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San Francisco 2002. La ciudad en la Bahía
Escribe: franpartidas
NO me gustan las ciudades de los Estados Unidos. ¿Es una forma extraña de iniciar un relato? Quizá, pero me parece que más adelante esta percepción puede parecer importante. Recuerdo que en la...
San Francisco 2002. La ciudad en la Bahía
San Francisco, Estados Unidos — sábado, 28 de abril de 2007
Mi opinión es que esto es aplicable a la mayoría de las ciudades de los EEUU. Si me preguntan, prefiero mil veces las compactas dimensiones de las urbes europeas, donde basta salir del hotel y caminar un par de calles para sumergirte en una marea de gente que viene y va haciendo toda clase de cosas, Las de nuestro vecino del norte parecen grandes extensiones de una nada uniforme, creadas en función del transporte automotor, donde las autopistas son reinas y las aceras son espacios desolados, donde todo parece cumplir un molde tan rígidamente creado que a veces manejas un rato y te sientes que lo haces en círculos... las mismas tiendas de abarrotes, las mismas farmacias, los mismos restaurantes, en interminable repetición una y otra vez.
Es por eso que tanto me gustó San Francisco. A pesar de ser una joven ciudad, su vocación como receptora de inmigración le ha dado una fuerte identidad cultural, a su vez que al estar situada en una península montañosa se ha mantenido compacta y más adecuada a descubrirla a pie. Además, desde chico recuerdo haber visto una ilustración del puente Goleen Gate, y creo que se quedó esa imagen en mi subconsciente, porque se convirtió en algo que siempre quise visitar.
La península donde se encuentra parece estar geográficamente dividida en zonas bien definidas por la avenida Market, en el distrito financiero, que prácticamente divide a la ciudad en una larga diagonal; al sureste, el puente Bay que conecta con las vecinas Oakland y Berkeley, y el distrito Misión, poblado por inmigrantes de México y Centroamérica; al norte y oeste, el Chinatown más grande de la costa oeste, North Beach mejor conocido como la pequeña Italia, y los característicos barrios de Castro y Haigh-Ashbury. Al norte, el embarcadero, el famoso Fisherman´s Wharf (muelle de pescadores), el parque Golden Gate, uno de los parques urbanos más grandes del mundo, y su homónimo puente. Más allá, las poblaciones de Sausalito y Tiburón.
Pequeña para el estándar normal de EEUU, la ciudad se ve a sí misma como más rica culturalmente que sus vecinos del sur de California, y fue epicentro de diversos movimientos civiles y culturales durante la década de los 60. Hablar de Altamont, de la contracultura, las poetas de la generación beat, berkeley, los hippies, es hablar de esta ciudad.
Lo peor de esta ciudad es sin duda el clima. Yo llegué un 28 de diciembre, y una perenne llovizna me siguió durante un par de días. Es difícil un día despejado aquí... Cuando no llueve, la niebla lo cubre todo, puedo decir con propiedad que sólo pude ver el puente Golden Gate después de estar 3 días en la ciudad, y de haberlo cruzado una vez inclusive!.
Con lluvia o sin ella, me dediqué a recorrer los alrededores: en Fisherman´s Wharf, hoy convertido en una atracción turística, se puede degustar la famosa sopa de almejas o Clam Chowder, servida dentro de un pan redondo que hace las veces de tazón. Si te gustan los barcos, el museo naval me pareció interesantísimo. En él se conservan en perfecto estado barcos del siglo XIX como ferries de vapor y de ruedas de paleta, con una colección de autos antiguos adentro, y el velero Balclutha, que en sus días cruzaba el cabo de hornos para traer carbón desde la costa este y Europa. También hay un submarino de la segunda guerra mundial, el Pampanito, y un barco de carga de la clase Liberty, famosos por mantener las lineas de suministro a la Inglaterra sitiada por la alemania nazi.
Además éste muelle sirve de Terminal para una cantidad de ferries que viajan a las distintas ciudades al otro lado de la bahía... Vallejo, Alameda, Oakland, Tiburón... se puede alquilar una bici, cruzar el puente en dirección norte hasta esta última ciudad y volver en ferry todo al mismo precio. Pero hay un destino en sí que queda en una isla apenas a poco más de una milla, y es uno de los lugares más visitados de San Francisco. La otrora infame prisión federal de Alcatraz, hogar de maleantes como Al Capone o El sicópata conocido como el hombre pájaro. Es algo extraño visitar un prisión, pero no deja de ser interesante sentir como era la vida en ésta, y quizás encerrarse por unos segundos en una celda de confinamiento, donde sólo entraba la luz por una pequeñísima rendija. Dicen que nadie logró fugarse de Alcatraz, sólo tres reclusos se hicieron al mar durante una fría noche, y más nunca se supo de ellos; se presume que su improvisada balsa zozobró y que murieron en las gélidas aguas, de fuertes corrientes e infestadas de tiburones de la bahía de San Francisco.
