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Ronda
Escribe: Malogarcia
Cómo visitar y conocer lo mejor de esta ciudad si sólo se dispone de dos días
primer día en Ronda
Ronda, España — domingo, 8 de agosto de 2010
La Plaza de España es un lugar animadísimo de personas y coches, que personalmente me parece uno de los más bonitos de Ronda, especialmente por las mañanas cuando comienzan a desplegarse las excursiones organizadas que siempre arrancan desde este punto y de la cercana plaza de toros.
Del Puente Nuevo ya está todo dicho. Tal vez sin él, Ronda perdería su mayor atractivo turístico y popular, pasando a ser un pueblo más de la sierra andaluza. En este puente siempre vamos a dedicar un buen tiempo asomándonos a los balcones enrejados que tiene a ambos lados, mirando por uno la sierra de Grazalema y por el otro las colgantes terrazas que guardan equilibrio sobre la verticalidad del tajo. Si logramos hacernos un hueco en uno de estos balcones (para lo que tenemos que espabilar en cuanto lo dejen libre), lo primero que tratamos de hacer es calcular la altura y el diseño del gran arco central, que desde aquí no ofrece ninguna expectativa ya que estamos encima de él.
Este puente, de 98 metros de altura, se construyó para unir las zonas histórica y moderna de la ciudad salvando el barranco del río Guadalevín.
De sillería de piedra extraída del fondo de la garganta, presenta un arco central de medio punto apoyado en otro más pequeño. En la parte superior se encuentran unas dependencias que en cierto momento fueron utilizadas como prisión y después como mesón típico rondeño. A ambos lados de dichas dependencias se abren otros dos arcos, también de medio punto, que sostienen la estructura que soporta la calle. Actualmente estas dependencias son visitables ya que hacen la función de Centro de Interpretación.
Hubo dos intentos de construir un puente que uniese las dos partes de la ciudad. El primero de ellos se acabó en 1735, constaba de un arco de 35 metros de diámetro. Se construyó en un tiempo record de 8 meses y su vida fue igual de breve, ya que al cabo de seis años se derrumbó ocasionando la muerte de medio centenar de personas. Sobre el año 1751 se inicia la construcción del puente actual, que fue asignada al maestro Martín de Aldehuela, aunque realmente intervinieron varios maestros más a lo largo de los 42 años que duró su construcción.
Llegamos al otro lado del puente por la estrecha acera repleta de gente y de la que no debemos bajarnos, pues el tráfico de vehículos que soporta este puente es desafortunadamente demasiado intenso. Aquí los niños pequeños deben ir cogidos de la mano para que no pongan ni un solo pie fuera de la acera, ya que se hace necesario ceder el paso a otros transeúntes, bajando muchas veces de la acera.
Nada más acabar el puente, tenemos a la izquierda el mirador de Aldehuela, que en horas diurnas tiene abierta su enrejada puerta y permite disfrutar de una hermosísima panorámica de las casas rondeñas que están colgadas sobre las rocas del tajo. Entre ellas veremos terrazas de restaurantes, balcones, ventanas llenas de vida y orientadas en cualquier sentido, personas trabajando…, y por supuesto la parte más espectacular del tajo de Ronda y sus verdes aguas a cien metros por debajo de nosotros, y sobre ellas, los preciosos jardines de Cuenca llenos de personas que a su vez fotografían la privilegiada posición en la que estamos nosotros, aunque ellos tienen la ventaja de ver entero el puente.
Continuamos hacia la antigua medina comenzando a ver las primeras tiendas de material orientado para el consumo del turista, desde productos gastronómicos hasta textiles y de cuero. En este recorrido podemos encontrar algunos museos y otros locales de parecido interés que no voy a reseñar para no hacer eterno este relato. Para el que esté más de dos días en Ronda, puede visitar estos museos cuando ya tenga bien recorrida la ciudad.
