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Colombia, sin riesgos

Escribe: nanukxxi
Historia de mi viaje por Colombia, en marzo de 2011, concretando un sueño atesorado por muchos años.

 

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Salento y el valle del Cócora

Salento, Colombia — lunes, 14 de marzo de 2011

Salento- Valle del Cócora. Partimos de Manizales por la mañana en un bus hacia Salento. En la terminal, todos los empleados de las boleterías te llaman para que les compres el pasaje a ellos. Esto es algo que nos asombró, porque se repitió en todas las ciudades. Suponemos que reciben una comisión por pasajes vendidos, porque sino resulta inexplicable tanto afán por vender. Lo cierto es que a veces es mejor informarse previamente, porque sino uno termina tomando un micro que tal vez lo obliga a hacer combinación en otro pueblo, en lugar de ir directo al destino.      

En este caso, el micro nos dejó en la ruta hacia Armenia, habiendo pasado por la bella Pereira, en un valle, con construcciones modernas y un teleférico. Tuvimos que cruzar la ruta para tomar una buseta que en unos 15 minutos nos dejó en Salento.El paisaje de entrada es maravilloso: una zona boscosa, un río que baja turbulento en una pradera, el canto de los pájaros, y al ingresar al pueblo, cientos de casas multicolores, con sus balcones españoles de madera, y sus puertas variopintas, y un ritmo tranquilo de sus habitantes. Apenas descendimos, en la plaza principal, fuimos a buscar uno de los hostels que nos habían señalado, y entonces dimos con La casona de Lili, una casa antigua, sobre la calle principal, con pisos de madera y habitaciones con baño compartido. Nos recibió Liliana, su dueña, que al parecer tenía pasión por los argentinos, ya que estaba tomando mate y escuchando música de Mercedes Sosa y Soda Etéreo. Nos ubicamos en una habitación al frente, desde cuyo balcón podíamos seguir el murmullo de los comerciantes que ofrecían sus mercaderías a los turistas. Bajamos enseguida, ya que a las 11 salía un jeep hacia el valle del Cócora y era aquello que veníamos a conocer aquí. El jeep sale de la plaza una vez que está lleno, y por sólo 6000Cop nos hizo su recorrido, mientras el chofer recibía y repartía los encargos que le dejaban en el camino las mujeres de los obreros que estaban, kilómetros arriba, pavimentando la ruta.      

Al llegar encontramos algunos puestos de artesanías y un par de restaurantes, y nos ofrecieron caballos para hacer el trayecto hasta la cima del cerro, pero optamos por caminar, hasta donde llegáramos. El lugar es fascinante: colinas verdes, con pastos muy cortos debido al trabajo que realizan las vacas alimentándose, y unas enormes palmeras de cera, que pueden llegar a medir 60 metros, luego de 25 años de vida. Las hay en grupos o solitarias y parecen molinos recortándose entre las nubes. Como había llovido, el camino se hacía un poco intransitable, sobre todo si uno no iba con el calzado adecuado. De todas maneras nos deteníamos innumerables veces para fotografiar la magnificencia del paisaje. El clima aquí es bastante fresco, y más cuando vas ascendiendo. La caminata hasta la cima lleva unas tres a cuatro horas, dependiendo del estado físico.

Nosotros hicimos la mitad del trayecto, por un lado porque el camino estaba cada vez más complicado debido al barro, y por otro porque queríamos regresar para almorzar, ya que teníamos hambre. Así fue que al regreso nos dimos el gusto con unas fabulosas truchas que se crían en la zona, en un restaurante al pie del cerro, acompañadas de los famosos patacones y una buena sopa de pescado. Luego montamos el jeep y nos fuimos de regreso al hostel.      

Por la tarde tomamos unos tintos, y aprovechamos para comprar algunas artesanías.A la mañana siguiente me levanté bien temprano y subí al mirador para fotografiar a pleno el pueblo. Los cientos de escalones se hacían agobiantes, por lo que debía descansar en cada tramo, sin embargo me cruzaba chiquillos que se veían acostumbrados a realizar a diario ese trayecto, viniendo de casas desde arriba del cerro para asistir a la escuela. Por la mañana Salento está casi desierto, los negocios abren tarde, para cuando recién llegan los turistas y cierran a las 6 de la tarde cuando se van, entonces, cuando te quedas a pasar la noche, te sentís un habitante más. Cuando mi amigo se despertó fuimos a desayunar, tomamos algunas fotos de las puertas de las distintas casas y al mediodía nos retiramos rumbo a Armenia en un micro que salía de la plaza, y nos dejaría allí en apenas una hora.

Tips:

Si vas a visitar el valle, tenés que salir bien temprano, llevar calzado apropiado para trecking, ropa abrigada y campera de lluvia, abundante agua y algo para comer. La caminata es larga, pero muy recomendable, el paisaje es maravilloso

Tiene que ver con: Alimentación, Imperdibles, Salud e higiene
En Salento, Colombia

Opiniones:

Mi calificación promedio:
  •  
Servicio    
Ubicación    
Limpieza    
Precio/calidad    

La Casona de Lili

Alojamiento: Hostel en Salento, Colombia

una casona antigua, en plena calle Real, con balcones a la calle, buena música. No tiene baño privado, pero es pequeño y acogedor, hay sólo 4 habitaciones y tiene una cocina muy divertida.

Tipo de viaje: Placer, Escapada, Vacaciones | Ideal para: Con amigos, Solos y solas


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