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USA - Costa Oeste

Escribe: Valdino
He estado en Junio en la costa oeste con este itinerario. Si alguien necesita alguna información que le pueda ayudar, para eso estoy aquí

 

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San Francisco

San Francisco, Estados Unidos — martes, 14 de junio de 2011

A las 11 de la mañana teníamos reserva para la visita de Alcatraz. Los ferrys siempre van llenos pero son puntuales y confortables.
A la llegada a la isla dan explicaciones sobre ella y la penitenciaria. Nosotros subimos hasta la entrada principal donde nos entregan una audio-guía por persona en la que te seleccionan tu idioma y así vas realizando la visita a tu aire.

Después de tanta película y tanta historia yo me imaginaba la prisión más grande (a lo mejor lo es). Lo que si me sorprendió son las pequeñas dimensiones de las celdas. Sólo tenían una pequeña repisa para sus efectos personales y me llama la atención la inventiva que tenían algunos presos para esconder las herramientas que utilizaron para sus intentos de fuga, así como lo camuflajes para tapar los agujeros que iban haciendo.

La más famosa fuga fué la de los hermanos John y Clarence Anglin y Frank Morris.
Con herramientas caseras escondidas en un libro lograron quitar la rejilla de ventilación que había en la parte inferior de cada celda para poder acceder a un túnel de servicio que recorría la parte posterior de las celdas. Hicieron una barca hinchable con impermeables, fabricaron unas cabezas de papel maché con pelo humano que consiguieron en la peluquería para colocar en la cama y que no se notara su falta.
Parece ser que el guarda que entró a despertarles se llevó un susto tremendo cuando al zarandear a uno de ellos porque no se levantaba se le cayó la cabeza al suelo.

No se ha vuelto a saber nada de ellos pero se encontraron efectos personales suyos en una isla cercana a Alcatraz. Todavía siguen en la lista de fugados. Los edificios adyacentes están semiderruídos.
Lo que está claro es que las condiciones de vida eran malas, prácticamente sin vistas del exterior, casi en el único sitio donde entraba era en la biblioteca y con vientos fríos y húmedos por lo que la conocían también por la Isla de los Vientos.
La visita es interesante y las vistas que de San Francisco, Golden Gate Bridge, etc. merecen la pena.

Para la tarde teníamos como principal actividad el montar en el cable car. Los tres días que estuvimos al empezar el viaje estuvo suspendido su servicio por obras en las calles así que teníamos ganas de montar en uno de los iconos más conocidos de San Francisco. Habíamos sacado un pasaporte de transporte de 1 día, así podíamos montar todas las veces quisiéramos (recuerdo que vale $5 cada trayecto). Fuímos en las dos líneas existentes y vimos como los dan manualmente la vuelta en Powell St. esquina a Market St.

La primera vez esperamos la cola pacientemente para ir sentados en los asientos exteriores y tener buenas vistas ¡craso error! Pues aunque efectivamente cogímos los asientos que queríamos pero no contamos con la otra costumbre de viajar en ellos: de pie y por delante de los asientos. ¡nuestro gozo en un pozo!.

Me interesó más viajar en el interior viendo de cerca cómo se conducen estos “tranvías”. La verdad es que es un espectáculo ver como el conductor lo maneja a base de fuerza bruta con dos palancas y un pedal que actúa de freno, a veces ayudado por su compañero que va en la plataforma trasera.

Una de las veces creí que le daba  un coche que estaba parado en un cruce y que había invadido un poco sus vías. El conductor no hacía más que tirar de las palancas, pisar el freno y jurar en arameo al tiempo que su compañero en la plataforma trasera le daba vueltas frenéticamente a una manivela que supongo que sería una especie de freno de emergencia.

También me llamó la atención el ruido que hacen los cables al discurrir enterrados por el centro de las calles.
Terminamos el día recorriendo la calle principal de Chinatown: sus farmacias de medicina tradicional, tiendas, frutas exóticas, etc (aunque no nos llamó mucho la atención pues ya los habíamos visto en nuestra estancia de 17 días en China).
Volvimos al hotel y nos tomamos un último vino de California a modo de despedida.

Al día siguiente (nuestro vuelo salía a las 14,25) lo dedicamos a hacer las últimas compras y estar 3 horas antes en el aeropuerto, por aquello de los controles, aunque al final suspendieron el vuelo y salimos al día siguiente, pero ese sería otro capítulo (el más desafortunado de este viaje).

Este nuestro primer viaje a USA salió casi perfecto y superó nuestras expectativas. Ya estamos pensando en ir a la Costa Este y Canadá. El año que viene lo sabremos......
Espero que estas pequeñas experiencias le hayan podido ser de ayuda a alguien que como nosotros buscamos información en este medio para nuestro viaje.
Y como decía mi abuela: “MAS SABE EL QUE MUCHO MUNDA QUE EL QUE MUCHO DURA”

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Celda, herramientas, agujero hecho en la ventilación y máscara de papel maché

   

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