Después de disfrutar de unos maravillosos días en Nueva York, mi esposa Sonia y yo, aterrizamos en el aeropuerto internacional de Saint John´s, capital de Antigua, donde nos esperaba un grupo de música calipso en la pista de aterrizaje.Tras rellenar y entregar los impresos de inmigración nos dirigimos a nuestro resort, un típico y espectacular todo incluido del Caribe. Al llegar al hotel nos estaban esperando para asignarnos la cabaña y darnos unas pequeñas explicaciones sobre la isla. Lo primero que advertimos es que no suelen ver a muchos españoles, por lo que el único idioma de comunicación que teníamos era el inglés. Además el ingles que utilizan sus habitantes tiene un acento muy especial que al principio cuesta un poco entender pero tampoco para asustarse. En esta charla nos informaron de que la moneda oficial de la isla es el dólar de Antigua pero que, tal como pudimos comprobar, se puede pagar absolutamente todo con el americano. Como curiosidad, en alguna ocasión nos dimos algún susto al creer que nos estaban cobrando en dólares americanos cuando en realidad eran dólares de Antigua, con lo que la factura aumentaba considerablemente. La cotización en abril de 2008 era de 2$ USA = 3$ Antigua.Tras disfrutar de un primer y espectacular día de playa, decidimos realizar una excursión de aventura al "
Fig Tree Drive". Una masa forestal situada en la mayor cordillera existente en la isla que cruzamos utilizando tirolinas y cuerdas. El precio de las excursiones, contratadas en el hotel, varía entre los 90-110$ USA por persona.Al día siguiente decidimos realizar una escapada a
Saint John´s, donde existe un puerto franco de diamantes, relojes, perfumes y marcas internacionales de moda. El puerto franco nos dejó un poco desilusionados pues la ropa de marcas internacionales estaba muy desfasada y no valía la pena. En cuanto a los diamantes el problema principal, independientemente de nuestro desconocimiento, radicaba en que estaban engarzados en oro de 14 Kilates por lo que la joya perdía encanto. Lo que si que encontramos muy bien de precio fueron los perfumes y las cremas de belleza, la diferencia en comparación a la península rondaba el 50%.Después de un par de días en el hotel decidimos alquilar un coche y recorrer la isla. El moverse por la isla resulta un poco complicado. Primeramente por que al haber sido una colonia británica circulan por la izquierda y lo segundo y principal, por que no existe ningún tipo de cartel que indique ni siquiera el nombre de los pueblos. Pese a todo ello decidimos alquilar el coche por 69$ USA, si bien otros muchos turistas contrataban un taxi que les recorría la isla. Sin lugar a dudas fue un acierto, pues nos permitió descubrir la más espectacular y bonita playa de las 365 de que dispone Antigua. Tras circular por un estrecho y sinuoso camino por el que con dificultad cabía nuestro coche, se nos abrió ante nuestros ojos el azul turquesa y blanco nuclear del agua y arena de
Jolly Beach. Después de disfrutar del placer de bañarnos en sus calidas aguas proseguimos nuestra aventura a través de aquellas solitarias carreteras. Tras media hora de coche ascendimos al
fuerte Nelson situado junto a
Shirley Heights, una magnifica colina desde la que se divisa el
puerto inglés. En este lugar se encuentran los mayores yates de lujo del Caribe y desde donde comienzan varias de las regatas más importantes de la zona. Después de reponer fuerzas en un restaurante típico, llegamos a otra fabulosa playa,
Half Moon Bay. Para finalizar nuestra excursión llegamos al
Devil´s Bridge (puente del diablo), sin lugar a dudas su nombre indica el por que. Las olas rompen contra el acantilado y el agua se eleva a través de un enorme agujero horadado por el mar durante miles de años, llegando a una altura impresionante. Después de tomar las correspondientes fotos regresamos al hotel pues debido a la ausencia de letreros no queríamos que nos cayera la noche. Ya se nos agotaban los días en la isla y no podíamos volvernos sin realizar un crucero alrededor de Antigua y practicar snorkeling por lo tanto alquilamos un barco que nos recorrió todo el norte de la isla hasta llegar al
Heel´s Gate (puerta del infierno), una roca en forma de puente que sirve de frontera entre el océano Atlántico y el mar Caribe. Resulta curioso ver el contraste de la fiereza del Atlántico con la calma del Caribe.Lamentablemente, se acercaba la hora de regresar a España pero no podíamos volver sin traernos unas botellas de ron de Antigua, un ron con un gusto extraordinario, por lo que volvimos al puerto franco de Saint John´s, lugar donde existía una gran variedad de marcas a un precio muy competitivo.Ya en el aeropuerto nos revisaron manualmente y de forma exhaustiva nuestro equipaje. Tras algo más de cuatro horas de avión llegamos a Nueva York y rápidamente embarcamos con nuestro enlace a Madrid y con ello finalizaba nuestra luna de miel y este diario.Espero que os haya gustado y os sirva en la preparación de vuestro viaje a la isla de las 365 playas.