Tomamos la calle Tenorio, que es la primera que encontramos a la derecha después de pasar el puente, llena de hermosísimas casas rondeñas repletas de balcones con la típica forja local. Pasando por delante del Colegio Las Esclavas llegamos enseguida a la pequeña plaza de María Auxiliadora, hermoso y apacible espacio rectangular donde podremos sentarnos un ratito en la sombra y refrescar escuchando los trinos de los pájaros. Esta plaza no tiene desperdicio, porque por un lado tenemos el llamado Mirador del Campillo, ventana abierta a unas espectaculares vistas de la pared vertical de la ciudad en su cara oeste, donde sobre una tarima de madera nos repartiremos turno los numerosos turistas que deseamos hacer una foto con semejantes vistas al fondo.
Pero por otro lado, en esta plaza también encontramos a un profesor de guitarra local que todos los días nos deleita tocando de forma magistral, enfrente mismo del mirador. Mi experiencia personal aconseja dedicar por lo menos una hora a este parquecito, sentándose primero a la sombra de sus árboles o en una de las ventanas del mirador, mientras vemos divertidos los grupos de turistas que en perfectos intervalos de dos minutos aparecen empujados por los guías, hacen una rápida foto y siguen apresurados por la calle a golpe de silbato. Tenemos igualmente unas apacibles terracitas donde tomar un refresco escuchando todavía los acordes de guitarra. Ronda no se debe visitar con tantas prisas. Y por supuesto, no hay que ser roñoso y creo que se debe obsequiar con alguna moneda al profesor de guitarra que ofrece gratuitamente su arte mientras soporta con paciencia cientos de flases.
Al final de la plaza, a la altura de un hermoso edificio dedicado a la restauración, giramos hacia la izquierda para llegar enseguida a la pequeña plaza Mondragón, donde se encuentra el palacio del mismo nombre, de obligada visita.
El Palacio de Mondragón, conocido también como Palacio del Marqués de Villasierra, es un monumento civil de enorme relevancia en Ronda.
Se dice aquí que fue residencia del rey Abbel Malik, hijo del sultán de Marruecos Abul Hassan. Pocos años después de su muerte, el reino de Ronda pasó a depender del de Granada y poco después el último gobernador musulmán Hamet el Zegrí también residió en este palacio.
El patio por el que se accede al jardín es de época cristiana. Tiene galería en dos de sus lados con arcos de medio punto de ladrillo sobre columna de mármol. Una moldura labrada en ladrillo recuadra los arcos a modo de alfiz. El segundo patio es de estilo tardo gótico, con columnas de piedra.
En el siglo XVIII se construyó el cuerpo exterior de la fachada.
Por la calle Manuel Montero llegamos enseguida a la Plaza Duquesa de Parcent, donde el cuerpo exige una generosa parada para tomar buena nota de lo que vemos alrededor y descansar. En días de calor, es un placer sentarse en uno de sus bancos a la sombra de los árboles, oyendo los trinos de los pájaros y el musical ruido del agua de su pequeña fuente central. Aquí , curiosamente, se percibe un sosiego especial ya que los turistas pisan mucho menos esta zona a pesar de tratarse del corazón histórico de la ciudad.
La plaza carece de edificaciones particulares, sólo tiene edificios públicos y religiosos y tres restaurantes. El edificio más grande es la Real Colegiata, edificada sobre la anterior mezquita mayor. La forma que tiene su fachada con galería abalconada se debe a que desde allí los nobles asistían a los espectáculos que se celebraban en la plaza.
Se dice que debajo de esta plaza se encontraron restos de un circo romano, así como monedas y vasijas.
En otro lado tenemos el Ayuntamiento. Enfrente de éste, el Santuario de María Auxiliadora y al lado el Convento de los Ángeles, antigua cárcel musulmana y parte de la Alcazaba.
Antiguamente, en época musulmana, en lo que es hoy esta plaza, se hallaba el zoco árabe. La plaza actual, con su nombre, pretende homenajear a la Duquesa de Parcent, que hizo de Ronda una ciudad modernista.
En esta plaza tenemos, por un lado, el edificio del Ayuntamiento, habilitado como tal en el año 1978 tras una profunda restauración y trasladando a él las dependencias municipales que hasta entonces estaban ubicadas en el edificio que actualmente ocupa el Parador Nacional.
