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San Agustin. breve historia de un sueño

Escribe: Patagonyko77
Decia Ernest Heminway que para escribir algo deberia hacerse “ni muy pronto, ni muy tarde”. Posiblemente este sea el momento de escribir un poquito sobre mi viaje a uno de los lugares mas bellos que la vida a puesto frente a mis ojos: San Agustin. Colombia.

 

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Capítulo 1
 

San Agustin: Solo triunfan los que creen...

San Agustín, Colombia — sábado, 24 de diciembre de 2011

Decia Ernest Heminway que para escribir algo deberia hacerse “ni muy pronto, ni muy tarde”. Posiblemente este sea el momento de escribir un poquito sobre mi viaje a uno de los lugares mas bellos que la vida a puesto frente a mis ojos.  Soñe este lugar desde que por primera vez una gran amiga viajera me hablara sobre el; y asi como muchas veces es dificil expresar en palabras las emociones, suele ser simple deducirlas en las miradas, en el brillo inconfundibles de unos ojos repletos de satisfacción. Desde ese dia San Agustin estaba en mi hoja de ruta. No fue un camino facil como no lo es ninguna empresa que tenga como resultado sabrosos frutos.

Llegue a territorio colombiano luego de un agotador (pero gratificante) viaje por los siempre dificiles caminos de Sudamérica. Colombia es lo que siempre fue: un pais maravilloso con gente tan bella que difícilmente pueda uno imaginarse mayor bondad en un ser humano. Como todo pais tiene sus contrastes y las instituciones no se corresponden con tanta grandeza humana de parte de la llamada “sociedad civil”. Las sonrisas parecen abrazos, los abrazos caricias y las caricias un poema a la existencia. Como decir que estuvimos alli cuando al salir de aquello parece que despertamos de un sueño?...  A pesar de todo este calor humano no queria dejar al margen mi propósito de viaje y asi fue como despues de paso por la calida (en todo sentido imaginable…) Santiago de Cali y la bellísima Popayan emprendimos el camino al  impredecible SAN AGUCHO, digo impredecible pues San Agustin esta en el llamado “eje del mal” colombiano y llegar a el es recomendado “no hacer” por mas de un colombiano de bien que solo quiere que el ilustre visitante (para el colombiano todo visitante es ilustre) se lleve siempre en sus retinas lo que su pueblo en escencia es.

Eran dias de invierno que en aquellos lugares suele significar mucha lluvia, asi estaba cuando el Cauca nos recibio y atravesarlo fue un deleite para los ojos, desde los imponentes paisajes donde fluye el vapor de la selva dibujando garabatos en su lento ascenso, una especie de triste despedida de tanta magnificiencia, al pie de aquello o sobre colinas encantadas los mas diversos paisajes se pintan con casas multicolores, flores que abrazan hogares, campesinos que danzan con sus mascotas o cincelan la tierra que agradecera infinitamente con sus frutos; el verde rebosante de la selva cortado como un arcoíris por las pintorescas vestimentas de los Guambianos, habitantes milenarios de rostros fibrosos, mirada penetrante y altiva que emanan de unos ojos que llevan el vértigo de los ríos del lugar, gente del color de la tierra.

Las rutas son algo complicadas, serpenteantes entre laderas peligrosas o de lodo pegajoso  pero aun asi mantiene el encanto que le dan las Chivitas, emblema de Colombia que llenas de niños, ancianos, mujeres, trabajadores del campo pasan alborotadas a centimetros de cualquier carro, las Chivas en si mismas son una propia postal. Luego de ese camino lleno de paisajes que solo había visto en imágenes de productos de consumo masivo a los cuales su Marketing les dice que deben mostrar el mundo ideal,  llegamos a San Agustin. El pueblo parece no mostrar nada apenas se entra, quizas uno más entre tantos de Latinoamérica pero al llegar a su centro, al corazón mismo de este, es donde un aura divina envuelve y recibe en sus brazos  a cualquier viajero, no hay palabras, (ni creo la encuentre) para definir ese instante de sublime encuentro con un sitio detenido en otro tiempo, en un momento esplendoroso de inspiración.  El antes mencionado slogan de “destino peligroso” hace que el lugar no esté lleno de turistas de todas partes que solo buscan llenar sus cámaras de imágenes exóticas (o de sitios y posadas  que del sitio solo suelen tener el nombre pues hasta el idioma es de otro lugar). Esta particularidad hace mas autentico al pueblo, la gente sigue viviendo como si nada extraordinario sucediera, aunque a cada momento sucede algo extraordinario. El mercado es un sitio donde pueden surgir las más hermosas historias de viajes, las calles y los transeúntes reflejan a cada instante y en cada esquina o sendero, esa imagen visual indispensable que decía Garcia Marquez, necesitaba para crear a partir de ella cada una de sus geniales novelas.

El dia es corto como son los momentos felices y la noche se presenta tan cálida como su gente, murmullos de habitantes de otras épocas juegan a escondidas entre arboles y paredes, escarpadas calles conducen a vistas imponentes hasta donde tu mirada pueda llegar y tu alma sea capaz de percibir pues como dijo Don Ata: “para el que mira sin ver, la tierra es tierra es nomas”.


