Diario de Piluso

Escribe: guillenroll
Caminando por Rosario, dando vueltas por ahí, caminando por Rosario... siempre vuelvo a sonreír.

 

  Enviar a un amigo   Imprimir

 
Capítulo 1
 

Pegadito al Paraná

Rosario, Argentina — lunes, 2 de enero de 2012

Elegí empezar mi viaje por Rosario principalmente por la cantidad de veces que había escuchado hablar de esa ciudad, sobre su calidez, frescura, historia y belleza. También, el significado místico que supone ser la cuna de personajes como el Che Guevara, Fito Páez, el Negro Fontanarrosa y Alberto Olmedo, entre otros...
Por otro lado, hubo otro motivo que fue clave en mi interés para partir: mi mejor amigo (Gonzalo) se mudó a lo de su novia Rosarigasina (Caro). Y, sabrán estimados, mi mejor amigo es mejor que todos los célebres personajes que nombré más arriba (juntos).
Salimos el lunes 2 de Enero en auto con un amigo y después de un viaje tranquilo llegamos cinco horas después a destino, con la emoción que implica arribar a nuestra primer ciudad de la aventura. Nos esperaba la hermana de mi mejor amigo, que también fue a visitarlo el mismo día. ¿Adivinen cómo nos esperaba? ¡Cervecitas heladas y una picadita de primera!. Ya estaba valiendo la pena y ni siquiera habíamos bajado los bolsos del auto.
Nos hospedamos en el monoambiente de Gonza, que generosamente resignó su paz hogareña para darle lugar a dos personajes revoloteros como nosotros.
Esa misma noche, fuimos a Los Silos a conocer y a seguir degustando de unas fresquitas para aliviar la tensión del viaje y del calor que se hacía sentir en pleno verano. Música de por medio, buenas copas y mejores companías a orillas del Paraná, impagable.
Más tarde, volvimos al departamento para encontrarnos con los chicos (que habían estado trabajando) y de ahí fuimos a conocer la estatua de Alberto Olmedo, que simula al Negro sentado en un banco de plaza y junto a él, en una columna, la cabeza de los personajes que hizo durante su trayectoria... un GRANDE!.
A esa altura había que comer, y conociendo la onda del grupo, fuimos directo a manyar unas pizzas a Natural Mistyc (creo que se escribía así), un resto-bar que sobre la costanera con mucha onda. Ese lugar para los que nos gusta el rock, es la gloria. Onda reggae, buena onda de las mozas, buena onda de la gente, y buena pizza. ¿Algo más?. 
 
El segundo día nos levantamos temprano y fuimos los cinco a la playa, porque la parejita de trabajadores tenía franco. ¡Qué día nos tocó! 30º y el sol prendido fuego, qué paradoja.
Pudimos meternos al rio, tomamos sol y disfrutamos de algunos mates Rosarinos bien cebados.
Al mediodía, decidimos ir a almorzar a un restorancito que según lo que se decía, era el paraíso para cualquier persona que le guste el pescado: La Parrilla de Carlitos. ¡Gracias Dios por hacerme conocer semejante lugar!. Pedimos una promo que traía boga a la parrilla, con entrada (diferentes tipos de pescados) y postre. Ya vieron la foto, imagino.
Les voy a contar una cosa: Cuando terminé la entrada, estaba tan pero tan lleno que pensé que ese había sido el plato principal... pensé... erróneamente. Y otro detalle más: la relación precio/calidad es excelente. Se come rico y mucho por poco. Después de eso, playa todo el día, buenas charlas y mejores compañías.
 
El último día quisimos aprovechar para hacer la gran "camino sin parar hasta que me duelan los pies pero no me voy a ir de acá sin conocer mucho más".
El primer lugar que visitamos es el Parque Urquiza, que tiene un anfiteatro ideal para que se le caiga la baba a aquellos que sienten un escenario como yo. Bajar y subirse (¡bien con el juego de palabras el pibe, eh!) al escenario para imaginarse desde ahí el anfiteatro lleno de gente, aplaudiéndolo a uno y coreando sus canciones... ah, no, pará... bajemos a tierra, lo único que se escuchó en ese momento fueron los grillos.
El parque es grande y se puede recorrer en una horita, pero el mate siempre es excusa para sentarse un rato y tomarse su tiempo.
Cuando empezaba a oscurecer de a poco, nos dimos cuenta que todavía no habíamos ido al famoso y querido Monumento a la Bandera así que guardamos todo rápido y arrancamos. En un rato ya estábamos ahí. ¿La primera impresión? Emocionante. Es una mole muy bien cuidada y se ve que es querida por su ciudad, o más bien, querida por su país. Lo que me llamó la atención es que en el Monumento, se respira una paz llamativa. Nadie hablaba en voz alta, nadie exaltado, muchos elegían matear o compartir un helado debajo de él, había mucha seguridad provincial... En resumen, se respira patria. A patria en paz entre tanta violencia y vorágine cotidiana.


Publicado
Modificado
Leído 383 veces

  Enviar a un amigo   Imprimir

Capítulo 1
 
 


Últimos comentarios

Paulyviajera76 dice:

Muy lindo tu relato....

Publicado

NemodeV dice:

Muy divertido!

Publicado

_jazmin_yop dice:

Què lindo viaje ! muy divertido , me gustaron las anècdotas. saludos !

Publicado

Para publicar un comentario, ingresa con tu cuenta de Facebook, o

 

Llegando a Rosario desde mi ciudad, La Plata

   

Capítulos de este diario