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Salvador de Bahía
Escribe: felix_cariboni
En Octubre del 2011 fuimos con mi pareja a Salvador de Bahía a visitar a una amiga que esta haciendo su doctorado ahí. Fuimos a dos puntos más: Chapada Diamantina e Isla de Boipeba.
Capítulo 1
Crónica de viaje: Salvador de Bahía
Salvador de Bahia, Brasil — jueves, 20 de octubre de 2011
Crónica de Viaje: Salvador de Bahía
Hace ya un par de semanas que me encuentro en Salvador de
Bahía, en el nordeste brasileño. Estuve también en el Parque Nacional
Chapada Diamantina y en una isla, algo paradisiaca, cercana a Salvador. A
continuación algunos trazos que marqué de esta gran ciudad.
La ciudad de "San Salvador de Bahía de Todos los Santos" fue fundada por Tomé de Souza por orden y gracia del rey João III, en el año del señor de 1549. Tomé de
Souza fue el primer gobernador general enviado por la corona portuguesa
para presentar dominio efectivo en los territorios americanos. Por más de
cincuenta años la corona desestimó los mismos, y como única presencia
portuguesa en el área eran las quince capitanias a su suerte y a lo
largo del litoral brasileño. Las intenciones de expansión de otras potencias como Francia y Holanda, obligó al monarca a cambiar de idea. De esta manera, esta ciudad se convirtió en la mas importante de Brasil hasta la decadencia de la industria azucarera en el siglo XVIII.
La ciudad se encuentra en una bahía en forma de "V", la misma se fue configurando teniendo en cuenta esta geografía. Hoy Salvador es la tercera ciudad más poblada de Brasil con más de 3.000.000 de habitantes, siendo capital del Estado de Bahía. La población se compone casi del 80% de afrodescendientes traídos como esclavos para servir de mano de
obra en las industrias del azúcar y tabaco, ya sea para trabajar en las
plantaciones como en los ingenios. Existían otros tipos de esclavitud, tanto doméstica, comercial (esclavos vendedores) como de artesanos de arte sacro (esclavos educados en latín para decorar iglesias). Cuentan las crónicas que las resistencias pasivas de los esclavos eran moneda corriente y que las rebeliones de esclavos, bastante frecuentes, ponían en alerta a las autoridades coloniales. Esto último explicaría la poco o nula presencia de minorías blancas europeas una vez alcanzada la independencia de Bahía en 1823. De
hecho, los portugueses fueron derrotados definitivamente en esta región
y tras la capitulación embarcaron hacía Lisboa por este puerto.
Hoy por hoy, Salvador es una ciudad fascinante en cada esquina y rincón, a pesar de
que cuenta con un transito denso; un transporte público caro y
colapsado; suciedad y residuos por doquier y una violencia social
permanente y respirable a cada bocanada. La ciudad transitable para los "blancos" se compone de "manchones", no es
posible, como nos sugieren los locales, moverse a pie entre "manchón" y otro "manchón", en este laboratorio a cielo abierto de desigualdad social. Los barrios de
mayor poder adquisitivo se encuentran en la zona sur cercanos a la
rambla y a las mejores playas; los otros barrios se aglutinan en favelas
ascendentes en la zona norte; el contraste esta marcado y es parte de la realidad de esta ciudad donde el carnaval todo lo ^cura^ y todo lo ^une^ de forma catártica, que permite sostener estos imponderables de la vida cotidiana y la posición que cada uno ocupa en el mundo.
Como resabio de su pasado colonial, Salvador
cuenta con innumerables iglesias, aunque Jorge Amado cuenta que dicen
que hay setenta y seis. Poco importa el número, sí su marcada
arquitectura que no pasa desapercibida. Las iglesias más antiguas
dejaron de existir hace rato y no tanto (1930), todas victimas del "urbanismo demolidor" que trató, en vano, de dar orden a una ciudad donde el caos es parte constitutiva y necesaria de
su existencia. Algunos dividen la arquitectura sacra en tres periodos:
proto~barroco (s. XVI~XVII), barroco (s. XVII~XVIII) y rococó (s.