Este edificio fue en el siglo XVIII el Cuartel de Milicias Provinciales. Consta de dos hermosas líneas de arcos de piedra y en su interior son dignos de ver los artesonados mudéjares de la escalera principal y las esculturas de mármol blanco que dicen que proceden de las minas fenicias de Anicipo.
También podemos realizar una visita que es absolutamente imprescindible en Ronda: la de la iglesia de María de Encarnación la Mayor.
Esta iglesia está levantada sobre los restos de la mezquita mayor que los musulmanes construyeron en el siglo XI sobre los restos de una iglesia visigoda. En este momento, de esta mezquita sólo queda la torre del campanario, de estilo mudéjar, y los restos del arco del Mirhab que se puede ver expuesto a la entrada de la iglesia, protegido por un cristal.
Con la conquista de Ronda, Fernando el Católico promociona su construcción y la consagra a la Virgen de la Encarnación, por satisfacer a su esposa que era fiel devota de ella.
A lo largo de su existencia, muy accidentada al principio, sufrió diversas restauraciones como la del año 1523 en que sufrió daños por la caída de un rayo, y sobre todo por el terremoto de 1580 que dañó gravemente el edificio, teniendo que realizar importantísimas obras en las que se redujo la altura de las bóvedas y se reforzaron los muros, no llegando a concluirse hasta el año 1704.
La iglesia es de planta cuadrada con cuatro cuerpos superpuestos. En su exterior tiene unas balconadas, construidas en tiempos de Felipe II, que ocultan la anterior iglesia gótica y que servían de esparcimiento de los nobles en los actos sociales que se celebraban en la plaza.
Este edificio es particularmente valioso, ya que en él concurren dos períodos y estilos distintos de la arquitectura religiosa, ya que comenzó siendo renacentista y terminó siendo gótica. Las medias columnas adosadas facilitan el tránsito de las dos iglesias.
Aunque no es este el lugar para describir esta joya de la arquitectura religiosa, ya que los datos y opiniones serían demasiado extensos y para eso están otras fuentes de consulta, creo que estamos ante un espectacular edificio donde sus arquitectura, tanto como sus lámparas de forja, valiosas pinturas, retablo en madera de pino rojo, sus preciosos altares, reliquitas, tallas y otras mil maravillas que contiene hacen imprescindible su visita con tiempo suficiente para disfrutarla.
El altar es de estilo barroco y fue terminado en el siglo XVIII.
Dado el tiempo que llevamos gastado en recorrer calles y pensando en lo que nos queda, es esta plaza el lugar más indicado para reponer fuerzas en una de las terrazas que ofrecen unos platos suficientes para salir del paso, tales como tablas de embutidos, quesos, pasta, etc.
A continuación tomamos la pendiente calle Escalona que baja por la parte derecha del ayuntamiento, hasta llegar a la calle Armiñán, donde ya encontramos abundante tráfico rodado. Una vez en ella, vamos hacia la derecha y siempre cuesta abajo, teniendo como referencia la impactante imagen de la iglesia del Espíritu Santo que enfrente nuestro nos guía igual que un faro. En la derecha, muy por encima de nuestras cabezas, se encuentran los restos del castillo de Laurus.
Siempre cuesta abajo, vamos girando en curva hacia la izquierda hasta llegar a la Puerta del Almocábar.
Esta puerta se construyó en el siglo XIII y sufrió modificaciones en tiempos de Carlos V.
Su nombre proviene del árabe al-maqabir (el cementerio), ya que cerca de ella se encontraba el antiguo cementerio musulmán. Se compone de tres puertas y dos torres semicirculares para alojar la guardia. Enfrente de la puerta tenemos la amplia plaza Ruedo Alameda, también conocida como plaza San Francisco, donde el 20 de mayo de 1485 se formaron las tropas cristianas al mando del Marqués de Cádiz a las que rindieron la ciudad. Esta es por desgracia una parte de Ronda poco visitada por los turistas, pero no menos interesante de conocer. Además, en esta plaza tenemos una alameda con agradables terracitas y un mesón donde los lugareños me dijeron que se podía comer muy bien y barato.
Cruzamos la Puerta de Almocábar y por la calle del Espíritu Santo llegamos en un par de minutos hasta la iglesia del mismo nombre, que mantiene un horario de visitas tan concreto que me fue imposible visitarla en mi estancia de cinco días en la ciudad.
