Diarios de viaje > Colombia, América del Sur

Santander extremo y mojado

Escribe: pedroapoveda
Yo nací en Boyacá en límites con Santader en una población llamada Garavito distante tres horas de la región de San Gil, Barichara y el Chicamocha, pero siendo prácticamente santandereano de corazón no conocía esta hermosa región ya que desde niño siempre cogíamos hacia Chiquinquirá ó Bogotá pero jamás por la ruta de Santander. Con mi familia hace tiempo deseábamos hacer el viaje al Chicamocha y finalmente estas son mis impresiones del viaje.

 

  Enviar a un amigo   Imprimir

 
< Anterior 1 2 3 Capítulo 4
 

Torrentismo en la Cascada de Juan Curí

San Gil, Colombia — domingo, 4 de julio de 2010

Hoy amaneció haciendo un día apropiado para escoger aventura y decidimos después de desayuno intentar hacer "Torrentismo" en una cascada que se forma en la región de Juan Curí, municipio del Páramo (único Páramo caliente que conozco con 23 grados de temperatura ambiente) ubicado a 20 minutos de nuestro cuartel de aventuras tomando la vía a Charalá. La noche anterior llovió fuerte y anunciaron en la recepción del hotel que el sitio estaba abierto a partir de las 9 a.m. esperando que el caudal del sitio bajara un poco. Bordeamos  el río Fonce a nuestra derecha  todo el trayecto por un carreteable angosto pero pavimentado y finalmente llegamos al sitio deseado: Una hermosa caída de agua por un precipicio de varias estaciones en una de las cuales se practica el descenso por cuerda en medio de la caída de agua.

De los seis nos animamos a descender solamente cuatro, mis dos hijos Juliana y Nicolás, el primo Diego y yo. Por cada "torrentista" cobran $35,000 (US$17) y los que no desean hacer la actividad pueden acompañar al grupo pero se quedan en la parte de abajo, pagando un derecho de $4,000 (US$2) por persona. Desde el sitio donde dejamos el carro se ve imponente y majestuosa la caída de agua, se escucha perfectamente el ruido estrepitoso de las diferentes caídas al golpear el acantilado,  pero estar al borde de la caída es fenomenal, la brisa que forma el golpe de agua empaña las cámaras de video y fotografía por lo que se recomienda tener precaución con ellas. Por mi parte, dejé encargada a mi esposa de la video cámara, para que nos hiciera tomas de nuestro descenso desde la parte de abajo.  Le di un curso básico de cómo hacer las tomas y crucé los dedos para que aunque fuera una pequeña toma me hiciera y quedara para el archivo de mis recuerdos. Después comprobé que efectivamente y a Dios gracias, hizo una toma de escasos 10 segundos cuando ya estaba a mitad del descenso.

EL caudal de agua se precipita por cuatro desfiladeros. Para descender han escogido  la tercera  caída de agua de 80 metros, pero estando en la parte alta de esta estación y a nuestras espaldas, al voltear a mirar están las dos caídas de agua más grandes, lugar que solamente se atreven a descender profesionales de este deporte. Aquí me arrepentí de no haber subido la video cámara para hacer tomas de esta vista inigualable. De hecho, después del descenso, me devolví a realizar las tomas pues no me iba a perdonar el no tener recuerdos de esta vista. Estando al borde del precipicio nos dan las instrucciones de rigor y yo me tranquilizo al escuchar que desde allí han descendido hasta niños de 6 años, pero me vuelvo a intranquilizar cuando una niña de aproximadamente 12 años está paralizada llorando ya colgada del arnés sujeta con sus pequeñas manos y tratando de recordar las instrucciones que dos minutos antes le habían suministrado.  Yo me acerco al precipicio y uno de los instructores se apresura a devolverme a mi sitio anunciando que es  peligroso mirar ya que el vértigo me  puede mandar de cabeza al fondo. Cada vez que me enfrento a esta clase de experiencia, recuerdo otras donde por momentos me dan ganas de abandonar pero manda más mi orgullo de papá y finalmente accedo sobre todo cuando mi hijo menor me lapida con la frase: "Papá, aproveche y mándese antes que se muera..." Igual  que en la actividad de rafting, aquí también antes de mandarnos al vació se acerca un fotógrafo y nos vende los derechos de dejar plasmada nuestra osadía por $30,000 (US$15). Yo soy el primero de los cuatro en empezar el descenso.

La niña paralizada ya hace rato que ha descendido y ahora el paralizado soy yo. Pongo mi mejor cara para las primeras fotos y mentalmente me hago la idea de no voltear a mirar el precipicio, hacer de cuenta que estoy descendiendo por la pared de la ducha de mi casa. Desciendo los primeros metros y al paso me voy tomando confianza y empiezo a disfrutar la caída. El descenso dura aproximadamente 10 minutos pero la sensación es inimaginable, descender colgado de una cuerda, ir soltando suavemente y sentir el chorro del agua en todo el cuerpo.  Vale la pena esta experiencia. Al bajar tomo la video cámara y empiezo a filmar el descenso de mis hijos y el primo. Se ven pequeños a la distancia y me invade una sensación extraña al confirmar  que por allí yo descendí. Terminamos satisfechos a las 12:000 y regresamos a buscar almuerzo. Viendo que el clima estaba apropiado para hacer el vuelo de parapente, escogimos ir a la población de Pinchote, distante 30 minutos del hotel, (parece que aquí todo está a 30 minutos en carro) donde unos vecinos de habitación el día anterior habían realizado esta actividad y nos la recomendaron.  Camino a Pinchote vimos el restaurante campestre "El Rodeo" y entramos a almorzar todos mojados. Al principio nos dio pena pues no estábamos vestidos adecuadamente, pero pusimos cara de turistas y nos acomodamos.

El lugar lo recomiendo, venden platos típicos y la carta es variada y barata, en promedio cada plato cuesta $12,000 (US$6,000) sin bebidas. Al finalizar el almuerzo el cielo nuevamente empezó a ponerse gris y a lloviznar. Así que aunque fuimos al sitio, no pudimos realizar la actividad y nos regresamos al hotel donde toda la tarde llovió y nos dedicamos a mirar las fotos y videos del paseo y a escribir estas notas de este día de viaje.  A las 6 p.m. dejo de escribir. Afuera llueve torrencialmente. Mañana visita al Parque del Chicamocha distante una hora desde el hotel.

Publicado
Modificado el
Leído 2079 veces

  Enviar a un amigo   Imprimir

< Anterior 1 2 3 Capítulo 4
 
 


Últimos comentarios

fuser_col dice:
Muy buen diario y buen relato.
Boyacá y Santander estan entre mis próximos destinos. Me puedes decir cuánto cuesta el parapente.
De antemano gracias.
Saludos

Publicado

pedroapoveda dice:
Gracias por su comentario, El Parapente tiene un costo de $55,000, normalmente se realiza en un pueblito llamado Curití, a 20 minutos de San Gil. Creo que también lo practican en otro pueblo llamado Pinchote.
Publicado

Rubendario14 dice:
Excelente diario y muy ameno relato.Estoy planeando visitar Barichara y San Gil.Me puede decir cuanto tiempo hay entre estas dos poblaciones.Yo viajo, desde Ibague a Bucaramanga por el Magdalena Medio.
Gracias por compartir tu diario.

Publicado

Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o

 

Capítulos de este diario