya lo tenía adquirido:

-          El precio, cualquiera sea (pregunta)
-          Es muy caro amigo, pues bajaleee (Respuesta)

Apareció otro diciendo el mismo precio, a quien le conteste que tenía a mi amigo (el primer taxista) al lado, que me cobraba cuatro, si bajaba el costo accedía al servicio, sino tomaría la oferta del primero. Este último me contesto que no, mientras el primero miraba con asombro toda esa mentira que había inventado en esos segundos. Se reía, diciéndome: -Así se negocia acá, suba que le llevo por cuatro… jaja. El otro había quedado sorprendido también, cuando entendió la situación. Otra cambio de estrategia sobre la marcha.
Llegue a la terminal de buses, otra vez como si supiera los horarios. A una hora de partir, llegaría a Guatemala City a las 22hs, cinco horas de viaje. 

PERFECTOS LOS HORARIOS. Ya estaba confirmada mi entrada a Guatemala. Me quedaba solo cruzar y tratar de llegar lo antes posible a la casa de Fabián. Venía perfecto el plan. Partimos a la hora señalada. Éramos solo cinco personas en el enorme bus, tuvimos suerte de que no se cancelara. Perdí el boleto antes de subir, pero pude arreglar con el conductor para viajar.

Todo un día viajando por estos tres países. Cansado, pero siempre con las ganas de conocer, solo lo sentía por momentos, aunque estaba durmiendo poco, no importaba, siempre esa actitud. Aparecía cada vez que cruzaba una frontera, ¿Cómo será este nuevo lugar?, ¿la gente es igual al anterior?, ¿Y la cultura?, algunas de las preguntas que siempre aparecían, se abrían más los ojos, esa era la gasolina que hacia funcionar al motor…

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