Esta iglesia se comenzó a construir por orden de Fernando el Católico en el año 1485, el mismo en que se tomó la ciudad, y fue concluida veinte años después. Se hizo sobre la mezquita que había en ese lugar y se consagró bajo la advocación del Espíritu Santo en conmemoración del día en que fue conquistada la ciudad.
Es de una sola nave dividida en tres tramos cubiertos por bóvedas de crucería estrelladas. La capilla mayor se abre por medio de un gran arco triunfal, de medio punto. A los lados de la nave se abren otros dos arcos de medio punto, que acceden a dos capillas laterales rectangulares y cubiertas con bóvedas de crucería estrellada al igual que las de la nave central.
Volvemos cuesta arriba por la calle Armiñán, en cuyo recorrido, antes de llegar a la altura de la parte posterior del Ayuntamiento, encontramos el museo del bandolero casi al lado del famoso alminar o minarete.
Este museo es único en España y si sobra tiempo se puede entrar en él para conocer datos, fotografías y documentos relacionados con los bandoleros que anduvieron por la sierra rondeña.
Casi al lado de este museo encontramos el Alminar de San Sebastián, más conocido como “el minarete”, que formó parte de una mezquita y luego también de la desaparecida iglesia de San Sebastián. Es una torre de planta cuadrada que tiene tres zonas muy diferenciadas. La inferior construida en piedra con una puerta rematada por un arco en herradura rematado por alfiz.
La zona intermedia está construida en ladrillo y pertenece también al siglo XVI. La parte superior es también de ladrillo y fue construida tras la conquista cristiana, sirviendo de campanario de la iglesia.
Desde el minarete cruzamos la calle Armiñán y subimos por la corta calle que hay enfrente del minarete hasta llegar a la plaza Duquesa de Parcent y visitar la iglesia si es que no lo hemos hecho antes. Por el lateral izquierdo de la iglesia seguimos la calle San Juan Bosco hasta llegar a la Casa del Gigante.
Este nombre proviene de las dos figuras de piedra que adornaban las esquinas del edificio, de las que sólo queda una que está expuesta en el recinto. Según se comprobó recientemente, su origen es fenicio.
Es una vivienda de clase alta, posiblemente de los siglos XVI o XV, se influencia claramente nazarí. Conserva la antigua entrada con recodo que conduce al pórtico y sala norte, en los que se conservan las yeserías e inscripciones cursivas.
De regreso al hotel, podemos planificar el resto del día descansando un poco y en las últimas horas de la tarde pasear por la comercial calle Carrera Espinel, más conocida como calle La Bola, y tomando un refrigerio o cena en una terraza de la Plaza del Socorro, donde se puede encontrar una buena y relativamente económica oferta gastronómica, eso sí, sin olvidarnos de comprar unas yemas del tajo en la confitería que hay en esta plaza, de elaboración artesanal y de inolvidable sabor.
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Últimos comentarios
Tafuri dice:
Buenisimo, te felicito...
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babydollspain dice:
Cuando yo estuve el año pasado la plaza de España estaba en obras y no se veía tan bonita...
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Malogarcia dice:
gracias Tafuri, te prometo que en breve voy a poner otro de Bilbao que esté por lo menos a la misma altura
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Malogarcia dice:
Virtudes, de noche todos los gatos son pardos,,, La plaza está impecable con su suelo de piedra
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babydollspain dice:
jajajajaj No he visto ningún gato por la plaza...
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pibaes dice:
De noche todos los gatos serán pardos, pero esta plaza esta preciosa de dia tanto como de noche.
No nos vimos en Granada pero veo que mereció y mucho la pena...jejejee
Ahyyyyy esas yemas....!!! jejee
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Acuario64 dice:
Una guía perfecta para recorrer Ronda. No le falta ni un detalle.
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Malogarcia dice:
espero que no falte detalle, incluso de farmacias puedo dar buena cuenta
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Capítulos de este diario
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1
introducción histórica
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2
primer día en Ronda
-
3
segundo día en Ronda
En Ronda...
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