XVIII). Las primeras iglesias eran construcciones más bien simples,
austeras; la catedral es un ejemplo de esto. Las construidas durante el siglo diecisiete, financiadas por los dueños de ingenios y comerciantes prósperos de la ciudad poseían un aspecto excesivo. Un ejemplo de como el barroco puede realizarse hasta su máxima expresión es la iglesia de San Francisco, de la cual dicen que utilizaron para su construcción más de mil kilos de oro en polvo para moldear su talla. Como ejemplo del rococó, se encuentra la iglesia de Nossa Senhora do Rosário dos Pretos (Nuestra Señora del Rosario de los Negros), construida en sus tiempos libres por negros.
Otra arquitectura que resalta en la ciudad son los fuertes y faros.
Hoy todos en desuso, sirvieron los segundos para la fluida navegación de
la Bahía, y los primeros para la defensa del territorio,
permanentemente atacada por fuerzas invasoras. Salvador fue invadida por
holandeses y permanció bajo esta bandera por un año (1624~1625) hasta
su reconquista. Hoy los fuertes son testigos mudos de ese pasado beligerante, los mismos se encuentran en casi su totalidad abiertos para los visitantes.
Los museos de la ciudad no son gran cosa, si
los comparamos con esta interesante ciudad, rica en historía. Algunos
destacados son el museo afro~brasilero, donde se expone el origen étnico
de muchos de los esclavos traídos a Salvador; la exhibición de la representación de 27 orixas en madera confeccionados por el artista plástico Carybe, son sin dudas, la estrella de este museo. Existen otros museos, como el museo de la ciudad y el tempostal, entre otros, pero ninguno trasciende.
El centro histórico de Salvador reune el Palacio Rio Branco que era la casa de Gobierno, ubicada en la plaza municipal. La catedral y el cruzeiro de San Francisco en el terreiro de
Jesús y el espacio del Pelourinho. El Pelourinho era una columna
colonial utilizada para castigar, supuestamente, esclavos díscolos y
subastar otros más dóciles. Esta columna y todo su simbolismo fue
demolido entrado el siglo XIX. El Pelourinho, hoy por hoy, es un espacio
turístico, patrimonio de la humanidad y desde
el año 1993 sufrió reformas para que alcance con los estándares exigidos
por la UNESCO. El Pelourinho se encuentra completamente militarizado,
lo cual es bueno o malo según el estrato en el que uno se encuentre. De noche, se torna bastante ^peludinho^ y uno debe optar por abandonar el lugar, más, como es mi caso por tener un color de piel algo más claro que el resto. Este sitio sirvió de escenario de muchas peliculas como ^donha flor y sus dos maridos^ y la reciente y polemica ^O pai o^, también el videoclip de Michael Jackson.
La geografía de la zona determina que exista
una división en la ciudad, entre alta y baja. La ciudad baja es la
parte antigua y se conecta con la parte alta por medio de elevadores situados en las laderas de los cerros, que en general no funcionan. En la ciudad baja también se encuentran edificaciones importantes como el fuerte de São Marcelo, ^el ombligo de Bahía^ según Amado; el solar de la Unhão, hoy reciclado a centro cultural y museo de arte moderno; el mercado modelo, venta de artesanias; y la basilica de Nosso Senhor de Bomfim, iglesia dedicada al patrono de Bahía. En la parte baja de la ciudad, a la entrada de la bahía salen diariamente embarcaciones hacia el derrotero de islas que en esta bahía se encuentran.
Un capitulo importante en Salvador es la religión que los africanos
trajeran en su relocalización forzada a estas latitudes. El candomblé es
parte de estas creencias. Es dificil, sino en vano describir esta forma compleja de sistema de creencias de origen diverso, pero a grandes rasgos puedo decir que se trata de una religión politeista, con divinidades mayores y menores (orixas) que conectan con todas las personas a traves de un antepasado común. Es decir, todos nosotros descendemos de un orixa y estamos fuertemente conectados a él o ella. Sería muy tedioso describir las caracteristicas y cualidades de cada uno de los orixas, quizas haya lugar para un capitulo aparte.
