El Trayecto por el Valle del Cocorá, recorre unos 10 km. entre lomajes suaves, subidas, cruces de rio, senderos fangosos, para luego atravesar el parque de palmas de cera, donde te sentirás pequeño al lado de estas gigantes jirafas de 70 metros de altura, que se mecen suavemente, símbolo de Colombia.
La palma de cera es de crecimiento muy lento, hoy está declarada especie protegida, a lo largo del camino divisas sus siluetas, luego el paisaje cambia, atraviesas el bosque de niebla, el camino se pone fangoso, la lluvia te moja, el camino comienza ascender, se pone algo pesado, pero te acuerdas de la recomendación de Edison, es mejor hacerlo a pie para disfrutar el pasiaje y lograr buenas fotos. Cansado, divisas un letrero que te ofrece agua de panela, queso y arepa... te da sed, pero no sabes dónde está la parada. Te recuerdas que tu botella de agua se terminó hace un rato... hasta que llegas a la casa de Jaime, quien por $ 3.000 colombianos te ofrece este refrigerio que te llena de energías otra vez. Jaime te indica el camino que debes tomar hacia la izquierda luego de atravesar el río, para evitar volver por la misma ruta... cosa que sería fatal porque te perderías la maravilla de atravesar entre medio de las palmas...
Por el camino me encuentro con el ejercito de colombia, se animan a salir en una de mis fotos, tambien pasé por un aserrradero y luego de unas horas llegué al punto de partida, donde antes de tomas el último jeep que regresa a Salento a las 17 horas, m e serví una rica trucha al ajillo en un restorant del lugar por $ 17.000 colombianos.