Diarios de viaje > Departamento de Lima, América del Sur
Perdido en la montaña...
Escribe: jmangeo
Un intento fallido de llegar a la laguna Huasca (4650 msnm) en las alturas de Matucana, me llevó al pueblo de San Damián luego de mil percances...
¿La decisión correcta?
San Damián, Perú — miércoles, 30 de diciembre de 2009
Camino rápido, sin detenerme a descansar, solo debo seguir el curso del río, el pueblo de San Damián se encuentran en el margen izquierdo. Debo llegar antes del anochecer de ser posible. El camino no parece confiable, si bien es ancho y claro, mantiene un horizontal que se niega a descender, cada vez me alejo más del río. Llego a un punto donde decido bajar al río, van a dar las 6 de la tarde y si continúo yendo por las alturas, será difícil bajar de noche. Llego al río exactamente a las 6. He visto un puente, y un caminito unos 50 metros sobre él, allá debo llegar.
Con un último respiro llego a un caminito que resulta ser un canal de regadío. Solo debo seguir su curso y tener fe que me llevará a San Damián. Mientras voy siguiendo el curso del canal, junto a algunos tramos con abismos de miedo, se hace de noche. Saco mi linterna frontal y continúo. Casi pierdo la noción del tiempo mientras camino, pasan dos horas y llego a una bifurcación que intuyo como una bajada hacia el río, el camino es amplio así que decido seguir por él. A pocos minutos de tomar el camino, la niebla nuevamente me juega una mala pasada. Todo se ha nublado y apenas logro ver el camino, llego a una estancia de ganado y pierdo el camino completamente. Tanteo por un rato buscando el camino pero nada. Al fin, decido que no tengo otra opción que descansar hasta que despeje un poco. Intento dormir entre los arbustos usando todo lo que tengo que me pueda abrigar. Habré dormido por unos 40 minutos que me parecieron una eternidad, sin duda ha sido el intenso frío lo que me ha despertado. Deambulo medio sonámbulo entre las sombras y a la luz de la luna llena veo una choza. Llamo a la puerta pero nadie me contesta, entonces me percato que una habitación no tiene cerradura, abro la puerta, entro y me acomodo junto a unas pieles de cordero; solo una situación muy crítica como la que vivía me podría obligar a hacer lo que hice, me sentía muy mal conmigo mismo, pero a la vez me calentaba rápidamente. Quedé dormido y así pasaron algunas horas. A las 2 y 30 de la mañana una linterna me despierta, me deshice en mil disculpas y balbucee mil perdones a mi interlocutor, luego por fin lo deje hablar: no había problema, comprendió perfectamente mi situación. Así me alisté rápidamente y luego de unas cortas indicaciones de mi interlocutor, salí (siempre haciendo mil reverencias y balbuceando disculpas) rumbo a San Damián que resultó estar a un par de horas de dónde me encontraba. Así a las 4 y 30 de la mañana llegué al pueblo de San Damián luego de 23 horas entre las montañas de Huarochirí, tras lo que creo que será un descanso a mis actividades en las montañas hasta que pase la temporada de lluvias.
ACTUALIZACIÓN: A poco más de 24 horas de haber regresado a la civilización, me muero de ganas por intentar nuevamente llegar a la laguna y lo más seguro es que lo intente en solitario en próximos días... así que atentos a los titulares. Los seres humanos somos extraños...
Con un último respiro llego a un caminito que resulta ser un canal de regadío. Solo debo seguir su curso y tener fe que me llevará a San Damián. Mientras voy siguiendo el curso del canal, junto a algunos tramos con abismos de miedo, se hace de noche. Saco mi linterna frontal y continúo. Casi pierdo la noción del tiempo mientras camino, pasan dos horas y llego a una bifurcación que intuyo como una bajada hacia el río, el camino es amplio así que decido seguir por él. A pocos minutos de tomar el camino, la niebla nuevamente me juega una mala pasada. Todo se ha nublado y apenas logro ver el camino, llego a una estancia de ganado y pierdo el camino completamente. Tanteo por un rato buscando el camino pero nada. Al fin, decido que no tengo otra opción que descansar hasta que despeje un poco. Intento dormir entre los arbustos usando todo lo que tengo que me pueda abrigar. Habré dormido por unos 40 minutos que me parecieron una eternidad, sin duda ha sido el intenso frío lo que me ha despertado. Deambulo medio sonámbulo entre las sombras y a la luz de la luna llena veo una choza. Llamo a la puerta pero nadie me contesta, entonces me percato que una habitación no tiene cerradura, abro la puerta, entro y me acomodo junto a unas pieles de cordero; solo una situación muy crítica como la que vivía me podría obligar a hacer lo que hice, me sentía muy mal conmigo mismo, pero a la vez me calentaba rápidamente. Quedé dormido y así pasaron algunas horas. A las 2 y 30 de la mañana una linterna me despierta, me deshice en mil disculpas y balbucee mil perdones a mi interlocutor, luego por fin lo deje hablar: no había problema, comprendió perfectamente mi situación. Así me alisté rápidamente y luego de unas cortas indicaciones de mi interlocutor, salí (siempre haciendo mil reverencias y balbuceando disculpas) rumbo a San Damián que resultó estar a un par de horas de dónde me encontraba. Así a las 4 y 30 de la mañana llegué al pueblo de San Damián luego de 23 horas entre las montañas de Huarochirí, tras lo que creo que será un descanso a mis actividades en las montañas hasta que pase la temporada de lluvias.
ACTUALIZACIÓN: A poco más de 24 horas de haber regresado a la civilización, me muero de ganas por intentar nuevamente llegar a la laguna y lo más seguro es que lo intente en solitario en próximos días... así que atentos a los titulares. Los seres humanos somos extraños...
|
Publicado |
|
Últimos comentarios
Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o inicia sesión aquí
Capítulos de este diario
-
1
Los preparativos
-
2
Hacia allá voy
-
3
¿La decisión correcta?
San Damián, Perú | 30 de diciembre de 2009
En San Damián...
¡Compártelo con tus amigos!
¿Quieres compartir tu capítulo “¿La decisión correcta?” con tus amigos en Facebook?