En suma, Salvador de Bahía posee trazos de
una ciudad cosmopolita, única que resulta imposible comparar a otras
ciudades brasileras y del mundo. Una ciudad con un ritmo propio, caotica
donde cada persona que habita de ella debe encontrar el camino para habitarla.
Nos vemos en el camino
Hace ya un par de semanas que me encuentro en Salvador de
Bahía, en el nordeste brasileño. Estuve también en el Parque Nacional
Chapada Diamantina y en una isla, algo paradisiaca, cercana a Salvador. A
continuación algunos trazos que marqué de esta gran ciudad.
La ciudad de "San Salvador de Bahía de Todos los Santos" fue fundada por Tomé de Souza por orden y gracia del rey João III, en el año del señor de 1549. Tomé de
Souza fue el primer gobernador general enviado por la corona portuguesa
para presentar dominio efectivo en los territorios americanos. Por más de
cincuenta años la corona desestimó los mismos, y como única presencia
portuguesa en el área eran las quince capitanias a su suerte y a lo
largo del litoral brasileño. Las intenciones de expansión de otras potencias como Francia y Holanda, obligó al monarca a cambiar de idea. De esta manera, esta ciudad se convirtió en la mas importante de Brasil hasta la decadencia de la industria azucarera en el siglo XVIII.
La ciudad se encuentra en una bahía en forma de "V", la misma se fue configurando teniendo en cuenta esta geografía. Hoy Salvador es la tercera ciudad más poblada de Brasil con más de 3.000.000 de habitantes, siendo capital del Estado de Bahía. La población se compone casi del 80% de afrodescendientes traídos como esclavos para servir de mano de
obra en las industrias del azúcar y tabaco, ya sea para trabajar en las
plantaciones como en los ingenios. Existían otros tipos de esclavitud, tanto doméstica, comercial (esclavos vendedores) como de artesanos de arte sacro (esclavos educados en latín para decorar iglesias). Cuentan las crónicas que las resistencias pasivas de los esclavos eran moneda corriente y que las rebeliones de esclavos, bastante frecuentes, ponían en alerta a las autoridades coloniales. Esto último explicaría la poco o nula presencia de minorías blancas europeas una vez alcanzada la independencia de Bahía en 1823. De
hecho, los portugueses fueron derrotados definitivamente en esta región
y tras la capitulación embarcaron hacía Lisboa por este puerto.
Hoy por hoy, Salvador es una ciudad fascinante en cada esquina y rincón, a pesar de
que cuenta con un transito denso; un transporte público caro y
colapsado; suciedad y residuos por doquier y una violencia social
permanente y respirable a cada bocanada. La ciudad transitable para los "blancos" se compone de "manchones", no es
posible, como nos sugieren los locales, moverse a pie entre "manchón" y otro "manchón", en este laboratorio a cielo abierto de desigualdad social. Los barrios de
mayor poder adquisitivo se encuentran en la zona sur cercanos a la
rambla y a las mejores playas; los otros barrios se aglutinan en favelas
ascendentes en la zona norte; el contraste esta marcado y es parte de la realidad de esta ciudad donde el carnaval todo lo ^cura^ y todo lo ^une^ de forma catártica, que permite sostener estos imponderables de la vida cotidiana y la posición que cada uno ocupa en el mundo.
Como resabio de su pasado colonial, Salvador
cuenta con innumerables iglesias, aunque Jorge Amado cuenta que dicen
que hay setenta y seis. Poco importa el número, sí su marcada
arquitectura que no pasa desapercibida. Las iglesias más antiguas
dejaron de existir hace rato y no tanto (1930), todas victimas del "urbanismo demolidor" que trató, en vano, de dar orden a una ciudad donde el caos es parte constitutiva y necesaria de
su existencia. Algunos dividen la arquitectura sacra en tres periodos:
proto~barroco (s. XVI~XVII), barroco (s. XVII~XVIII) y rococó (s.
XVIII). Las primeras iglesias eran construcciones más bien simples,
austeras; la catedral es un ejemplo de esto. Las construidas durante el siglo diecisiete, financiadas por los dueños de ingenios y comerciantes prósperos de la ciudad poseían un aspecto excesivo. Un ejemplo de como el barroco puede realizarse hasta su máxima expresión es la iglesia de San Francisco, de la cual dicen que utilizaron para su construcción más de mil kilos de oro en polvo para moldear su talla. Como ejemplo del rococó, se encuentra la iglesia de Nossa Senhora do Rosário dos Pretos (Nuestra Señora del Rosario de los Negros), construida en sus tiempos libres por negros.