La ciudad en sí, a pesar de ser tan joven, tiene más que nada un claro sabor europeo, con matices de otras nacionalidades. Calles estrechas, cuestas imposíbles que hay que remontar usando el mundialmente famoso Cable car, casas de estilo victoriano, e inclusive un sistema de tranvías que es casi un museo en movimiento, pues utiliza carros antiguos traídos de otras ciudades como nueva York o Milán. Buena comida, sobre todo italiana, pero también china y mexicana. Es increíble tomar un café expresso en un bar italiano, pasar una calle y sentirse de pronto en Hong Kong, y entonces dejar atrás el distrito financiero y sentirse al otro lado del río bravo. Supongo que la diversidad cultural de su inmigración fue la base para ése espíritu de tolerancia que aún la ciudad se enorgullece de tener.
Cuando entras al barrio Castro lo primero que ves es una plazoleta con una gigantesca bandera de arco iris. Y es que está casi totalmente habitado por la comunidad gay, quienes prosperan orgullosos dentro de su propio estilo de vida. Haigh-Ashbury, por otro lado, parece una reminiscencia de los años 60, con tiendas de antigüedades, de ropa hippie usada, de artículos esotéricos y new age, un cine donde se proyectan películas antiguas y un culto anormal a Jerry García y su banda, los Grateful Dead. Recomiendo visitar, ya casi al final de la calle, Amoeba Music, tienda especializada en discos LP de acetato y afiches antiguos de colección.
Un par de veces me aventuré a cruzar el Bay Bridge, para conocer un poco del otro lado de la bahía. Y eso, realmente me hizo valorar aún más la ciudad que dejaba atrás. Oakland, Berkeley, Alameda, son tan típicamente americanas, en el sentido que comentaba al principio de mi relato, que no veía la hora de volver sobre mis pasos. Lo único rescatable para mí fue visitar el portaviones Hornet, transformado hoy en museo sobre la aviación naval y el espacio. Dicho buque tuvo el honor de recoger y a los astronautas que volvían de la primera misión a la luna. El vagón donde ellos pasaron sus días de cuarentena, se encuentra en exhibición en sus hangares.
Cruzar el Golden gate, es otra cosa. Caminar esa estructura naranja, a 60 pisos del mar, en medio de una brisa helada, es de por sí una aventura. Luego se puede ir a los Bosques Miuir, donde aún existen las sequoias rojas; estas coníferas, que pueden llegar a medir 100 metros de altura, son los árboles más longevos de la tierra, pudiendo vivir hasta los mil años.
Otro paraje digno de visitar es el parque Golden Gate, bosque que se encuentra entre el extremo norte de la península y la ciudad, y donde se encuentran el museo de ciencias naturales, con una hermosa rotonda, un molino de estilo holandés, algunos lagos, y un jardín de té japonés de singular belleza.
La parte final de mi viaje fue tomar un viaje en autobús de 10 horas para ir a practicar snowboard en South Lake Tahoe, en la frontera entre los estados de California y Nevada. Lindo sitio, un gran lago rodeado por montañas nevadas, algo que no se ve mucho en mi país.
Un par de días después de regreso a San Francisco, y de ahí de vuelta a Caracas. Esa fue mi vivencia de descubrir la menos estadounidense de las ciudades de Estados Unidos!.
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Publicado el 28/abr/2007, 22.24 |
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Últimos comentarios
CIANDI dice:
EXCELENTE,YO VIVO CERCA DE SAN FRANCISCO, Y NARRASTE TU DIARIO CON MUCHA EXACTITUD,E CIERTO SAN FRANCISCO CREO Q ES LA CIUDAD MAS HERMOSA DE E.U,ME ENCANTO,FELICIDADES.
Publicado el 6/may/2007, 15.36
SofiaRJaca dice:
Hola Francisco! buen diario! yo tengo pendiente un viaje a San Francisco!
Publicado el 29/abr/2007, 23.44
un viajero dice:
Magnífico relato de viajes. Me ha encantado como has descrito lo que has visto. Muchas gracias.
Publicado el 5/may/2007, 07.04
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dadila dice:
Oye! siempre hago comparaciones?entre las películas que me veo y nuestra realidad y eso fue lo que en principio me llamó la atención de tu diario..Me gustó la frase con la que iniciaste..y bueno hasta entre a google a buscar la mencionada película.... Luego..me leí..tu relato y visite tus otros diarios..son buenos. Escribes muy bien!.
Publicado el 5/may/2007, 21.55
FREEMIND dice:
Comparto la opinión que haces acerca de las ciuadades de USA. Pero definitivamente a mi tambièn San Francisco me gusto, y como dices el clima es malo, yo fui en diciembre y me toco siempre lluvia.
Un abrazo.
Publicado el 21/jun/2008, 18.17
nataval dice:
estoy completamente de acuerdo con tu opinion sobre las ciudades de EEUU, y sobre san francisco. tengo que decirlo: si pudiera escoger vivir en algun lugar del mundo sería san francisco.
difiero contigo en la opinion sobre el clima, a mi me gusto mucho, con dias soleados pero frescos y la fantastica niebla que baja siempre a las 5, pero supongo que tiene que ver mucho el hecho de que yo estuve alla en agosto...
que buen diario!!!
Publicado el 2/sep/2008, 12.14
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1
San Francisco 2002. La ciudad en la Bahía
San Francisco, Estados Unidos | 28 de abril de 2007
En San Francisco...
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