La Bretagne (Bretaña francesa)
Escribe: Malogarcia
Impresiones personales de mi viaje a La Bretagne, que ha dejado una profunda huella en mi corazón y el propósito firme de volver a recorrerla lo antes posible con mucho más tiempo y dedicación
Saint-Malo, la ciudad de los corsarios
Saint-Malo, Francia — domingo, 11 de octubre de 2009
Para el visitante actual, que supongo llega con la prisa que impone el conocer muchos otros sitios, no compensa perder el tiempo viendo las partes más modernas de la ciudad, que están fuera de sus antiguas murallas, ni tampoco el puerto mercante que es como otro cualquiera, en este caso tal vez más abierto y luminoso.
Como disponemos de poco tiempo para la visita, lo mejor es introducirnos en el casco antiguo que contienen las murallas por una de las siete puertas de que dispone. Lo hacemos incluso con el vehículo, que logramos aparcar enseguida en una plaza libre de las poquísimas que hay dentro de este pequeño recinto amurallado.
Este casco antiguo es relativamente pequeño y se puede recorrer perfectamente en menos de dos horas. Otra cosa es que pretendamos saborearlo como se merece, tomando un café en una de las elegantes terrazas que hay en la zona cercana a puerto, o deseemos pisar la arena de su playa y visitar el islote que queda a mano cuando la marea está baja, como fue en nuestro caso.
Sus calles y edificios, totalmente construidos en piedra, imponen respeto. Ignoro cómo serán a la luz de la mañana. En septiembre, a las 5 de la tarde, están ya en sombras haciendo el entorno más duro por el grisáceo color de sus piedras.
El recorrido es muy sencillo e intuitivo, ya que podemos seguir el perímetro de las murallas a través de las calles anexas y subirse a ellas en muchas ocasiones para admirar el exterior, que es igualmente magnífico.
Después podremos introducirnos en el centro de este núcleo amurallado para pasear por la zona comercial y comprar algún producto artesano en sus puestos callejeros, especialmente chucherías además de las galletas bretonas y la sidra. También encontraremos tiendas de ropa de marcas conocidas en España, como Pimkie o H&M, donde curiosamente pudimos ver los mismos productos a inferior precio que en sus hermanas españolas.
Aquí, como en el resto de Bretaña, hay una especie de "ataque" repentino a las 7 de la tarde y la desbandada es inmediata, quedando de repente las tiendas con sus cierres echados.
A la vista de la rápida desaparición de personas de sus calles, salimos de esta ciudad de manera muy fácil, pues si de algo pueden presumir los bretones es de tener las carreteras muy bien señalizadas.
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Últimos comentarios
babydollspain dice:
Esta es tu ciudad!!!!! Saint-Malo-garcia!!!!
Qué maravilla!!! es que en otro vida fuiste corsario???jejejje
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Malogarcia dice:
en otro tiempo fui buen potro
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babydollspain dice:
ajjajajaj Entonces te vamos a llevar a Jerez, allí sabrán apreciarte como mereces...
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gwendolen dice:
El encanto de la Bretagne es unico, los dias en ese lugar pasan despacito... yo estuve en el año 92 y aun se conserva igual... que ganas de volver, gracias por hacerme revivir esos momentos
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Malogarcia dice:
eso es precisamente lo bonito de Bretagne, que todo sigue igual. En estos tiempos en que se ha caído cuesta abajo en niveles de educación y tolerancia, en este lugar te encuentras como en el pasado, nada corre prisa, se toman las cosas con calma, te tratan de forma exquisita (sensación que en mi país ya tengo perdida), se circula despacio, y se come bien. Por si fuese poco, se respira un aire libre de sustancias nocivas, un aire salino y fresco. Nosotros hemos recibido tal impresión, que por una vez en la vida vamos a repetir este viaje muy pronto.
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