Otra arquitectura que resalta en la ciudad son los fuertes y faros.
Hoy todos en desuso, sirvieron los segundos para la fluida navegación de
la Bahía, y los primeros para la defensa del territorio,
permanentemente atacada por fuerzas invasoras. Salvador fue invadida por
holandeses y permanció bajo esta bandera por un año (1624~1625) hasta
su reconquista. Hoy los fuertes son testigos mudos de ese pasado beligerante, los mismos se encuentran en casi su totalidad abiertos para los visitantes.
Los museos de la ciudad no son gran cosa, si
los comparamos con esta interesante ciudad, rica en historía. Algunos
destacados son el museo afro~brasilero, donde se expone el origen étnico
de muchos de los esclavos traídos a Salvador; la exhibición de la representación de 27 orixas en madera confeccionados por el artista plástico Carybe, son sin dudas, la estrella de este museo. Existen otros museos, como el museo de la ciudad y el tempostal, entre otros, pero ninguno trasciende.
El centro histórico de Salvador reune el Palacio Rio Branco que era la casa de Gobierno, ubicada en la plaza municipal. La catedral y el cruzeiro de San Francisco en el terreiro de
Jesús y el espacio del Pelourinho. El Pelourinho era una columna
colonial utilizada para castigar, supuestamente, esclavos díscolos y
subastar otros más dóciles. Esta columna y todo su simbolismo fue
demolido entrado el siglo XIX. El Pelourinho, hoy por hoy, es un espacio
turístico, patrimonio de la humanidad y desde
el año 1993 sufrió reformas para que alcance con los estándares exigidos
por la UNESCO. El Pelourinho se encuentra completamente militarizado,
lo cual es bueno o malo según el estrato en el que uno se encuentre. De noche, se torna bastante ^peludinho^ y uno debe optar por abandonar el lugar, más, como es mi caso por tener un color de piel algo más claro que el resto. Este sitio sirvió de escenario de muchas peliculas como ^donha flor y sus dos maridos^ y la reciente y polemica ^O pai o^, también el videoclip de Michael Jackson.
La geografía de la zona determina que exista
una división en la ciudad, entre alta y baja. La ciudad baja es la
parte antigua y se conecta con la parte alta por medio de elevadores situados en las laderas de los cerros, que en general no funcionan. En la ciudad baja también se encuentran edificaciones importantes como el fuerte de São Marcelo, ^el ombligo de Bahía^ según Amado; el solar de la Unhão, hoy reciclado a centro cultural y museo de arte moderno; el mercado modelo, venta de artesanias; y la basilica de Nosso Senhor de Bomfim, iglesia dedicada al patrono de Bahía. En la parte baja de la ciudad, a la entrada de la bahía salen diariamente embarcaciones hacia el derrotero de islas que en esta bahía se encuentran.
Un capitulo importante en Salvador es la religión que los africanos
trajeran en su relocalización forzada a estas latitudes. El candomblé es
parte de estas creencias. Es dificil, sino en vano describir esta forma compleja de sistema de creencias de origen diverso, pero a grandes rasgos puedo decir que se trata de una religión politeista, con divinidades mayores y menores (orixas) que conectan con todas las personas a traves de un antepasado común. Es decir, todos nosotros descendemos de un orixa y estamos fuertemente conectados a él o ella. Sería muy tedioso describir las caracteristicas y cualidades de cada uno de los orixas, quizas haya lugar para un capitulo aparte.
En suma, Salvador de Bahía posee trazos de
una ciudad cosmopolita, única que resulta imposible comparar a otras
ciudades brasileras y del mundo. Una ciudad con un ritmo propio, caotica
donde cada persona que habita de ella debe encontrar el camino para habitarla.
Nos vemos en el camino
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Crónica de viaje: Salvador de Bahía
Salvador de Bahia, Brasil | 20 de octubre de 2011
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