Cada momento es un deleite y cada rincon un sitio ideal. Aquí floreció una de las más brillantes culturas de la selva; tan grande que se fue sin avisar, tan humilde que ni siquiera dejo un nombre que los etiquetara para la posteridad; recorrer lo que aun queda de tan soberbia civilización es adentrarse aun mas en ese pasado de gloria de los pueblos originarios, cada escultura de ojos grandes y mirada penetrante se nos muestra interrogante  acerca de si sabemos aun porque estamos aquí, de entender que tal vez es bueno vivir con la naturaleza y no a pesar de ella. Así como florecieron se fueron, llevándose el misterio de su existencia; los colonizadores quisieron probablemente apropiarse de la magia poniéndoles el mas inapropiado nombre para una cultura milenaria: “Cultura agustiniana”, intrascendente como ridículo.  

Es probable que como me dijo un lugareño, los milenarios habitantes no se fueron sino que se reviven constantemente en cada poblador, en sus casas de adobes que emergen del suelo mas que asentarse sobre el, en el aire embriagador de sus noches, en la música armoniosa de sus árboles o en el perfume hechizante de sus flores. Se hace amor en cada habitante que nos abre su corazón antes que su casa, se hace luz en cada hoguera de los campesinos que habitan en los alrededores, se hace música en el estrecho del Rio Magdalena y se hace paz cuando las mariposas de la tarde dicen que es hora de reposar.

Esto fue algo, solo una porción de tanto sueño realizado, a pesar de tanta alegría por el sueño cumplido, también una tristeza me embargo al salir de alli y por ello comprendí al cruzar otra vez el rio y escuchar sus sonidos, aquellas palabras de Atahualpa: “tú que puedes vuélvete, me dijo el rio llorando”…
Salud.

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Últimos comentarios

albablanca dice:
Leyendo tu diario de viaje me doy cuenta de la emoción, la pasión y la alegría que sentiste al estar en San Agustín, y si... eres un verdadero viajero, viajero es aquel que es capaz de ver en cada lugar en el que está la belleza que esconde y que aguarda a ser descubierta por los que no viven en él.
En este fin de año: ¡Feliz Año!
Cálidos saludos y abrazos desde México

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aley dice:
aandaaa!!! que bonita historia de la vida real!!!
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babydollspain dice:
Querido amigo, leyéndote pienso en el silencio, en la ausencia de palabras... pero de las más bellas palabras, silencios que rondan esos montes y esos páramos!!
Retazo de un viaje que es puerta de un sueño, gracias por permitirme acompañarte!!

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dorisgonza dice:
La esencia de las cosas simples sigue perdurando en el tiempo y en cualquier lugar al que nuestro corazon y ojos nos permitan ver.
Me encanto leer tus impresiones de un viaje por el que tanto esperaste, que me contaste y que te llevo finalmente ahi.
Sin dudas un gran momento sublime.
Las fotos son maravillosas como siempre.
un abrazo grande querido amigo.-

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Gabysol dice:
Comparto tanto lo que decís sobre la gente de Colombia!! Son sencillamente maravillosos!!!! Y el relato, está genial! Te mando un abrazo
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elisabethcarreraspaz dice:
Hermoso relato, muchas gracias por compartirlo.
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yaninanqn dice:
Hermoso capitulo!! Me llevaste en un suspiro a San Agustin!! Tus palabras me pintaron un cuadro en la imaginacion!! Genial!! saludos!
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yoli23 dice:
Hola, que bueno que disfrutaste tu viaje, es muy lindo conocer lugares, que se quedan en uno, se quedan en la retina de nuestros ojos, que lindo relato, me encanto, feliz navidad, y un venturoso fin de ano, muchas bendiciones para ti y toda tu familia en esta nuevo ano 2012.
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B_E_L_E_N dice:
Muy sensible lo que escribes. Sin duda es un lugar con sello único para visitar. Saludos y que tengas una cascada de bendiciones para este 2012 que se avecina. Que estés bien!!
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chachos2721 dice:
Una narrativa rica en palabras y con esencia de poesía, una historia de viaje diferente, atractiva, real y enriquecedora, muestra esa Colombia que aun falta por descubrir por muchos nacionales y extranjeros, es un tipo de turismo diferente al tradicional, aquel que llena las retinas de imágenes que no se borraran y alimentan el alma, esa a la que tanto hace falta cuidar hoy día, mis mas sinceras felicitaciones.
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beatrichea dice:
Qué lindo diario...
"Los cerros que tanto quieres
-me dijo-
allá te están esperando."
Un abrazo.

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Rubendario14 dice:
Un excelente o mas bien, maravilloso diario de un paraje hermoso y olvidado de nuestra Colombia.Felicitaciones.
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AdaMart dice:
bello!!!! te felicito tus palabras desencadenan en cada lugar que pisaste =)
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POHACHI dice:
Como siempre las mejores palabras para contarnos tus vivencias!!!! besos querido patagonico!!!!
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