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Roma: la joven ciudad eterna

Escribe: angel_tgna
Ir a Roma, siempre fue mi sueño desde que tenía memoria. Poder andar sobre las huellas de mis antepasados sobre la ciudad que fue la cabeza del mundo antiguo... y lo conseguí. Alcancé la gloria a mis quince años al presentarme ante mi Coliseo soñado, cautivarme ante la grandiosidad del Vaticano.... vieja y nueva, la multiforme Roma hace honor a su nombre de ciudad eterna: es un lugar donde PASADO, PRESENTE y FUTURO se confunden.

 

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Capítulo 1
 

Roma: la ciudad que abraza todos los tiempos (presentacion)

Roma, Italia — miércoles, 1 de junio de 2011

Son cuatro letras que hay que destacar al pronunciar su nombre, ROMA, y se enciende en nuestra fantasía una pantalla con cúpulas y fustes rotos, mármoles imperiales y catacumbas, atardeceres dorados sobre un mar de pinos, bajo los que desfilan orgullosas, legiones de cine antiguo. Oímos canciones que aparecen escapar de alguna trattoria teñida de granate, canciones que animaron los primeros guateques de nuestros padres o abuelos... Nos asalta el alboroto de las fuentes (centenares en esta ciudad), nos arrastra un torbellino de ninfas y símbolos, y al oir, esas cuatro letras de bronce ROMA, nos parece escuchar nuestro nombre como reflejo de nuestro propio pasado
  • MEZCLA ANTAGÓNICA DE ESTILOS Y ÉPOCAS
Si algo caracteriza a ese amasijo de estatuas, edificios históricos y bulliicio que es Roma, es la acumulacion, la reurbanización de lo último sobre lo anterior, que al punto se hace añejo para conertirse en algo nuevo. Cruzas un portón brroco y te encuentras dentro de un templo del medievo armado con columnas y capiteles romanos robados a su vez de deidades orientales o etruscas. Nuestro esqueleto espiritual es complejo porque las edades de Roma, que son las nuestra han recorrido un largo camino

Fue el primer imperio 'moderno' de la historia y Roma, su epicentro y omphalos sabrado y perverso a la vez, de esta epopeya cuuando a cabo de los siglos, una revolucion social necesaria, la de los cristianos, salió de las catacumbas para hacerse ama de basílicas y palacios. Los papas sucedieron con igual eficacia a los emperadores. Roma usurpó de Tierra Santa su natural y mayorazgo y se erigió en gloria del orden cristiano. No olvidemos que la Roma medieval llegó a ser un poblacho de 15 000 almas, con más ovejas que almas pastando entre las ruinas

Pero esas rinas eran semillas. Roma supo renacer de sus cenizas como el ave fénix, descifrar y copiar aquellos fragmentos arruinados y dar l mundo una nueva imagen. Si no  puede decirse que Roma fue la cuna del rencimiento (títiulo que sigue batallando con Florencia), si fue su almacén más ilustre, la meca donde los genios debían revalidar su fama, sobretodo en el neoclasicismo. Y enseguida robó protatgonismo a las irbes competidoras para erigirse en la ciudad barroca por excelencia. Las musas escaparon de estancias exquisitas y se echaron a la calle y abarrotaron su espacio con perspectivas esénicas, fuentes plagadas de tritonies y Neptunos, balaustradas plagadas a odazos por santos... una humandinad casi desvergonzada con tal de afear el pietismo y tristón de los nórdicos protestantes. El amo de turno, el papa Benedicto XVI, llegó a proclamar Roma como ' el modelo de todas las ciudades'

  • VIDA POR ENCIMA DE LA HISTORIA
Tanto o más que sus ruinas y museos, lo que sigue fascinándome de Roma es su pulso, el genio de sus 2,7 millones de habitantes para conciliar su pasado monumental con su dinamismo actual, aderezado de motorinos, telefoninos y otros chisme. enamoran sus trattoriae emplazadas en las aceras bajo un emparrado fresco, las terrazas abarrotadas de propios y foráneos, las heladerías sibaríticas los gatos (cada vez, más acorralados, ya solo anidan en los foros), los ritos de todo tipo, desde los más turísticos (lanzar una moneda en la Fontana Felliana di Trevi, hasta acercarse a ver al papa) hasta los más 'domésticos' como perlar una pava en el Gianicolo o el Pincio, jurarse amor eterno fijando un candado en el Ponte Silvio y arrojando la llave al Tiber, las fotos nupciales en el Arco de Constantino...

Somos romanos, trágicamente y volver a la Ciudad Eterna es como volver a casa de los abuelos, a casa de la nonna, que ni es un cadáver, ni una anciana venerable, sino una befana pícara, una loba en plena forma. Roma sigue siendo la Gran Tentacion que conviene vencer con la fórmula de Oscar Wilde, es decir, sucumbiendo a sus encantos.

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    Roma, Italia | 1 de junio de 2011