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Ecuador

Escribe: dgdb
Mi esperado viaje, comienza en Ecuador y espero se extienda por todo el continente sudamericano o incluso... En apariencias otro día mas pero no era así, llego el día de partir.La mañana amaneció gris y salí de la cama con pereza (ya que era la última mañana en MI CAMA) me disponía a rematar los asuntos pendientes, preparar la furgo para su nuevo dueño y algún papel que tenia pendiente...

 

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San Antonio, un pueblito lleno de artesanias

San Antonio, Ecuador — lunes, 22 de febrero de 2010

A eso de las 09.15 el gallo ya tenía la oficina montada y me desvelé, pero fui hacer una visita rápida al baño y cogí postura de nuevo. Sobre las 10.30 me dio el toque y ya nos preparamos para ir a desayunar.

Regresamos a la cafetería de ayer, la mujer pareció atenta y no nos importa repetir cuando se lo curran. Tomamos el desayuno y la mujer se intereso en lavarnos la ropa, pero no llegamos a un acuerdo, al menos de momento, mañana regresaríamos y estudiaríamos la oferta.
 
De ahí, camino a la oficina de correos a reclamar el paquete que enviamos en Puyo, ya que hacia ya un mes que lo enviamos y no ha llegado aun. De paso enviamos otro paquete, a ver si hay suerte y llegan, porque la jugada sale cara. Este paquete pesa 225 gramos y nos cuesta enviarlo 13$. Ya no es el dinero, es que te piensas que quitas peso de la mochila al enviarlo a casa y luego ni tienes peso, ni tampoco paquete.
 
Como ya eran las 12.30 y habíamos quedado a la una, caminamos hasta el parque de la Merced. Allí nos sentamos a la sombra un rato (ayer me achicharre de nuevo la jeta, aquí el sol también pega duro) y enseguida apareció una niña, era la hija de Dalba y nos guió hasta su madre.
 
Nos presentó a su marido, esperamos a que saliera del cole su otro hijo y nos fuimos a su casa.
 
Allí había un montón de gente, bueno mujeres, las hermanas, comadres y sus papas. En esa casa vivían unas 10 personas y allí nos sentamos en la mesa a almorzar con todos.
 
Pasamos allí toda la tarde ya que una de ellas era costurera y Javier aprovechó a llevar unos pantalones para que se los arreglara.
 
Luego nos fuimos unos pocos de paseo a San Antonio, una parroquia a las afueras de Ibarra dirección Otavalo en la que hay muchas artesanías, sobre todo tallas de madera.
 
Por allí estuvimos otro par de horas, paseando y viendo artesanías. Regresamos a su casa a merendar, nos habían invitado a un caldo de gallina campera, ya que ellos tenían allí bastantes. Merendamos todos y estuvimos de sobremesa hasta las 22.30.
 
Allí conversamos de todo un poco y nos ofrecieron regresar al día siguiente ya que era el cumpleaños de Dalba y la iban a hacer una fiesta sorpresa, no pudimos negarnos así que mañana por la tarde estaríamos allí para tomar unas cervezas y hacer unas tortillas de patata, que Javier siempre encuentra un momento para ofrecer sus servicios.
 
Con todo más o menos concreto y sin que Dalba se enterara, tomamos el taxi del marido de una de ellas y bajamos al hotel. Su casa queda a las afueras de Ibarra y esta en un alto así que tiene unas vistas de la ciudad y el volcán de película.
 
Ya en el hotel, el chico nos acompaño hasta la puerta. Javier le había estado dando caña con que le pusiera un espejo en el baño para poder afeitarse y el chaval esperaba el agradecimiento. Nos dijo que su palabra la cumplía y así fue, así que gracias y hasta mañana.
 
Me tumbe en la cama a escribir el diario y el gallo se puso a roncar en un abrir y cerrar de ojos, eso quiere decir que mañana madrugará y me tocará fiesta de mañana, así que voy a coger postura, a ver si duermo unas horas antes de que me de la serenata de mañana.

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