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Por el frio de la vieja Italia

Escribe: sergmon
Cuando estaba en el colegio un buen maestro de esos que les gusta asociar las experiencias personales con la intimidad de la materia nos dijo que habia estado en Europa y que para asegurarse que era cierta su experiencia tocaba los monumentos con sus dos manos y se repetia "Que no me cuente nadie", habian pasado dos decadas de eso y cuando hicimos el viaje, me asegure de poner mis manos y las otras seis que alegremente me acompañaban en todo lo que ivamos descubriendo.

 

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Roma y Vaticano

Roma, Italia — sábado, 27 de febrero de 2010

 Creía que las diez horas de vuelo podrían aminorar la emoción de estar en Italia, habíamos volado toda la noche y dormimos entre poco y nada, pero al bajar del avión la emoción se apodero de nosotros, la temperatura era de 6 C y aun así, que somos de raíces calientes era manejable.

Tomamos el tren/metro que nos dejo en la estación Ostience y queriendo alcanzar el bus correcto llegamos al Monte Palatino, compramos los boletos que incluyen el Coliseo y comenzamos nuestro primer monumento oficial, el recorrido es agradable por unos senderos que lo van acercando a los sitios de interés como el Estadio.

Seguimos el recorrido hasta llegar al Foro Romano, el sitio donde se impartía justicia, se hacían los negocios y los actos religiosos, es simplemente un sitio impresionante, no me alcanzaba la vista para contemplar aquellas edificaciones, el arco de Tito, el de Septimio, el templo de Venus, etc, etc

Después de la "sesión" de fotografías tomamos un merecido descanso, nos esperaba el anfiteatro Flavio o Coliseo.

Desde el arco de Tito lo pudimos observar y ya nos carcomían las ganas de ir a verlo, caminamos del foro hasta quedar frente a él y aun me repetía que no podía creerlo, así que lo primero que hicimos fue apoyar nuestras manos en los monumentales
bloques, entramos sin problemas y recorrimos la planta baja, mirábamos la gente en la parte superior y buscamos el elevador, tomando en cuenta que fue construido hace  2,000 años es imposible no sentir admiración por tan grande obra, aunque también es inevitable pensar que su construcción no tuvo propósitos turísticos o benéficos y que más de un millón de seres humanos terminaron su vida allí.

La temperatura comenzó a bajar a eso de las tres y buscamos la salida no sin antes pasar por las galerías donde observamos distintas muestras de la época de gloria de aquel imperio que sometió al mundo conocido durante 5 siglos, ya con el frio que sería permanente en nuestro viaje nos despedimos con las ultimas fotografías y nos dirigimos a buscar nuestro vuelo de conexión a Turín que era nuestro punto de llegada y partida a Europa.

Volvimos a Roma 6 días después, por tren, llegamos a Termini a eso de las 10:00pm, el clima había hecho estragos con los trenes y la nieve hacia que parasemos y que cambiáramos tren en varias ocasiones, nos fuimos en un taxi al lugar donde nos alojamos, una amiga Italiana de mucha edad y de inmenso corazón que nos atendió como a su familia.

A la mañana siguiente nuestra amiga, Donata, nos llevo a la parada del autobús, nos dio las indicaciones para comprar los boletos, donde bajarnos, que rutas tomar y partimos a la famosa ciudad de Vaticano; bueno aunque no fuésemos católicos el Vaticano parece y me consta que es un recorrido obligatorio al ir a Roma.

Nos quedamos un rato en la plaza, admirando de lejos la basílica de San Pedro, el monolito, los santos que parecen cuidar a los peregrinos y ya convencidos que estábamos allí entramos a la basílica, hicimos el recorrido admirando la riqueza que guarda cada rincón, la decoración del techo, los frescos por doquier, la tumba/altar de San Pedro, la Piedad de Miguel Angel, etc

Aprovechamos para hacer una oración y dar las gracias, salimos nuevamente a la plaza, mis hijos se tomaron una foto cerca de un poco amigable guardia suizo y como el hambre apretaba compramos en las cercanías unos "paninos" y algo para calentarnos.
 
Nos dirigimos a los museos vaticanos, era creciente nuestra emoción por encontrarnos con la capilla Sixtina, rentamos la audio guía que en estos museos es muy recomendada y nos adentramos en una ruta cultural e histórica impresionante ante tanta obra de arte o pieza o joya antigua que en esas salas se encuentran, empezamos en la sala Egipcia y de allí pasamos por muchas salas entre ellas La galería de los candelabros, la de los mapas, galería de los tapices, etc, en cada sala habían rótulos que indicaban el camino a la capilla Sixtina, donde se reúne el conclave y sobre todo donde Miguel Angel descargo su energía creadora en su techo y pintores como Boticcelli, Signorelli, Rafael entre otros contribuyeron a crear una obra de arte que deja al visitante absorto ante tanta majestuosidad, lastimosamente de todo el recorrido este creo que es el único lugar donde no se pueden tomar fotos, pero como estábamos en el mejor lugar para pedir perdón me logre sacar una debajo de la famosísima "Creación" y con una inmensa alegría salimos de ese increíble lugar.

Aun faltaban galerías por recorrer, habíamos caminado bastante y estábamos muy cansados, salimos a la calle y fuimos a despedirnos de la plaza de San Pedro, nos tomamos las ultimas fotografías y le dijimos adiós a El Vaticano con la esperanza de que nuestro peregrinar por la vida nos conduzca algún día nuevamente a sus puertas.

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